martes, 16 de abril de 2013

Simbolismo y poesía pura




En las últimas décadas del siglo XIX se produce una reacción en el terreno de la literatura y de las artes en general contra las tendencias dominantes como son el realismo y el naturalismo. Esta reacción es especialmente significativa en el ámbito de la poesía, género literario que había quedado relegado por los escritores realistas y naturalistas, mucho más inclinados al cultivo de la novela y del teatro. De este modo, se van sentando las bases de la poesía del siglo XX.
Las principales corrientes estéticas representativas de esta voluntad innovadora en poesía tienen lugar en Francia, y son conocidas con los nombres de Parnasianismo y Simbolismo.
 Antes de que surgiera el simbolismo, el Naturalismo era la tendencia del momento. El escritor francés y fundador de este movimiento fue Emile Zola, para quien el objetivo del naturalismo era reproducir la realidad con una objetividad perfecta en todos sus aspectos, tanto los más delicados como los más vulgares.
Por otro lado, el Parnasianismo nace en Francia, en la segunda mitad del siglo XIX. Fue creado como reacción contra el Romanticismo de Víctor Hugo, el subjetivismo y el socialismo artístico. Los parnasianos cuidaban mucho de la forma, por ello su lema era “el arte por el arte”, pues se comprometían con la belleza y rechazaban el compromiso social y político.

SIMBOLISMO

Es un movimiento artístico que se originó en Francia a finales del siglo XIX. Surge en contra de tendencias como el Realismo, el Naturalismo y el Parnasianismo. Encontramos un rechazo total a reproducir la realidad de manera objetiva (Realismo y Naturalismo). Por otro lado, comparte con el Parnasianismo la reacción contra esos movimientos, pero los simbolistas no se muestran contrarios a la sentimentalidad y al reflejo de la intimidad, propios de los autores románticos, ni tampoco consideran al poeta como un inadaptado social.
En Un manifeste littéraire ("Un manifiesto literario"), publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como "enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva".

           Las características principales de este estilo son:

-       Es un movimiento basado en el subjetivismo, en la vaguedad de sus ideas y el uso de símbolos que evocan emociones. En 1885, muchos escritores y artistas no estaban de acuerdo con la incapacidad de la sociedad para resolver los problemas, por ello buscaron nuevos valores que estuvieran basados en lo espiritual. Además muestran cierta inclinación hacia lo sobrenatural y lo que no se ve. La necesidad del Simbolismo es expresar una realidad distinta a lo tangible y por ello tiende a inclinarse hacia la espiritualidad. Este movimiento utiliza el símbolo como un instrumento de comunicación que trasciende lo material. Fue un movimiento estético que animó a los escritores a expresar sus ideas, sentimientos y valores mediante símbolos o de manera implícita, más que a través de afirmaciones directas.
-       Se concibe la poesía como algo misterioso, intentando no reflejar la realidad de manera objetiva ni directa, sino buscando hacerla a través de las sugerencias que permiten las imágenes, los símbolos y las intuiciones.
-       Niegan la función social y el valor utilitario de la poesía, ya que de lo que se trata es de representar los misterios que esconde la realidad, así como la intimidad y las emociones del poeta.
-       Buscan la renovación formal de la poesía. Para ello, abandonan la métrica tradicional y cultivan el verso libre, el poema en prosa y las asociaciones libres de ideas.
-       También utilizan procedimientos técnicos como las repeticiones de palabras, los paralelismos y especialmente las sinestesias.
-       Conceden una importancia capital a la música, la cual influirá en el ritmo y la musicalidad de sus versos y en la sugerente sonoridad de las palabras empleadas.

   El Simbolismo tuvo como sus principales representantes a Baudelaire, Verlaine, Rimbaud y Mallarmé.

   - Charles Baudelaire (1821-1867) fue un poeta francés precursor del Simbolismo y uno de los poetas más importantes del siglo XIX y XX. Su forma de concebir la vida encaja con la condición de “poeta maldito”, término acuñado por Paul Verlaine para referirse a aquellos escritores que se desmarcan de la sociedad en que viven y muestran rebeldía, desorden y provocación. En este sentido, Baudelaire vivió de lleno la vida bohemia parisina y la de los bajos fondos, en permanente contacto con el mundo del hachís y de la prostitución, lo que le llevó a una penosa situación económica y de salud: contrajo la sífilis y sufrió una parálisis cerebral, que sería la causante de su muerte. En cuanto a sus obras, podemos destacar Las flores del mal (1857) que representó un momento fundamental para la poesía moderna, a pesar de las acusaciones de inmoralidad con la que fue recibida su publicación. Es una obra de concepción clásica en su estilo, y oscuramente romántica por su contenido, en la que los poemas se disponen de forma orgánica. En ella, Baudelaire expone la teoría de las correspondencias y, sobre todo, la concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa, a cuyos valores se opone. El poeta se entrega al vicio, pero sólo consigue el tedio (spleen, como se decía en la época), al mismo tiempo que anhela la belleza y nuevos espacios. El autor señaló ante las acusaciones de inmoralidad que mencionábamos que el libro debía ser "juzgado en su conjunto", tal como él lo había concebido: un poema total, que no seguía un orden cronológico sino un orden de finalidades. Con Las flores del mal, Baudelaire realizó el descubrimiento de la belleza en lo "no bello". Por otra parte, Baudelaire es autor del libro Pequeños poemas en prosa, también conocido como El spleen de París (1869). Escrito en prosa poética, recoge la realidad de la ciudad parisina, en sus múltiples aspectos y ambientes, y la melancolía y la miseria.

   - Paul Verlaine (1844-1896) mantuvo una apasionada y tormentosa relación amorosa con el joven poeta Rimbaud, al que hirió de un disparo cuando este intentó abandonarlo. Tras su estancia en la cárcel, se convirtió al catolicismo, lo cual no sirvió para apartarlo de la vida desordenada que siempre llevó. Sus obras más conocidas son Fiestas galantes (1869) y Romanzas sin palabras (1874). La primera de ellas ofrece un mundo decadente y voluptuoso, representado por paisajes otoñales, parques abandonados, hojas muertas, estatuas abandonadas y ruinosas, amores decadentes,… En la segunda, relata su relación con el poeta Rimbaud. Pero el principal mérito de Verlaine radica en la musicalidad de su poesía, en la sensualidad de la misma, en la sencillez de su lenguaje y, especialmente, en el conjunto de símbolos e imágenes asociados al tema de la melancolía.

   - Stephan Mallarmé (1843-1898) fue un poeta obsesionado con los temas existenciales, como la soledad y la muerte. Igualmente, se mostró siempre preocupado por la perfección formal de su poesía, para lo cual recurría a un constante proceso de depuración del lenguaje y al simbolismo, lo que conduce a su poesía al hermetismo y a la ambigüedad. Bajo el título general de Verso y prosa se recoge su escasa obra publicada, en la que destacan los poemarios Herodías y Siesta de un fauno, así como su libro de prosa Divagaciones.

   - Arthur Rimbaud (1854-1891) fue un poeta precoz, pues empezó a escribir a los 10 años, pero también fugaz, ya que dejó de escribir a los 21, para dedicarse a una vida de aventura y de viajes, que incluso le llevó a traficar, desde Abisinia, con marfil, armas y esclavos. También hay que destacar la relación amorosa que mantuvo durante varios años con el poeta Verlaine. Según Rimbaud, el poeta ha de ser una especie de vidente, en busca de lo desconocido y lo misterioso, de la alucinación y de lo irracional. De las tres obras que escribió, las dos más interesantes son Una temporada en el infierno (1873) e Iluminaciones (1886). La primera de ellas presenta una serie de poemas autobiográficos, satíricos y de denuncia acerca de la vida burguesa, la religión y la patria. En Iluminaciones, el poeta continúa en esa misma línea argumental, pero con un estilo mucho más libre que incluye prosas poéticas.
La influencia del simbolismo fue especialmente notable en Rusia, donde cabe destacar la obra del poeta Alexander Blok, y tuvo un gran impacto en la literatura del siglo XX. En el área española influyó en la poesía de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

POESÍA PURA

En los primeros años del siglo XX se puede hablar de la existencia de una corriente “postsimbolista” llamada poesía pura. Se trata de una corriente poética que presta más atención a la forma que a los sentimientos y que elabora una poesía en la que se propone la introspección y la reflexión acerca del poder del lenguaje.
         Su rasgo más característico es la utilización de un lenguaje ajeno a la lógica, lo que posibilita que los poemas puedan presentar un significado ambiguo y múltiple. Por ello, el lector debe dejarse llevar por la sugestión que le despiertan las palabras y las imágenes empleadas. De ahí que se pueda hablar de una poesía hermética, que busca la expresión de lo esencial, lo trascendente y lo metafísico. La poesía pura se puede considerar como una continuación y una evolución de los movimientos vanguardistas, con los que comparte el rechazo del Modernismo y el gusto por la metáfora. Después de los excesos cometidos por algunos vanguardistas, se hizo necesaria una “depuración” que llevara al equilibrio y a devolver a la poesía el lirismo del que se la había despojado. Por eso, se considera que es necesario eliminar de la poesía todo lo que no sea lírico, incluyendo una contención de las emociones y los sentimientos.
En la poesía pura se huye de las palabras rebuscadas, exóticas o preciosistas y se despoja al lenguaje de la ornamentación retórica. No obstante, se usa con frecuencia la metáfora. Al mismo tiempo, se tiende a simplificar al máximo las conexiones gramaticales y los nexos sintácticos, para dotar al poema de una mayor concentración y rapidez. Se concede una gran importancia a la adjetivación, pues se considera que el adjetivo establece con el sustantivo una relación nominal entre dos realidades. Así se explican expresiones tales como “ahínco cabizbajo”, “beato sillón” o “atónita luz”, empleadas por Jorge Guillén. Se vuelven a utilizar estrofas clásicas como el soneto, la décima, la silva y la octava.

   Principales representantes de la poesía pura son:

   - Francia: Paul Valéry (1871-1945) con la publicación de El cementerio marino (1920), un extenso poema escrito en versos elegantes y de estilo clásico. Para Valéry, el trabajo del poeta es similar al del orfebre, pues busca la perfección formal despojando a su obra de todo lo accesorio y retórico.

   - Inglaterra: el irlandés William Butler Yeats (1865-1939) escribe una poesía que gira en torno a dos motivos centrales. En un primer momento, lucha por la defensa de la identidad nacional y la independencia de Irlanda frente a Inglaterra. Muestra un gran interés por las leyendas y el folclore de su tierra, como ocurre en El viento entre las cañas (1899). Ya en su madurez, su poesía se centra en las preocupaciones espirituales y en los misterios psíquicos y sobrenaturales. Un ejemplo de ello es La torre (1928), en donde recoge sus preocupaciones intelectuales y místicas.

   - Norteamérica: Thomas Stearns Eliot (1888-1965), fue un aristócrata norteamericano, ensayista, poeta y dramaturgo, que obtuvo la nacionalidad inglesa. En su obra poética La tierra baldía (1922) ofrece un panorama desolador de la Europa posterior a la primera guerra mundial y reflexiona sobre el destino del ser humano.

   - Portugal: Fernando Pessoa (1888-1935) fue un poeta solitario y retraído, que recurrió a varios heterónimos (otros «yoes» diferentes a él, con vida, personalidad y obra propias) para expresar sus diferentes creaciones líricas y sus sentimientos. Incluso llegó a inventar la biografía de esos heterónimos. En prosa escribió su famoso Libro del desasosiego, mezcla de diario, ensayo y prosa poética. Su obra poética fue recogida, después de su muerte, en varios libros, como el titulado Poesía de Fernando Pessoa (1942).

   - Grecia: Konstantinos Kaváfis (1863-1933) escribió tan sólo unos ciento cincuenta poemas que no publicó en libro, sino que los repartía en hojas sueltas entre sus conocidos. Atraído por el pasado, canta a personajes de la historia y la leyenda clásicas, como a los héroes de la Ilíada, como ejemplo de la fugacidad de la vida y el amor.

   - España: La desnudez sentimental de la poesía pura tiene en España a un auténtico maestro, Juan Ramón Jiménez, que marcará los primeros pasos de los poetas del 27. Así, la aparición en 1916 del poemario en verso libre de Juan Ramón Jiménez Diario de un poeta recién casado marcará un hito en la superación del Modernismo y el inicio del canon de la poesía pura. Y otro tanto cabe decir a propósito de su libro Eternidades (1916-1917) y de su Segunda antología poética (1922), en donde habla de la “poesía desnuda”. Entre los poetas de la llamada Generación del 27 que cultivaron la poesía pura, hemos de citar a Pedro Salinas (1891-1951), quien prescinde de lo superfluo y lo anecdótico, para mostrar la realidad íntima de las cosas, la pura esencia. Así lo podemos apreciar en sus primeras obras como Presagios (1924), y en poesía conceptual, en la trilogía que supone la expresión de un proceso amoroso La voz a ti debida (1933) con el encuentro y el intento del enamorado por descubrir la esencia de la mujer amada, Razón de amor (1936) que presenta el hallazgo de la pareja y la despedida parcial, y Largo lamento (1936-1939), el final doloroso tras un reencuentro imposible.

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