martes, 11 de septiembre de 2012

Una visión del mito de don Juan



(Una clase magistral de Fernando Pérez Cárceles, traductor de lieder de Schubert, Schumann y Mahler)
Pese a los intentos de hacer ver que el origen de esta figura literaria era un italiano del Renacimiento, las comedias toscanas donde aparece el personaje son muy posteriores. Don Juan es un mito español genuino nacido a partir del drama del fraile mercedario Fray Gabriel Téllez (Madrid, 1584?-Soria, 1648), para las letras conocido como Tirso de Molina,  El burlador de Sevilla y convidado de piedra. Las dos partes del título nos hace pensar, como indica González Palencia, en un tipo de libertino cuyos antecedentes pueden estar en obras de Cervantes (El rufián dichoso) y Lope de Vega (La fianza satisfecha), y respecto a la segunda parte, la lucha contra lo sobrenatural, en algún tipo de conseja popular antigua, según la cual, un joven irrespetuoso tropieza con una calavera y la invita a cenar con él, la calavera acude a cenar y, a su vez, convida al muchacho a cenar a su sepultura, y al acudir el mancebo muere o en otras versiones, se salva gracias a la protección de la Virgen María o de algún Santo. Añade González Palencia que hay romances populares de esta leyenda en tierras de Castilla y León. El personaje de Don Juan se popularizó y a través del espacio y del tiempo y de las modas fue modificándose del original. El mayor cambio ocurre en el Romanticismo, movimiento que sentía atracción por personajes rebeldes y amantes de la libertad, y en su fascinación salva al seductor pese a que sea culpable.
            Es posible que el mayor halago para un hombre es que digan que es un Don Juan (por eso abundan los donjuanes de barra de bar). Pese a que seguramente a todo hombre le gustaría ser un don Juan, esto es, tener el arte de seducir, el problema del donjuanismo es que se presume de las conquistas y para él no hay reglas. Así lo dice Don Juan en el acto segundo de El burlador:

                                   Sevilla a voces me llama
                                   El Burlador, y el mayor
                                   gusto que en mí puede haber 
                                   es burlar una mujer
                                   y dejarla sin honor.
           
El comportamiento de Don Juan es el dominio del sexo femenino tratando de demostrar su virilidad con ruptura absoluta de las normas establecidas. Una vez conseguida la presa, las desprecia.
En España son populares dos obras de este personaje:
1) El drama Don Juan Tenorio de José Zorrilla, estrenado en el teatro de la Cruz de Madrid el 28 de marzo de 1844. Don Juan se salva gracias a la intercesión de Doña Inés. Recordemos los briosos versos finales:
                       
¡Clemente Dios, gloria a Ti!
                        Mañana a los sevillanos
                        aterrará el creer que a manos
                        de mis víctimas caí.
                        Mas es justo, quede aquí
                        al universo notorio
                        que, pues me abre el purgatorio
                        un punto de penitencia
                        es el Dios de la clemencia
                        el Dios de DON JUAN TENORIO.  

Salvador de Madariaga dijo algo así como que el español medio, acostumbrado a que su mujer le haga todo, cuando —como le sucede al Tenorio con doña Inés— encuentra a una que hasta le arregla las cuentas con Dios, aúlla de placer.
            ¿Quién no ha repetido alguna vez los versos con que comienza la obra?

                                   ¡Cuál gritan esos malditos!
                                   Pero, ¡mal rayo me parta
                                   si en concluyendo la carta
                                   no pagan caros sus gritos!
           
¿O aquellos de la celebérrima escena del sofá?

                                   ¡Ah! ¿No es cierto ángel de amor,
                                   que en esta apartada orilla
                                   más pura la luna brilla
                                   y se respira mejor?

2) La ópera Don Giovanni con música del divino Mozart, sobre el libreto del abate Lorenzo da Ponte basado en el drama de Tirso de Molina. Fue estrenada el 29 de octubre de 1787 en el Teatro Nacional de Praga, y entre las leyendas se cuenta que asistió el mismísimo Casanova. En la obra Don Juan no se arrepiente y es condenado al infierno. Su título original es Il disoluto punito ossia il Don Giovanni y estaba indicado como “dramma giocoso”. Curiosidades:
Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756-Viena, 1791). Mozart decía de él mismo que era un buen alemán, pues Salzburgo era por aquel entonces una sede episcopal autónoma que pasó a depender de Austria a partir de 1816. Alguien dijo que los austríacos son tan listos que quieren hacer pasar por austríaco a Mozart y a Hitler por alemán. Su nombre está ligado para siempre a Viena, ciudad en la que murió a la una menos cinco del día 5 de diciembre de 1791. Tuvo unos funerales de tercera clase en San Esteban, y debido a la lluvia torrencial, ningún amigo o conocido acompañó sus restos al cementerio de San Marcos. Los dos sepultureros fueron los únicos testigos de su entierro por lo que quedó desconocido el emplazamiento. Nos queda su música imperecedera que llega profundamente al corazón de todos los hombres. Cultivó todos los géneros musicales y en todos ellos dejó abundantes obras maestras. Destacar alguna de ellas parece tarea ardua y gratuita, pero como hombre amante del teatro destacaría sus maravillosas óperas con libreto de da Ponte, Don Giovanni, Così fan tutte y Las bodas de Fígaro.
Lorenzo da Ponte (Cèneda, Treviso, 1749-Nueva York, 1838), era de familia judía que se convirtió al catolicismo. Se ordenó sacerdote y ejerció en Venecia, pero debido a su vida disoluta tuvo que abandonar la ciudad de los canales y marchó a Viena, donde gracias a los buenos oficios de Antonio Salieri[1] y a sus dotes de libretista fue nombrado poeta oficial de la corte de José II. A la muerte del emperador cayó en desgracia y se marchó a Londres y después se estableció en NuevaYork. Aunque escribió libretos para varios músicos como, por ejemplo, Marín y Soler y Salieri, su fama es debida fundamentalmente a las tres óperas de Mozart. En sus Memorias recuerda que en 1787 le llegaron tres peticiones de libretos casi simultáneas de Salieri, Mozart y Martín y Soler. Escribió da Ponte: “Trabajaré por la noche para Mozart, y leeré algunas páginas del Infierno de Dante. Trabajaré por las mañanas para Martín, como si estudiase a Petrarca, y dedicaré mis tardes a Salieri, que será mi Tasso”.           
Hasta ahora hemos indicado la “opinión oficial”, que Tirso de Molina es el autor de El burlador de Sevilla, pero esto ya no puede sostenerse. El único aval de la autoría de nuestro fraile es que esta obra se se publicó a nombre de Tirso de Molina en el tomo Doze comedias de Lope y otros autores, impreso por Gerónimo Margarit en 1630 en Barcelona. Pero los expertos han demostrado que fue publicado en Sevilla por Manuel de Sande en 1627/29. En el Siglo de Oro editores sin escrúpulos imprimían obras de poetas poco conocidos a nombre de dramaturgos célebres, cambiándoles el título para disimular. Los autores de serie B no vendían.
El catedrático y filólogo Alfredo Rodríguez López-Vázquez, editor de la edición crítica de El burlador de Sevilla para Cátedra, resume la opinión mayoritaria acerca de la autoría de la obra: "Ya Menéndez Pelayo apuntó que esta obra no tiene ni un rasgo del estilo de Tirso”. Añade también que "la métrica de ésta no encaja con la de las de Tirso, ni tampoco su tema. No hay documentos que indiquen que le pertenezca, ni figura en ninguna de las cinco partes que dio a la imprenta.” Otro aspecto más es que en las obras de Tirso las mujeres son más resueltas que los hombres, justo lo contrario que en El burlador de Sevilla.
Entonces, ¿quién es el autor? Como afirman investigadores diferentes con datos en la mano, es una versión o “remake” de Tan largo me lo fiáis transformada probablemente por su autor o por alguno de los cómicos que a partir de 1617 la representaron. 
De ello se debe deducir que el mito de Don Juan nace con Tan largo me lo fiáis y otra vez la pregunta ¿ quién es el autor y por tanto el creador del mito de Don Juan?  Pues ni más ni menos que Andrés de Claramonte (Murcia, h.1580-Madrid, 1626), actor, director y dramaturgo, a quien a lo largo de los últimos años se le ha reconocido como el autor de varias obras impresas a mayor gloria de Tirso y de Lope.
Concluye Alfredo Rodríguez López-Vázquez que “hoy sabemos que Tan largo me lo fiáis fue representada en 1617 en Sevilla por una compañía que tenía en repertorio dos obras de Andrés de Claramonte por ninguna de Tirso, que llevaba un año en Santo Domingo. De aquí se sigue que ésta es la versión primera, y que es hora de poner nombre a su autor".
Hay más datos: entre 1611 y 1617 Claramonte estuvo bajo la protección de los Ulloa, la familia del comendador desafiado y muerto por Don Juan, tiene varias obras ambientadas en la Sevilla del siglo XIV donde aparecen los Tenorio, enemigos de los Ulloa. Como Andrés de Claramonte murió en 1626 sin hacer testamento, su repertorio fue expoliado; Tan largo me lo fiáis apareció hacia 1635 como obra de Calderón, editada por el mismo impresor que publicó La vida es sueño señalando a Lope como su autor.
            El motivo para considerar a Claramonte como un escritor de serie B, es porque era un actor y que las obras que escribía eran una refundición de otras y ninguna era original suya. Pero este argumento se desmonta con la siguiente pregunta: ¿qué hicieron Shakespeare y Molière, sino escribir a partir de otros textos?
Va a costar Dios y ayuda despojar a Tirso de una de sus obras pricipales.


Teatro

            Además de las citadas Tan largo me lo fiáis y El burlador de Sevilla y convidado de piedra de Andrés de Claramonte, señalamos una relación que, obviamente,  no es exhaustiva:

- Don Juan (Dom Juan ou le Festin de Pierre) tragicomedia en cinco actos de Molière estrenada el 15 de enero de 1665.
Jean-Baptiste Poquelin, (París, 1622-1673), de seudónimo Molière fue un dramaturgo y actor francés y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental. Es equiparable a Shakespeare y sus obras siguen representándose con gran éxito. Entre sus obras podemos encontrar Tartufo, El avaro, El médico a palos, El burgués gentilhombre y El enfermo imaginario, su última obra; en el transcurso de la cuarta representación, cuando vestido con una túnica amarilla juraba el cargo de doctor, sufrió un ataque y murió en su domicilio. De aquí proviene la fobia del mundo del teatro al color amarillo.
- No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o Convidado de piedra (1714?) de Antonio de Zamora. (Madrid, 1664-1728). Esta obra perduró en cartel hasta que fue desbancada por la obra de Zorrilla. Además de comedias de todo tipo, escribió zarzuelas a las que pusieron música Antonio de Literes y José de Nebra. Sus entremeses son una transición a los de Ramón de la Cruz.
- Don Giovanni Tenorio ossia Il Dissoluto (1736) de Carlo Goldoni (Venecia, 1707-París, 1793). Dramaturgo italiano que se propuso trasformar el teatro italiano. Autor de El abanico, Arlequín, servidor de dos amos y La posadera con ese gran personaje de Mirandolina, que representa un alegato en clave de comedia de la libertad de la mujer y una crítica a la aristocracia decadente.
- Don Juan y Fausto (1829) del alemán Christian Dietrich Grabbe.
- El convidado de piedra (1830), del escritor Alexander Pushkin (Moscú, 1799-San Petersburgo, 1837). Entre sus obras podemos destacar relatos como La dama de picas, poemas como El jinete de bronce, novelas como La hija del capitán y Eugene Onegin y teatro como Boris Godunov.    
- Don Juan de Maraña o la caída de un ángel (1831), drama en verso y prosa en cinco actos del afamado escritor francés Alejandro Dumas, padre (1802-1870), autor de Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo y El tulipán negro.
- Don Juan de Mañara (1927), de los hermanos Antonio y Manuel Machado.
- El hermano Juan o El mundo es teatro (1934) de Miguel de Unamuno,.
También han escrito obras de teatro sobre Don Juan, los hermanos Quintero, Jacinto Grau y Gregorio Martínez Sierra.
- Don Juan o el amor a la Geometría (1953) del autor suizo Max Frisch.
El último Don Juan que ha llegado a la escena ha sido:
- djuan@simetico.es de Jesús Campos García. Estrenada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 13 de noviembre de 2008. Don Juan es un profesor de informática y doña Inés acaba de abandonar el convento. Ambos son dos piratas informáticos que entran a formar parte de una secta llamada “Los hackers de Cristo”. 

Poesía

Sobre el personaje de Don Juan y sus variantes han escrito poemas:
Lord Byron, Don Juan; José de Espronceda, El estudiante de Salamanca; Nikolaus Lenau, Don Juan, y Baudelaire, Don Juan en los infiernos.

Novela:

- Las almas del purgatorio (1834) de Próspero Mérimée.
- Don Juan (1922) de Azorín.
- Don Juan (1963) de Gonzalo Torrente Ballester.
- Don Juan por sí mismo (2004) de Peter Handke.
- Don Giovanni o el disoluto absuelto (2005) de José Saramago.

En el capítulo ensayos hay que señalar el debido a Gregorio Marañón titulado Don Juan en el que pone en duda la virilidad de Don Juan.


Filmografía:
- Don Juan Tenorio (1908). Película española dirigida por Ricardo Baños.
- Don Juan Tenorio (1921). Película española dirigida por Ricardo Baños.
- Don Juan (1926). Película norteamericana dirigida por Alan Crosland y protagonizada por John Barrymore y Mary Astor.
- La vida privada de Don Juan (1934). Película norteamericana dirigida por Alexander Korda con Merle Oberon y Douglas Fairbanks, que fue la última película que este actor legendario rodó.
- Las Aventuras de Don Juan (1949). Película norteamericana dirigida por Vincent Sherman y protagonizada por Errol Flyn y Viveca Lindfors.
- Don Juan Tenorio (1952). Película española dirigida por Alejandro Perla. Adaptación de una representación teatral del Teatro Nacional María Guerrero de Madrid con decorados y figurantes (las Parcas) diseñados por Salvador Dalí.
- Si Don Juan fuese una mujer (1973). Película francesa dirigida por Roger Vadim y protagonizada por Brigitte Bardot.
- Don Giovanni (1979), adaptación cinematográfica de la ópera Don Giovanni de Mozart, dirigida por Joseph Losey  y en el que figura Teresa Berganza en el papel de Zerlina.
- Don Juan DeMarco (1995). Película norteamericana dirigida por Jeremy Leven y protagonizada por Marlon Brando, Johnny Depp y Faye Dunaway.
- Amar y morir en Sevilla (2001). Película española dirigida por Victor Barrera.

Música:
- Don Juan (1761) ballet de Gluck.
- Don Giovanni (Tenorio) o sia Il convitato di pietra, “dramma giocoso” en un acto de  Giuseppe Gazzaniga con libreto de Giovanni Bertati basado en el drama de Tirso. Fue estrenado el 5 de febrero de 1787 en el  Teatro San Moisè de Venecia.
- Don Giovanni, ópera en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo da Ponte.
- Reminiscencias de Don Juan. Fantasía para dos pianos sobre la ópera de Mozart, de Franz Liszt.
- Variaciones para piano sobre “Là ci darem la mano” de Héctor Berlioz.
- Variaciones para piano sobre “Là ci darem la mano” de Federico Chopin.
- Don Juan. Poema sinfónico de Richard Strauss.
- Don Juan. Ballet de Antón García Abril. Representado en 1965 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid por Antonio Gades.


Audición musical
10) Richard Strauss: Don Juan. Poema simfónico basado en el Don Juan de Lenau.

11) Gustav Mahler: Serenata del “Don Juan” (1882). Lied con texto extraído de la obra de Tirso de Molina El burlador de Sevilla y convidado de piedra, traducido al alemán por Ludwig Braunfels. Corresponde al acto 3, escena 16, cuando los músicos amenizan con esta canción la cena entre D. Juan y D. Gonzalo de Ulloa, el sepulcral convidado.

Ist’s dein Wille, süße Maid,                            Si es tu voluntad, dulce doncella,
Meinem heißen Liebesstreben                                    a mi ardiente deseo amoroso
Erst im Tode Raum zu geben,                         darte por primera vez en la muerte,
O, da wart’ ich lange Zeit,                             ¡oh, cuán largo me lo fiáis,
O, da wart’ ich lange Zeit!                             oh, cuán largo me lo fiáis!                             
                                  
Soll ich deine Gunst genießen                                    Si sólo puedo gozar de tus favores
Erst nach meinem Erdengange,                                 por primera vez tras mi muerte,

Währt mein Leben allzulange!                                   mi vida dura en demasía,

Mag es gleich im Nu zerfließen,                                 quiere disolverse inmediatamente,
Mag es gleich im Nu zerfließen!                                 ¡quiere disolverse inmediatamente!               
                                  
Ist’s dein Wille, süße Maid,                            Si es tu voluntad, dulce doncella,
Meinem heißen Liebestreben                          a mi ardiente deseo amoroso
Erst im Tode Raum zu geben,                         darte por primera vez en la muerte,
O, das ist gar lange Zeit,                                ¡oh, es demasiado largo el plazo,
Gar zu lange Zeit!                                          demasiado largo el plazo!                              


12) Wolfgang Amadeus Mozart: Don Giovanni. Acto I, escena IX

Dúo de amor de Don Juan y Zerlina

DON GIOVANNI                                            DON JUAN
Là ci darem la mano,                                     Allí nos daremos la mano,
Là mi dirai di sì.                                             allí me dirás que sí.
Vedi, non è lontano;                                       Mira, no está lejos;
Partiam, ben mio, da qui.                               partamos, mi bien, de aquí.

ZERLINA                                                        ZERLINA
(fra sé)                                                                       (para sí)
Vorrei e non vorrei,                                       Quisiera y no quisiera;
Mi trema un poco il cor.                                me tiembla un poco el corazón.
Felice, è ver, sarei,                                         Feliz, es verdad, sería,
Ma può burlarmi ancor.                                más aún podéis burlarme.

DON GIOVANNI                                            DON JUAN
Vieni, mio bel diletto!                                     ¡Ven, mi bella delicia!

ZERLINA                                                        ZERLINA
(fra sé)                                                                       (para sí)
Mi fa pietà Masetto.                                       ¡Me da pena Masetto!

DON GIOVANNI                                            DON JUAN
Io cangerò tua sorte.                                      Yo cambiaré tu suerte.           

ZERLINA                                                        ZERLINA
Presto... non son più forte.                             ¡Rápido... ya no resisto más!

ZERLINA                                                        ZERLINA
Andiam!                                                         ¡Vayamos!
           
A DUE                                                            DON JUAN, ZERLINA
Andiam, andiam, mio bene.                            ¡Vayamos, vayamos, bien mío,
a ristorar le pene                                           a aliviar las penas
D'un innocente amor.                                                de un inocente amor

13) Wolfgang Amadeus Mozart: Don Giovanni. Acto I, escena V.
Aria del catálogo (Leporello):

Madamina, il catalogo è questo                                 Señora mía, éste es el catálogo
Delle belle che amò il padron mio;                de las bellas que amó mi señor;
un catalogo egli è che ho fatti'io;                   es un catálogo hecho por mí.
Osservate, leggete con me.                             Observad, leed conmigo.

In Italia seicento e quaranta;                         En Italia, seiscientas cuarenta,
In Allemagna duecento e trentuna;                en Alemania, doscientas treinta y una,
Cento in Francia,                                           cien en Francia,
in Turchia novantuna;                                               en Turquía noventa y una.
Ma in Ispagna son già mille e tre.                  ¡Pero en España ya van mil tres!
V'han fra queste contadine,                            Hay entre ellas campesinas,
Cameriere, cittadine,                                      camareras, burguesas,
V'han contesse, baronesse,                            hay condesas, baronesas,
Marchesine, principesse.                               marquesas, princesas,
E v'han donne d'ogni grado,                          hay mujeres de todos los rangos,
D'ogni forma, d'ogni età.                               de todos los tipos, de todas las edades.

Nella bionda egli ha l'usanza                         De la rubia suele alabar
Di lodar la gentilezza,                                    la gentileza;
Nella bruna la costanza,                                de la morena, la constancia;
Nella bianca la dolcezza.                               de la canosa, la dulzura.
Vuol d'inverno la grassotta,                           En invierno prefiere la llenita;
Vuol d'estate la magrotta;                              en verano, la delgadita.
È la grande maestosa,                                               La alta es majestuosa;
La piccina e ognor vezzosa.                           la pequeña es siempre encantadora.
Delle vecchie fa conquista                             A las viejas las conquista
Pel piacer di porle in lista;                             por el placer de ponerlas en la lista.
Sua passion predominante                             Su pasión predominante
È la giovin principiante.                                 es la joven principiante.
Non si picca - se sia ricca,                             Le da igual que sea rica,
Se sia brutta, se sia bella;                              que sea fea, que sea hermosa;
Purché porti la gonnella,                               con tal de que lleve faldas,
Voi sapete quel che fa.                                               ¡vos ya sabéis lo que hace!


[1] Antonio Salieri (Legnago, 1750-Viena, 1825). Músico italiano que fue Kapellmeister de la corte vienesa. Es el “malo” en la película Amadeus de Milos Forman, pues envenena a Mozart. Es cierto que en su locura senil antes de morir, Salieri gritaba que él no había envenenado a Mozart. Esta leyenda es reflejada en el drama en un acto Mozart y Salieri de Alejandro Pushkin, y en el siglo XX, el dramaturgo británico Peter Shafer escribió Amadeus basándose en la obra de Puschkin. El propio Shaferescribió el guión del film Amadeus a partir de su obra.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Una visión sobre el mito del Cid



(Una clase magistral de Fernando Pérez Cárceles, traductor de lieder de Schubert, Schumann y Mahler)

            En el personaje del Cid Campeador hay que distinguir tres facetas del mismo: El Cid histórico, el Cid legendario y el Cid literario, los cuales mezclamos cuando hablamos del hidalgo Rodrigo Díaz de Vivar (1.043-1.099).  Nosotros vamos a hablar del Cid literario y de sus secuelas.
Los llamados cantares de gesta son una serie de obras en verso que cuentan las hazañas de un héroe. En un principio la trasmisión era oral por juglares quienes los recitaban de memoria o bien se acompañaban musicalmente ellos mismos o por ministriles.
Los cantares de gesta surgieron entre los siglos XII y XIII. Además del El Poema de Mío Cid o Cantar del Mío Cid, que se conserva casi completo, nos han llegado fragmentos del Cantar de Roncesvalles y del Cantar de las Mocedades de Rodrigo.
Las características de los cantares de gesta de la literatura española son:
- Su carácter anónimo, pues el autor no los firmó;
- Su gran vitalidad, pues sus temas pervivieron en la literatura posterior: romancero, comedia nacional, drama neoclásico, romántico y moderno, en la lírica, en la novela, música, etc.
- Su realismo, pues se compusieron en fechas cercanas a los hechos que cuentan y apenas aparecen elementos fantásticos. Los lugares son plenamente identificables por el auditorio. Se diferencian notablemente de otros grandes cantares de gesta europeos como la Chanson de Roland y el Cantar de los Nibelungos.
La primera gran obra literaria de la literatura española es el Cantar de Mío Cid, escrito en 1.140, aunque la copia que se conserva es de Pero Abad de 1.207. Su autor, desconocido, debió ser de la comarca de Medinaceli. Su significado en la literatura española es inmenso tanto como representante único del género medieval como por los valores históricos y estéticos. Canta las gestas en idioma castellano de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Está escrito en series: tiradas de un número indefinido de versos asonantes entre sí. Los versos están divididos en dos hemistiquios y sus versos suelen tener de 13 a 16 sílabas.
Su autor escribe con gran sencillez con un estilo lleno de encanto. Se nos presenta al Cid como un hombre de conducta intachable: es valiente, astuto, prudente, amoroso padre de familia, con gran conciencia de su honra y un fuerte sentimiento religioso.
            El Cantar del Mío Cid se divide en tres partes:
1ª) Destierro del Cid. El Cid es desterrado por el rey Alfonso VI a causa de intrigas cortesanas (nada que ver con la jura de Santa Águeda o Santa Gadea). Episodio del empréstito de 600 marcos dado por los judíos[1] para el mantenimiento de su mujer e hijas en San Pedro de Cardeña. Conquista de Castejón y Alcocer y enfrentamiento con el conde de Barcelona.
2ª) Conquista de Valencia. Petición al rey de que a doña Jimena y a sus hijas salir del monasterio para instalarse en Valencia. El rey Alfonso VI propone casar las hijas del Cid con Don Fernando y Don Diego, infantes de Carrión. Las bodas se celebran  en Valencia.
3ª) La afrenta de Corpes. Se abre con el episodio del león: mientras duerme el Cid, escapa su león, causando el pánico entre los infantes de Carrión. La cobardía de ellos se confirma en la batalla contra el rey Búcar de Marruecos. Los infantes de Carrión se vuelven a sus tierras con sus mujeres. En el robledal de Corpes las golpean y abandonan, por considerarlas impropias de su condición social. El Cid pide al rey que vengue la afrenta, pues al haber sido quien ordenó la boda, es sobre el propio rey en quien recaese la misma. Alfonso VI convoca Cortes en Toledo. Los infantes son derrotados y sus hijas son casadas con los infantes de Navarra y Aragón.  
            Un hecho literario español único en su género respecto a los demás países lo constituye el Romancero, conjunto de poemas llamados romances que presentan características muy distintas. Coinciden en la forma: un número indefinido de octosílabos, de rima asonante en los versos pares. Los más antiguos son anónimos, escritos a partir del siglo XIV y son recogidos en el siglo XVI en el llamado Romancero viejo. En el Siglo de Oro, autores como Lope de Vega, Góngora y Quevedo, entre otros, escribieron romances que entraron a formar parte del Romancero nuevo.

Romances sobre el Cid:

- Ramón Menéndez Pidal: Flor nueva de romances viejos. Colección Austral. Contiene treinta y un romances.
- Romancero viejo. Ed. Planeta. Editado por Juan Alcina. Contiene catorce romances numerados del 102 al 115 respectivamente.
- Romancero general (1600, 1604 y 1605). Edición de Ángel González Palencia (Horcajo de Santiago, 1889 - Olivares de Júcar, 1949). Publicado por el CSIC en 1947. Contiene 54 romances.
Con respecto al texto de Menéndez Pidal, el Romancero viejo coincide en doce romances, y entre el Romancero general y el texto de Menéndez Pidal la coincidencia es de cinco solamente. Uno de ellos es el del episodio del león: Romance nº 25 en Flor nueva de romances viejos  y Romance nº 555 en Romancero general.
                       
Acabado de yantar
                        la faz en somo la mano,
                        durmiendo está el señor Cid
                        en el su precioso escaño.
                       
[...]

Cuando unas voces oyeron,
que atronaban los palacios,
diciendo: «Guarda el león!
Mal muera quien lo ha soltado!»

Parece que en la Edad Media en muchos palacios había costumbre de tener leones como signo de valor. En el Romancero viejo encontramos el romance nº 46 titulado Romance de Don Manuel de León. En él se nos narra como una dama de la corte real, doña Ana de Mendoza, arroja un guante a una leonera donde había cuatro leones y reta a los caballeros a que lo recojan, y a quien lo haga le dará su amor. Entra nuestro don Manuel y recoge el guante y al entregárselo a la dama, le reprende por su ligereza que pone en peligro la vida de un hombre. No obstante, la dama cumple su promesa. Este tema traspasa el tiempo y el espacio y así nos encontramos la balada El guante escrita en 1797 por Friedrich von Schiller (1759-1805), tal vez el dramaturgo más importante de Alemania, autor de Don Carlos, María Estuardo, Los bandidos y Wallenstein. Schiller se inspiró en una obra francesa y por ello el rey es Francisco I, la dama se llama Cunegunda y el protagonista es el Caballero Delorges. En esta ocasión Delorges cuando devuelve el guante, rechaza a la damisela.
Francisco de Quevedo escribió un romance satírico sobre este episodio titulado Pavura de los condes de Carrión y en el cual emplea a veces un lenguaje antiguo:

Medio día era por filo,
que rapar podía la barba,
cuando, después de mascar,
el Cid sosiega la panza.

La gorra sobre los ojos
y floja la martingala,
boquiabierto y cabizbajo,
roncando como una vaca.

Gúardale el sueño Bermudo
y sus dos yernos le guardan,
apartándolo las moscas
del pescuezo y de la cara,

cuando una voces, salidas
por fuerza de la garganta,
no dichas de  voluntad
sino de miedo pujadas,

se oyeron en el palacio,
se escucharon en la cuadra,
diciendo, «¡guardá: el león!»,
y en esto entró por la sala.

Apenas Diego y Fernando
le vieron tender la zarpa,
cuando lo hicieron sabidoras
de su temor a sus bragas.

El mal olor de los dos
al pobre león engaña,
y por cuerpos muertos deja
los que tal perfume lanzan.

A venir acatarrado
el león, a los dos mata;
pues de miedo del perfume
no les siguió las espaldas.

El menor, Fernán González,
detrás de un escaño a gatas,
por esconderse, abrumó
sus costillas con las tablas.

Diego, más determinado,
por un boquerón se ensarta
a esconderse, donde van
de retorno las viandas.

Bermudo, que vio el león,
revuelta al brazo la capa,
y sacando un asador
que tiene humos de espada,

en la defensa se puso.
Despertó al Cid la borrasca,
y abriendo entrambos los ojos
empedrados de legañas,

tal grito la dio al león
que le aturde y le acobarda,
que hay leones enemigos
de voces y de palabras.

Envióle a su leonera
sin que le diese fianzas;
por sus yernos preguntó,
receloso de desgracias.

Allí respondió Bermudo,
«Señor, no receléis nada,
pues se guardan vuesos yernos
en Castilla, como en Pascua».

Y remeciendo el escaño,
a Fernán González hallan
devanando en su bohemio,
hecho ovillo en la botarga.

Las narices del buen Cid
a saberlo se adelantan,
que le trajeron las nuevas
los vapores de sus calzas.

Salió cubierto de tierra
y lleno de telarañas;
corrióse el Cid de mirarlo,
y en esta guisa le fabla:

«Agachado estabais, conde,
y tenéis mucha más traza
de home que aguardó jeringa
que del que espera batalla.

Connusco habedes yantando,
¡Oh, que mala pro vos faga,
pues tan presto bajó el miedo
los yantares a las ancas!

Sacárades a Tizona,
que ella vos asegurara,
pues en vos no es rabiseca,
según la humedad que anda».

Gil Díaz, el escudero,
que al Cid contino acompaña,
con la mano en las narices
todo sepultado en bascas,

trayendo detrás de sí
a Diego, el yerno que falta,
con una mano le enseña,
mientras con otra se tapa.

«Vedes aquí, señor mío,
un fijo de vuesa casa,
el conde de Carrión,
que esconde mal su crianza.

de dónde yo le he sacado,
sus vestidos vos lo parlan;
y a voces sus palominos
chillan, señor, lo que pasa.

Más cedo podréis tomar
a Valencia y sus murallas,
que ningún cabo al conde
por no haber de do le asgan.

Si no merece de yerno
el nombre por esta causa,
tenga el de servidor vueso,
pues tanta parte le alcanza».

Sañudo le mira el Cid,
con mal talante le encara:
«de esta vez, amigos condes,
descubierto habéis la caca.

¿Pavor de un león hobistes,
estando con vuesas armas,
fincando en compaña mía,
que para seguro basta?

Por san Millán que me corro,
mirándovos de esa traza,
y que de lástima y asco
me revolvéis las entrañas.

El que de infanzón se precia,
face en el pavor y el ansia
de las tripas corazón,
ansí el refrán vos lo canta.

Mas vos en esta presura,
sin acatar vuesa casta,
hacéis del corazón tripas,
que el puro temor vos vacia.

Ya que Colada no os fizo
valiente aquesta vegada,
fágavos colada limpio:
echaos, buen conde, en colada».

«Calledes, el Cid, callades»
-Dijo, con la voz muy baja-,
«y la cosa que es secreta,
tan pública no se faga.

Si non fice valentía,
fice cosa necesaria;
y si probáis lo que fice,
lo tendredes por fazaña.

Más ánimo es menester
para echarse en la privada,
que para vencer a Búcar
ni a mi leones que salga:

ánimo sobrado tuve».
más en esto el Cid le ataja,
porque, sin un incensario,
ninguno a escuchar la guarda:

«Id, infante, a doña Sol,
Vuesa esposa desdichada,
y decidla que vos limpie,
mientras vos busco una ama.

Y non habléis ende más;
y obedeced, si os agrada,
aquel refrán que aconseja:
la caca, conde, callarla».

¡¡¡Una sorpresa mayúscula: El Cid torero!!! Veamos unos ejemplos:
El Cid Campeador lanceando otro toro. Dibujo de Francisco de Goya: Museo del Prado (D.4353r-v).
Tarde de toros en Madrid de Nicolás Fernández de Moratín.
                                  
 Suspenso el concurso entero
                                   Entre dudas se embaraza,
                                   Cuando en un potro ligero
                                   Vieron entrar en la plaza
                                   Un bizarro caballero.

                                   [...]

                           Suena un rumor placentero
                                   Entre el vulgo de Madrid:
                                   No habrá mejor caballero,
                                   Dicen, en el mundo entero,
                                   Y algunos le llaman Cid.
                                     Crece la algazara, y él
                                   Torciendo las riendas de oro,
                                   Marcha al combate cruel:
                                   Alza al galope, y al toro
                                   Busca en sonoro tropel.

                                   [...]

                                     Como el bruto se abalanza
                                   En terrible ligereza;
                                   Mas rota con gran pujanza
                                   La alta nuca, la fiereza
                                   Y el último aliento lanza.

Otra más: Mojiganga[2] del Cid para fiestas del Señor. Obra de teatro del siglo XVII conservada en el manuscrito 14518 de la Biblioteca Nacional. El Cid torero sale a hombros:

                                   Viva el Cid que es toreador,
                                   Mayor de aquesta ciudad.
                                  
(Cogen en brazos al Cid y con estos 
                                   versos se entran y dan fin).
Nota: los datos sobre el Cid-torero los he tomado del artículo de José María Díez Borque: El Cid torero: de la literatura al arte. Publicado por la Universidad Complutense.                   
                       

Teatro

- Las mocedades del Cid de Guillén de Castro.
- Las hazañas del Cid de Guillén de Castro.
- El  Cid de Corneille. Tal vez la obra más importante de Corneille, el cual se apoya en Guillén de Castro. Se resalta el dilema amor-deber. La traducción que he manejado ha sido la de Carlos Ramírez de Dampierre (Cátedra) en versos alejandrinos.
- Las almenas de Toro de Lope de Vega.
- El cobarde más valiente de Tirso de Molina.
- El amor es un potro desbocado de Luis Escobar.
- Auto sacramental del Cid. Manuscrito 15354 de la Biblioteca Nacional. Personajes alegóricos: El Cid es Cristo; Jimena, la Iglesia, el padre del Cid, Dios Padre, y el padre de Jimena, el demonio.
- Comedia del rey don Sancho y reto de Zamora por don Diego Ordóñez (1579) de Juan de la Cueva.
- Los tres blasones de España de Rojas Zorrilla.
- El rey don Alfonso el de la mano horadada de Vélez de Guevara.
- El caballero sin nombre de Mira de Amescua.      
- La jura de Santa Gadea drama en verso de Eugenio de Hartzenbusch.
- Anillos para una dama de Antonio Gala.

Otras:
- La leyenda del Cid de José Zorrilla.
- El Cid novela de Manuel Fernández y González, el rey de los folletines, que pretendía ser el Alejandro Dumas español, pero su calidad es escasa.
- La hazaña del Mío Cid, novela de Vicente Huidobro

Filmografía

- El Cid (1961). Película norteamericana dirigida por Anthony Mann e interpretada por Charlton Heston y Sofía Loren. Música de Miklos Rosza.
Rodada en España en los estudios de Samuel Bronston y exteriores, como Peñíscola. Se utilizaron los servicios de Ramón Menéndez Pidal como asesor. El NoDo de entonces nos dio la imagen del filólogo durante el rodaje del juramento de Santa Gadea.
- Ruy, el pequeño Cid (1980) serie de dibujos animados de RTVE.


Música

- Le Cid. Ópera en 4 actos de Jules Massenet (Montaud, 1842-París, 1912) y libreto de   Adolphe Philippe d'Ennery/Louis Gallet/Edouard Blau según la obra de Pierre Corneille. Fue estrenada en la Ópera de París el  30 de noviembre de 1885.
- Der Cid. Drama lírico en 3 actos de Peter Cornelius (Maguncia, 1824-1874), según texto de Guillén de Castro y Victor Aymé Huber. Estrenado el 21 de mayo de 1865 en Weimar.
- Il Cid. Tragedia lírica en 3 actos con música de Giovanni Pacini y libreto de Achille de Lauzières. Estrenada el 12 de marzo de 1853 en la Scala de Milán.
- Rodrigue et Chimène. Ópera incompleta en 3 actos de Claude Debussy y libreto de Catulle Méndez.

Audición musical

8) Miklos Rozsa: Obertura. Banda sonora de la película El Cid.
9) Jules Massenet: Aragonesa. Ballet perteneciente a la ópera El Cid.


[1] Un souvenir de Burgos es el arca del Cid que, como sabemos, estaba lleno de arena en vez de oro.
[2] La mojiganga es una pieza menor propia del Siglo de Oro. Es una obra en verso de tipo burlesco, con raigambre carnavalesco y que algunas veces se acompañaba de danzas y músicas. Se solía representar como fin de fiesta. Evolucionó y se convirtió en lo que conocemos como entremés. Podemos considerar que el teatro de calle y el mimo es una consecuencia de la mojiganga. Sorprendentemente encontramos en Calderón un autor de mojigangas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Mitología en el cine: Medea



           En relación con temas dedicados al género dramático y a la mitología (base de algunos temas presentes, entre otras, en la literatura española) puede realizarse la lectura de un texto del Arte Poética de Horacio. De entre alguno de los mitos que el autor menciona puede elegirse la figura de, por ejemplo, Medea. Las versiones literarias de este mito se comparan con las muestras cinematográficas. Ello nos permite hablar de los recursos que se utilizan en distintos géneros narrativos, haciendo especial hincapié en el terreno cinematográfico.

            El fragmento seleccionado de la obra de Horacio, escrito a continuación,  recoge los

Consejos a los dramaturgos

                ....Lo que se nos muestra se realiza en la acción o en el relato. Lo que oímos contar nos impresiona menos que lo que vemos con nuestros ojos. Los ojos son más fieles; por ellos el espectador se instruye a sí mismo. Guardaos, sin embargo, de poner en escena lo que sólo debe ocurrir en el interior. Hay muchas cosas que no deben mostrarse a la vista, y de las que un actor vendrá a dar cuenta un momento después. Medea no ahogará a sus hijos en escena; el horrible Atreo no cocerá en ella entrañas humanas; Progne no se volverá pájaro ni Cadmus reptil: esta manera de presentarlos sería odiosa, y destruiría la ilusión…
                Para escribir bien hay que tener ante todo un sentido recto. Los escritos de los filósofos os proporcionarán la materia; y una vez bien llenos de vuestra idea, las palabras para expresarla se os presentarán por sí solas…
                El hábil imitador debe siempre tener ante su vista los modelos vivos, y pintar según la naturaleza. Una pieza que contenga cuadros impresionantes, y costumbres exactas, incluso escrita sin gracia, sin vigor, sin arte, procura a veces mayor placer al público, y retiene más a los espectadores que los bellos versos vacíos de cosas y que las naderías bien escritas.

            A partir del planteamiento de las relaciones (diferencias y semejanzas) entre la épica y la dramática, podemos señalar el éxito del cine como género que presenta la acción ante nuestros ojos.
            Se les explicará a los alumnos el concepto de la verosimilitud, para pasar a darles unas breves indicaciones acerca de Atreo, Progne y Cadmus. Finalmente, nos centraremos en el relato de Medea, Jasón y el vellocino de oro.

            Una vez que los alumnos conozcan esa historia, tendrán que relacionar las formas de presentar algunos detalles entre la versión clásica, escrita, y la versión cinematográfica, que utiliza otros recursos.

            La película que verán es una coproducción inglesa y estadounidense y fue realizada en 1963 por Don Chaffey, con guión de Raymond Bowers, Jean Read y Beverley Cross.