lunes, 2 de abril de 2012

El mito de Drácula



En la calurosa noche del 16 de junio de 1816, en Villa Diodati, la casa suiza de Lord Byron, se reunieron junto al anfitrión su médico, John Polidori, el poeta Percey Shelley y la esposa de éste, Mary. Tras la lectura de relatos e historias de fantasmas, Lord Byron propuso el reto de que cada uno de ellos escribiera un relato de terror. Mary Shelley completó su novela Frankenstein o el moderno Prometeo y John Polidori (1795- 1821) comenzó su novela El Vampiro (1819). Es la primera manifestación de este subgénero de terror. Publicado en principio anónimamente, logró el aplauso del público, tras cierto escándalo originado por la adjudicación de su autoría. En este relato, la figura del vampiro recoge algunos rasgos del poeta Byron, reconocibles por los lectores de la época. Varney el vampiro o El festín de sangre (Varney the Vampire o The Feast of Blood) es una historia de horror gótico de la época victoriana escrita por James Malcolm Rymer (y también atribuida a Thomas Preskett Prest, quien habría escrito algunos capítulos) que apareció entre 1845-1847 en una serie de entregas periódicas conocidas como penny dreadful (terror de penique), debido a su precio y a su contenido terrorífico. Estas entregas fueron recopiladas en forma de libro en 1847. La edición original tenía 868 páginas a doble columna divididas en 220 capítulos. Su estilo está cargado de suspense. La historia es más o menos una trama coherente y presenta muchos temas y convenciones reconocibles para el público moderno. Está ambientada a principios del siglo XVIII, pero hay referencias que sugieren que la historia es contemporánea a la época en la que fue escrita (1845-1847). Trata sobre los problemas que Sir Francis Varney, un vampiro, causa a los Bannerworth, una familia que ha perdido su riqueza a la muerte del padre. A lo largo del libro, Varney es descrito cada vez con mayor simpatía como una víctima de las circunstancias. Intenta salvarse de su condición pero es incapaz y se suicida arrojándose al Monte Vesubio, tras haber dejado un relato escrito sobre sus orígenes a un sacerdote en el que confía. De acuerdo con Varney, fue maldito con el vampirismo después de entregar a un partidario del rey Carlos I a Oliver Cromwell y haber matado accidentalmente a su propio hijo en un arrebato de furia, y ha muerto y revivido en varias ocasiones a lo largo del tiempo. Muchos de los elementos tradicionales de los vampiros se originaron con este personaje (tiene colmillos, deja dos punzadas en el cuello de sus víctimas, tiene poderes hipnóticos y una fuerza sobrehumana, aunque es capaz de moverse a la luz del día y no tiene miedo a las cruces o el ajo). Es el primer ejemplo del "vampiro arrepentido", ya que rechaza su condición pero se encuentra esclavizado por ella. El extraño misterioso es un relato anónimo publicado en Inglaterra en 1860. Se trata de una traducción de una obra alemana igualmente anónima publicada en Prusia en 1855. En este relato se reflejan muchos elementos folklóricos de los vampiros, y algunos de ellos, como el control sobre los lobos o su capacidad de convertirse en niebla para introducirse en la habitación de su víctima, parecen haber sido adaptados por Bram Stoker. En esta obra el conde Fahnenberg, un noble austriaco acompañado por su sobrino, su hija y una amiga de ésta, se dirigen a una de las posesiones más apartadas de los dominios del conde. Durante el camino son atacados por feroces lobos, pero de repente un extraño se interpone entre ellos y los lobos, poniéndolos en fuga. Cuando llegan a su mansión, los lugareños les dicen que en las cercanías se encuentran las ruinas de un castillo donde gobernó la estirpe anterior a los Fahnenberg, y cuyo último señor, Azzo von Klatka, fue un tirano despótico que murió ahorcado por los campesinos a los que oprimía. El conde y su familia se dirigen a visitar las ruinas, y allí se encuentran con el extraño que los salvó de los lobos. Tras agradecerle su intervención el conde lo invita a visitarle, y el extraño, un hombre hosco y retraído, acepta. Se convierte en un visitante asiduo del conde, mostrando un especial interés por su hija. Poco tiempo después la joven cae enferma de forma misteriosa. La llegada del prometido de la joven amiga Bertha, que acaba de regresar de la guerra contra los turcos, es recibida con alivio. El Conde reconoce enseguida los síntomas de la enfermedad. Una mañana Franziska se dirige a las ruinas del castillo Klatka, donde el Conde aconseja a la joven que clave tres largas estacas en un ataúd concreto que se encuentra entre las ruinas. Poco tiempo después Franziska se recupera de la enfermedad y el Conde Woislaw revela que el extraño misterioso era un vampiro. Será la novela de Bram Stoker, Drácula (1897), la obra cumbre de este mito. El autor investigó leyendas medievales y se fijó sobre todo en una figura histórica para escribir una historia de amor que combina todos esos elementos, aderezándolos con tintes sobrenaturales. Se dice que Stoker fue asesorado por un erudito en temas orientales, el húngaro Hermann (Arminius) Vámbéry, que se reunió algunas veces con el escritor para comentarle las peripecias del verdadero Drácula. La mayoría está de acuerdo en que Stoker basó su personaje en una figura histórica: Vlad Tepes, conocido como Vlad el Empalador, y en leyendas de vampiros que circulaban en Europa oriental. Tepes vivió en el siglo XV y fue príncipe de Valaquia, en el reino de Rumanía. Es un héroe en su tierra, por la resistencia feroz que opuso al avance de los otomanos. Sin embargo, fue extremadamente cruel con sus enemigos, a los que condenaba a la pena capital de empalamiento. Cuenta la historia, y así se refleja en algunos grabados, que Vlad Tepes echaba en un cuenco sangre de sus víctimas y mojaba en ella el pan mientras comía. El término Drácula deriva del rumano dráculea, que significa «hijo de Drácul», nombre con el que se conocía a su padre, quien integraba la Orden del Dragón, fundada por el rey Segismundo I de Luxemburgo, y cuyo atuendo era una capa negra, luego popularizada en las películas. A su vez, el término rumano drácul significa diablo, pero en sentido que aquí traduciríamos por «fenómeno» o «experto» en algo. Bram Stoker encontró una breve referencia al voivoda Drácula en un libro sobre Valaquia y Moldavia, en el que su autor decía en un pie de página: «Drácula, en la lengua nativa de Valaquia, significa 'diablo'». La sonoridad de este nombre gustó a Stoker, que había llamado originalmente a su vampiro «conde Wampyr» y que decidió entonces llamarlo «conde Drácula». Sin embargo, Stoker no conocía nada sobre la vida del verdadero Tepes (incluso hoy en día se desconocen muchos aspectos de su vida y de su muerte). En realidad, la novela Drácula no tiene relación con la vida de Vlad Tepes. Tampoco se sabe nada sobre la personalidad y forma de pensar de Vlad, por lo que no podemos afirmar que el personaje de Stoker esté basado en la personalidad de esta figura histórica. Con respecto a las fuentes del autor irlandés, sabemos que para describir los paisajes de Rumanía, se sirvió de dos obras en las que se describían los bosques de Valaquia. Por otra parte, para hallar al verdadero Drácula histórico, debemos remitirnos a los antecedentes literarios de la novela de Stoker: Varney el vampiro, los textos de Polidori (ya mencionados), Charles Nodier (traductor de la obra de Polidori al francés y autor de cuentos sobre vampiros y brujas) y otros, donde veremos cómo el personaje del vampiro clásico se va desarrollando hasta convertirse en el que todos conocemos con el nombre de Drácula. Pero sobre todo, debemos recordar que una de las más grandes referencias sobre todo lo que rodea a esta novela es el relato anónimo El extraño misterioso, en la que aparecen muchos de los temas del mundo vampírico. La novela de Bram Stoker (1847- 1912) comienza cuando Jonathan Harker, un joven abogado procurador inglés, debe realizar un viaje a Transilvania para concluir la compra de unas propiedades en Londres por parte del Conde Drácula, el cual también le pide que le explique cosas acerca de esa ciudad. En un principio, la estancia de Jonathan en la morada del Conde Drácula es normal, pero a medida que pasan los días se da cuenta de la extraña naturaleza de su anfitrión: no se refleja en un espejo, vive de noche y no parece comer. El anciano agradable que Jonathan había conocido en un principio se convierte en un ser despreciable, ruin y despiadado, hasta el punto de llegar a hacer prisionero al joven agente. En el castillo viven también tres hermosas mujeres vampiresas novias de Drácula, las cuales una noche seducen a Jonathan y están a punto de chuparle la sangre, aunque la repentina llegada del conde lo impide, y en compensación les da un bebé que había robado para que se alimentaran de su sangre. Más tarde, la madre del bebé llega hasta el castillo reclamando a Drácula que le devuelva a su hijo, pero es devorada por los lobos, a instigación del conde. Mientras, en Londres, Wilhemina Murray conocida en la obra como Mina, una joven institutriz prometida de Jonathan Harker, se impacienta por la tardanza de éste. Teniendo al joven Harker prisionero en su castillo, el Conde decide viajar a Londres, pero ha de hacerlo metido en una caja con tierra de Transilvania, ya que debe descansar en tierra sagrada de su patria. La joven Mina decide pasar una temporada con su amiga Lucy en la casa solariega que posee en Whitby. Lucy es una joven de clase acomodada, que vive en una lujosa mansión. Jonathan sigue recluido en el castillo de Drácula. Mientras, en Whitby, Lucy sufre unos extraños síntomas: palidez extrema, debilidad y dos pequeños orificios en el cuello, producidos por una supuesta enfermedad, pero en realidad está convirtiéndose en vampiresa o en No-muerta debido a que Drácula le absorbe la sangre que necesita para sobrevivir y rejuvenecer. Los síntomas de Lucy se irán agravando tras su regreso a Londres. Al no mejorar la salud de Lucy, su prometido Lord Arthur Holmwood (Lord Godalming) y su amigo Quincey Morris, piden consejo al Doctor Seward. Este médico es el director del manicomio en el que se encuentra el loco Renfield, un interno bajo la influencia de Drácula. Este interno, entre otras cosas, practica la zoofagia. Al observar que la salud de Lucy empeora, Seward decide pedir consejo al doctor Abraham Van Helsing, un atípico médico holandés, experto en enfermedades misteriosas, que fue su profesor. Tras realizar numerosos tratamientos y transfusiones, Lucy muere y es sepultada. Días más tarde, unas noticias publicadas en el periódico de la ciudad hablan de una hermosa señora que muerde a niños pequeños. El doctor Van Helsing sospecha que Lucy se ha convertido en No-muerta, y montan guardia en la tumba en la que ha sido sepultada la joven. A medianoche los hombres, armados de estacas y linternas, descienden al recinto en que reposa Lucy, pero el cuerpo no está dentro del ataúd. En ese momento llega Lucy cargando un niño cuya sangre está bebiendo. Los tres enamorados se horrorizan frente a lo que le ocurre a la muchacha que amaban. El doctor Van Helsing debe "matar" al monstruo y con sus ayudantes completa el rito para que la joven pueda descansar en paz: le clavan una estaca en el corazón , la decapitan y le llenan la boca de ajo. Mientras, Jonathan ha logrado huir del castillo descendiendo por sus muros, cae al río que bordea el castillo y es arrastrado por la corriente. Es encontrado por unas monjas en una abadía cercana y alojado en un hospital de Budapest, donde se recupera de una fiebre cerebral sufrida a raíz de los terribles hechos vividos en la morada de Drácula. Una monja del hospital se pone en contacto por carta con Mina, detallándole la situación de su prometido, y le pide que se desplace hasta allí para cuidar de Harker. Allí contraen matrimonio. Mina, tras volver de su boda, comparte su experiencia con el doctor Van Helsing, contándole todo lo que sospecha. Éste averigua finalmente que el conde Drácula es un vampiro, por lo que deciden darle muerte. Primero intentan acabar con él en Londres, buscando y purificando todos sus refugios, sin conseguir darle muerte. El conde, al encontrarse acorralado, los desafía chupando la sangre a Mina. Tras esto Renfield, que antes consideraba a Drácula su maestro y señor, decide luchar en su contra, pero Drácula lo mata acusándolo de traición. Seguidamente vuelve a morder a Mina y hace que ella beba de su sangre para que quede ligada a él, hecho que Van Helsing denominó "el bautismo de sangre del vampiro". Poco más tarde Drácula se enfrenta a Jonathan y Van Helsing, pero al no poder derrotarlos, huye y parte hacia su castillo en Transilvania. Todos los que querían acabar con Drácula -Jonathan, John Seward, Van Helsing, Quincey Morris, Lord Godalming (prometido de la fallecida Lucy) y Mina Harker-, marchan tras él. Llegan al castillo y allí Van Helsing mata a las tres vampiresas atravesándolas con sendas estacas. Drácula llega poco después metido en una caja de tierra, llevado y flanqueado por zíngaros. Se libra un combate que termina cuando el puñal de Jonathan corta el cuello del Conde al tiempo que Morris atraviesa el corazón del vampiro antes de morir víctima de la puñalada mortal propinada momentos antes por un zíngaro. Se termina así para siempre con el sangriento vampiro de Transilvania. En algunas ediciones, la novela va precedida del cuento terrorífico El invitado de Drácula o El huésped de Drácula. En él, Jonathan Harker, ya de viaje a Transilvania, se encuentra aún en Múnich, desde donde habrá de tomar un tren que lo llevará a Viena y después a Budapest. Una tarde sale de paseo en un coche de caballos. Al no faltar mucho para acabarse el día, el cochero quiere regresar porque ésa es la Noche de Walpurgis. Jonathan despide al cochero y continúa el paseo a solas y a pie. Se interna en una parte del bosque que comienza a tornarse hostil con cada paso que da. Se hace de noche y comienza a nevar, mientras el joven percibe una presencia malévola a su alrededor. La tormenta se hace más fuerte y Jonathan es arrastrado a lo que parece ser un cementerio abandonado. Buscando refugio se dirige a una capilla de mármol blanco que cree segura. En su exterior, tallado en la piedra se lee: Condesa Dolingen de Graz, en Estiria buscó y halló la muerte. 1801 y otra inscripción en alemán que reza: "Denn die Toten reiten schnell" ("Porque los muertos viajan de prisa", fragmento citado por Bram Stoker del poema Lenore, escrito por Gottfried August Bürger). El asustado joven abre la puerta y encuentra que sobre un catafalco de piedra se halla en reposo el cuerpo de una hermosa joven con los labios manchados de sangre. En ese instante un rayo cae sobre la capilla y esta comienza a incendiarse. Lo que parecía ser el cadáver de la suicida se levanta de su lecho y empieza a dar horribles gritos de dolor en medio del fuego que la consume. El asustado joven corre ante lo que le parece imposible y se cae en la nieve mientras la tormenta se hace más fuerte. Cuando recobra el sentido, un lobo le está olfateando el cuello calentándolo, aunque huye al llegar  hombres con antorchas, pues habían salido a buscarlo. Cuando el protagonista es devuelto a su hotel, le espera un telegrama de Drácula, con el que va a reunirse en Transilvania, y en el que le advierte de los peligros de la nieve y los lobos en la noche. No está clara la autoría de esa historia. Según algunos, se trata del principio de la novela, que fue eliminado de la primera edición por considerar el editor que resultaba demasiado larga. Según otros, la autora sería la viuda de Stoker o el propio editor. La novela, publicada en mayo de 1897, despliega erudición sobre vampirismo. El vampiro ha logrado conquistar la muerte, más que la inmortalidad, puesto que está condenado a vivir casi como un espectro. El término vampiro es eslavo. La tradición europea de los vampiros como los que aparecen en la novela proviene principalmente de Hungría, Serbia, Moldavia y los países eslavos. El vampiro es conocido «en todos los lugares en que ha existido el hombre», le hace decir Stoker a su personaje, el doctor Van Helsing, un médico experto en enfermedades oscuras. «Ha seguido el rastro del berserker islandés, del huno (engendrado por el diablo), del eslavo, del sajón, del magiar». En las primeras páginas de su novela, Stoker insinúa la seducción horrorosa del vampiro. En un castillo decadente, rodeado de un paisaje invernal y solitario, un hombre cultivado, aristocrático y atemorizante acaba de franquear la entrada a un joven inglés con la frase clave: «Entre usted libremente y por su propia voluntad». El conde Drácula no refleja su imagen en los espejos, y por eso en su castillo no hay ninguno; Jonathan se dio cuenta de esa extraña propiedad del conde en su propio espejo. Y es que la superstición decía que el vampiro había perdido su alma (las antiguas culturas relacionan la imagen reflejada con el espíritu). Drácula es peligroso, repugnante y veladamente sensual. Convive con tres jóvenes vampiresas. Esta imagen del vampiro se había desarrollado ampliamente con anterioridad, desde la publicación del relato El Vampiro de Polidori en 1816 hasta la publicación de La buena Lady Ducayne: esta última obra, en 1896, un año antes de la publicación de "Drácula". El vampiro había tomado varios nombres: lord Ruthven, lord Seymour, sir Francis Varney; y había tenido mucho éxito en Europa en espectáculos de circo, obras de teatro, melodramas, óperas, novelas, cuentos y folletines. Mediante los diarios que escriben los personajes principales (excepto el propio Drácula), cartas que se intercambian, telegramas, noticias de prensa, albaranes y facturas, Stoker desarrolla una historia con  saltos en el tiempo bien administrados, en la que se revela la desmesurada ambición de poder de Drácula, quien se traslada a Londres y mueve ejércitos de ratas, niebla, lobos, murciélagos y tormentas para lograr su objetivo. Stoker conocía los detalles de la superstición y atribuye a Drácula los rasgos peculiares del vampiro: hacer que cambie el tiempo, lograr obediencia de determinados animales como murciélagos, pero también de los lobos y los zorros, fuerza, transformarse en animal o en niebla, huir de la luz diurna, que lo debilita pero no lo destruye, dormir en tierra de su lugar natal, en el interior de un ataúd, beber sangre humana y convertir en vampiros a quienes aseste su mordedura fatídica y bautice con su propia sangre haciéndoles beberla. Si únicamente son mordidos, no se transforman en vampiros. Se le puede mantener a raya con crucifijos, ristras o flores de ajo, la Sagrada Forma consagrada y agua bendita; pero para que muera realmente, se le ha de clavar una estaca en el corazón o se lo ha de decapitar. El Drácula de Stoker tiene todos los elementos de los vampiros que lo precedieron, más algunas características tomadas del hombre lobo, cuya historia había sido publicada poco antes. La obra de Stoker fue adaptada al teatro ya ocho días antes de su publicación. El 18 de mayo de 1897 se hizo una lectura de Drácula por un grupo de actores en el Lyceum Theatre. Esta representación fue organizada por Stoker, al parecer para garantizarse los derechos de autor sobre la novela y su personaje. En 2009 se publicó Drácula, el no muerto, la vuelta del legendario vampiro que eternizó Bram Stoker. Esta es la secuela oficial, la autorizada por la familia del autor. De hecho, está escrita por Dacre Stoker, sobrino biznieto del autor original, quien se unió con Ian Holt, historiador y miembro de la Sociedad transilvana de Drácula, y experto en el sanguinario y célebre personaje. Debido a su interés en la figura llegó a conocer a Dacre y ambos llegaron a la conclusión de que debían hacer la continuación de Drácula. La acción se sitúa veinticinco años después de donde acabó la novela original, así todos los personajes que sobrevivieron irán apareciendo. Holmwood sigue sin haber superado la muerte de Lucy, Jonathan es alcohólico y Mina sabe que el matrimonio hace aguas, y Van Helsing es, incluso, sospechoso de ser Jack el destripador. El protagonista de esta nueva novela es el hijo de Jonathan y Mina, Quincey Harker. Estudia derecho en la Sorbona por imposición, pero su pasión es el teatro. En París se encontrará con el actor rumano Basarab, el más famoso y misterioso del momento del que se hará íntimo amigo. Cuando se entera de que está en plena producción una obra titulada ‘Drácula’, de un tal Bram Stoker en el West End londinense, no dudará en intentar que su amigo Basarab sea el intérprete protagonista. Y es entonces cuando advierte que dicha obra está basada en la vida de sus padres y sus amigos. Al pedir explicaciones, se encontrará con que todo aquél que tuvo algo que ver con la persecución y muerte del vampiro, está en peligro, incluyéndolo a él. El nombre de la novela, ‘Drácula, el no muerto’ es el título original que tenía preparado Bram Stoker, pero un editor le hizo cambiar el nombre en el último momento. Asimismo, es conveniente citar que Dacre se ha basado en algunas notas escritas a mano por su antecesor. El autor declaró que su intención es dar a los seguidores de la novela lo que han venido esperando desde hace cien años. Entre las versiones dramáticas del mito que nos ocupa destacaremos la adaptación realizada por Hamilton Deane en 1924 y en la que se basaron las versiones de la Universal Pictures (los dos Drácula de 1931 y el que dirigiera John Badham en 1979). En España, el actor Enrique Rambal junto con los autores Mariano Soriano Torres y Javier Pérez Bultó, hicieron una adaptación escénica que se estrenó en el Teatro Fontalba de Madrid en 1943, en la cual se hace hincapié en los episodios fantásticos y de carácter terrorífico. En ese Drácula se ha basado Drácula, el musical (1991), protagonizada por Cecilia Milone y Juan Rodó, una creación de los argentinos Pepe Cibrián y Ángel Mahler. El estreno mundial se produjo el 29 de agosto de 1991 en el Estadio Luna Park de Buenos Aires.
            En el terreno musical encontraremos principalmente composiciones para versiones teatrales y cinematográficas del mito. Debemos destacar las producciones de la Hammer, que comenzó su andadura en 1934 para desaparecer a principio de los ochenta. El género que la lanzó a nivel mundial fue el cine de terror gótico, en el que abarcó todos los personajes: vampiros, hombres lobo, momias, zombies, el demonio, reptiles y amenazas del espacio exterior. Estos filmes se caracterizan básicamente por estar realizados con una ambientación gótica perfecta, en cuanto a vestuarios, maquillaje y decorados se refiere y por una ambientación musical insuperable. Son memorables sus películas del mítico Conde Drácula, sin olvidarnos de otras  producciones. Dentro de la Hammer, destacó el compositor James Bernard (1925- 2001). En 1958 compuso la partitura para Drácula, uno de sus mejores trabajos y la mejor adaptación de "El Conde" a la gran pantalla. Además, Bernard es responsable de la música de Drácula príncipe de las tinieblas, Drácula vuelve de la tumba, El poder de la sangre de Drácula o Las cicatrices de Drácula. El tema que más define a James Bernard ha sido el compuesto para el Main title de Drácula de 1958. Es un tema de tan sólo tres notas, que tarareadas podría quedar como Drá-cu-la. En 1991 (como ya hemos mencionado) se estrenó en Buenos Aires Drácula, el Musical, con música de Ángel Mahler. Jonathan Harker es enviado a Transilvania a entregar las escrituras de las propiedades del conde Drácula en la ciudad inglesa de Whitby. Ya en Transilvania, los habitantes lo previenen del peligro del lugar. Jonathan los ignora y junto a un cochero decide recorrer la región, al llegar al cementerio es seducido por la condesa vampiro Dolingen de Gratz y sus amantes, pero con la ayuda del pueblo puede escapar. Mientras, en Whitby, su prometida Mina Murray espera noticias de él y junto a su gobernanta Nani reciben a Lucy, que viene de Londres para casarse con lord Arturo, primo de Mina. Al llegar a Whitby, Lucy siente que algo extraño le sucede. Los transilvanos llevan a Jonathan a una posada. Allí recibe la invitación al castillo enviada por el conde Drácula. La posadera le recuerda los peligros que le aguardan y le entrega un crucifijo para protegerse. Mientras, en Whitby,  el estado mental de Lucy se deteriora. Jonathan se instala en el castillo. Pasan semanas y el conde Drácula se prepara para su partida y como despedida invita a Jonathan a una fiesta junto a sus cómplices, los gitanos. Después de dicha fiesta, Jonathan descubre el secreto de Drácula, quien decide abandonarlo en el castillo, quitándole la memoria y parte hacia Inglaterra. Allí, Drácula se encuentra con Lucy, a la cual posee y se presenta en su fiesta de casamiento para cumplir el rito de la tercera mordida y convertirla en vampiro. Mina lo descubre. En ella Drácula cree reconocer a la mujer que amó quinientos años atrás y que él mismo destruyó y trata de recuperar aquella historia perdida. Después de un bellísimo cuento de amor pasional y terrorífico, Drácula siente que va a repetir la misma historia, debido a su adicción por la sangre. Entonces decide dejarla libre y sacrificar su inmortalidad, dejando que lo atrapen y lo maten. El compositor polaco Wojciech Kilar fue elegido por Coppola para su versión Drácula de Bram Stoker, realizada en 1992. Dracula : Entre l'amour et la mort (2005) es un musical originario de Quebec, Canadá, creado por Bruno Pelletier, con letra de Roger Tabra y música de Simon Leclerc. Del mismo año (2005) es la ópera rock Dracula con libreto de Vincenzo Incenzo, dirección teatral del argentino Alfredo Rodríguez Arias y música de la Premiata Forneria Marconi.
En el terreno artístico debemos destacar a un dibujante español, Fernando Fernández, que inicia su carrera profesional en 1955, con solo 15 años, entintando los dibujos de Antonio Biosca. Al año siguiente ya forma parte del grupo de artistas de la agencia de Josep Toutain, Selecciones Ilustradas, en la que trabajó en todas las facetas del historietista (dibujante, guionista, colorista, portadista, etc.) hasta la década de los 80. Entre sus obras de cómic más destacadas se halla una adaptación de Drácula, un modelo de aplicación de la técnica pictórica en el cómic.


Existen más de 200 versiones cinematográficas del mito de Drácula, por lo que debemos seleccionar las más importantes o conocidas. El primer film basado en el libro de Stoker fue Nosferatu, eine Symphonie des Grauens (Nosferatu, una sinfonía del horror) de F.W. Murnau, en 1922, y con el actor Max Schreck caracterizado con una repulsiva figura. Murnau quiso realizar una adaptación cinematográfica de la novela Drácula,  pero su estudio no pudo hacerse con los derechos de la historia, de modo que decidió filmar su propia versión y el resultado es una película que tiene un gran parecido con la historia original de Stoker. El nombre de "Drácula" se cambió por el de "Nosferatu". También se cambiaron los nombres de los personajes: el Conde Drácula es aquí el Conde Orlok, Harker es Hutter, Mina es Ellen y la Inglaterra victoriana es la ciudad de Viborg, o de Bremen en la versiones francesa e inglesa. Sin embargo, la viuda de Stoker demandó la película por infracción de derechos de autor y ganó el juicio. El tribunal ordenó que se destruyeran todas las cintas de Nosferatu, pero un reducido número de copias ya había sido distribuido por todo el mundo y permanecieron escondidas por particulares hasta la muerte de la viuda de Bram Stoker. Con el paso de los años se hicieron más copias. Es una de las mejores películas sobre el mito del vampiro y uno de los máximos exponentes del Expresionismo alemán. Rodada en escenarios naturales, una práctica poco habitual, muchos de los planos están inspirados en pinturas románticas. Ahora, la obra Nosferatu de Murnau pertenece al dominio público en Estados Unidos, y existe un gran número de copias en vídeo. Muchas de ellas presentan diferencias notables de metraje, puesto que en cada país se exhibió una versión diferente de la película. No obstante, recientemente se han publicado ediciones restauradas de la película en las que se ha recuperado casi todo el metraje completo de la película original. La reconstrucción más fiel de la película fue presentada en el Festival de Berlín de 1984.


La película Drácula de 1931 fue dirigida por Tod Browning y está basada en la versión teatral que de la novela hicieron Hamilton Deane y John L. Balderstone. El personaje iba a ser interpretado por Lon Chaney, pero el actor murió antes de que comenzara el rodaje. El estudio contrató al actor de la versión teatral, Bela Lugosi.


          En 1958 se estrena la versión de la productora británica Hammer de Drácula, también conocida como Horror of Dracula, con Christopher Lee interpretando el papel principal.


         La que es considerada la adaptación definitiva de la novela de Stoker es la versión dirigida por Francis Ford Coppola en 1992, titulada Drácula de Bram Stoker, protagonizada por Gary Oldman, Winona Ryder y Anthony Hopkins.


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