domingo, 4 de septiembre de 2016

Respuestas disparatadas



(Diferentes respuestas de alumnos de ESO y Bachillerato)


-         Sobre Miguel Hernández:
-         Sus obras más importantes fueron El rayo que no cesa, Vientos de pueblo, Yerma, Marionapinada.

-         Sobre el compromiso social y político de Miguel Hernández:
-         Tras viajar a Madrid en 1935, Miguel Hernández da un giro a su vida violento, sobre todo con imagen eclesiástica.


-         Sobre el Decamerón:
-         La obra comienza con la descripción de la muerte bubólica.

-         Define el petrarquismo:
-         El Petrarca cultivaba mayormente el soneto (cancioneros petrarquistas), que consideraba el amor como algo abstracto (platonismo). Su autor fue Quevedo.
                                                          

-         Estructura del Poema de Mío Cid:
-         El Cid se divide en tres cantares: el cantar del destierro, cantar de las bodas y cantar de las ofertas.

Sobre Milagros de Nuestra Señora:
-  Fue escrito por Leonardo en el Barroco.

-         Sobre Lope de Vega:
-         Lope de Vega se desarrollaba en un amplio marco temporal que se extendía de 1580 hasta que se murió en 1635.
-         El título de la obra es fuenteovejuna, cuyo autor conocido Lope de Vega y su nombre es Felipe Pedraza Jiménez.
-         Sobre Fuenteovejuna, no puedo criticar el libro porque parece una buena obra de teatro, aunque no lo “haiga” llegado a comprender del todo.

-         Sobre el Quijote:
-         A mí me resulta imposible confundir un molino con un gigante, es imposible. ¡Lo que tiene que soportar su amigo Pancho!

- Sobre las influencias en El amor en tiempos del cólera de García Márquez:
- La novela rusa fue influencia de Tostoli.
- García Márquez tomó la Dolce vita de Dante.

- Análisis morfológico de “Pueda controlar”:
- Perintasis verbal

-         En una redacción:

-         Me quedé palitifuso.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Tipos de documentos administrativos



Los textos administrativos son muy diversos, ya que pueden ser públicos o privados y varían en su estructura, así como de acuerdo a su intención práctica.
Hay diez tipos más frecuentes, que se detallan a continuación:

INSTANCIA o SOLICITUD
Se emplea para hacer una petición o demanda en alguna administración. Normalmente se encuentran modelos oficiales normalizados.
CERTIFICADO
En este documento una autoridad da fe de un hecho o de una circunstancia administrativa a requerimiento del interesado. Generalmente es extendido por un Secretario con el visto bueno del Presidente o del Director.
ACTA
En ella se da cuenta de determinados hechos o circunstancias. Es frecuente que sirva para dejar constancia de deliberaciones y acuerdos que se adoptan por parte de un colectivo, una asamblea, etc. Debe ser aprobada por la mayoría de los asistentes. Si existe alguna discrepancia, se muestra en una diligencia.
Son típicas las actas notariales.
CIRCULAR
Orden, carta o aviso por el que una autoridad se dirige a órganos inferiores para transmitirles una directriz. Debe ser breve y sencilla.
OFICIO
Se emplea para la comunicación entre distintas administraciones o departamentos. Si estos pertenecen a un mismo órgano o entidad se denomina nota interior.
SALUDA
En este documento una autoridad invita a algún acto protocolario.
DECLARACIÓN JURADA (O PROMETIDA)
Este documento puede acompañar a una solicitud para que conste su veracidad.
CURRÍCULUM VITAE
Documento que acompaña a una solicitud o instancia para que consten los méritos del demandante de un acto. En él aparecen las titulaciones, cursos o experiencias de quien argumenta a su favor.
CARTA COMERCIAL
Es la misiva que se dirige a una administración normalmente privada y que contiene una demanda, oferta, modificación, etc. La actividad a que se refiere está regulada por el Derecho Mercantil.
INFORME
Puede pertenecer al ámbito científico-técnico, como es el caso del informe médico. Puede referirse también al terreno administrativo cuando informa acerca de una operación comercial.

            Entre los documentos de empresa se incluye también el llamado comunicado de empresa.
            Hay otros textos administrativos menos frecuentes que los ya citados. Son los siguientes:

ANUNCIO
En este texto, una autoridad o administración publica expone informaciones de interés general, como subastas, convocatorias, etc.
EDICTO
Mandato publicado por una autoridad, generalmente un magistrado. Suele publicarse en diarios oficiales.
ACUERDO
Resolución que se adopta en las reuniones colegiadas, tribunales, comunidades o juntas. Pueden incluirse en las actas o redactarse por separado. Los más transcendentes son los que toman los Consejos de Ministros.
CONTRATO
Texto que recoge un pacto o un convenio entre dos personas, colectivos o instituciones (que son las partes contratantes), que se comprometen al cumplimiento de una serie de obligaciones. Son muy frecuentes, por ejemplo, los de compraventa.
OBLIGACIÓN
Documento notarial o privado en que se reconoce una deuda y se promete su cumplimiento. Su contenido se sustenta en el Derecho Civil o Mercantil.
ESCRITURA
Documento público en el que el notario da fe de otorgamiento, permiso, etc, por parte de una persona o un colectivo a favor de otra persona o colectivo. Se inscribe en el Derecho Notarial.
CARTA DE PAGO
Documento privado en el ámbito del Derecho civil. El acreedor reconoce en ella haber recibido en parte o totalmente lo que se le debía.
RECLAMACIÓN
Con este documento elevamos una queja sobre alguna actuación administrativa. Se dirige a la autoridad que gobierna en la institución a la que se dirige.
REQUERIMIENTO
Aviso o apelación que se dirige a una persona o institución para exigirle la ejecución, satisfacción de un derecho o cese de una actividad contraria a derecho. Suele hacerse bajo fe notarial. Puede ser judicial.
RECURSO
Con él se reclama contra alguna resolución que se considera lesiva. El recurso administrativo ordinario se dirige a un órgano administrativo y el contencioso-administrativo a un órgano judicial.
AUTORIZACIÓN
Documento por el que una autoridad permite una actuación concreta a un ciudadano o a un grupo.
DENUNCIA
Escrito por el que se da cuenta a la autoridad competente de la comisión de una falta o delito.
PODER
Documento en el que consta la cesión o concesión de la capacidad que una persona da a otra para que pueda actuar en su nombre. Si se hace ante notario tiene mayor fuerza resolutiva.
El que recibe el poder es el apoderado y el que lo confiere poderdante.
TESTAMENTO
Documento en el que consta la última voluntad de una persona (el testador). Suele recoger el fin que se debe dar a bienes, aunque atiende también otros asuntos para después de la muerte.


viernes, 1 de julio de 2016

Esquema de la novela en el siglo XVI




      En el siglo XVI conviven en la literatura en español varias tendencias narrativas y diversos géneros novelescos. En el siguiente esquema se recogen los principales géneros, características y obras:

GÉNERO
CARACTERÍSTICAS
OBRAS
Novela pastoril
De tema amoroso, en una naturaleza idealizada, con refinados pastores y una acción embrollada
La Diana de Jorge Montemayor
La Diana enamorada de Gil Polo
Novela morisca
Con gran colorido ambiental y un personaje moro de grandes cualidades y que resulta atractivo
Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa
Novela bizantina
Con intriga sentimental, viajes, peligros, peripecias y un final feliz
Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Cervantes
Novela picaresca
De visión realista, en episodios, con un lenguaje vivo y espontáneo
Lazarillo de Tormes (anónimo)
Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán
Novela corta italiana
Con una intriga enmarañada y temas trágicos o burlescos
El Patrañuelo de Juan de Timoneda
Libros de caballerías
Exalta el espíritu caballeresco
Amadís de Gaula


Notas sobre realismo mágico




Llamamos realismo mágico a uno de los movimientos literarios más representativos de la literatura en español del siglo XX. Desarrollada a mediados de la centuria, se inició en torno a la década de los cincuenta y estalló con el boom de narradores latinoamericanos de los sesenta. Se guía por una expresión del escritor cubano Alejo Carpentier: lo real maravilloso.
Con estas palabras introdujo Carpentier su novela El reino de este mundo (1949), una de las primeras obras adscritas al realismo mágico. Los autores de este movimiento pretendieron mostrar lo irreal y lo extraño como algo cotidiano; se trata de una actitud ante la realidad, de su forma de contar el mundo.
El primer estudioso en utilizar el término realismo mágico es el crítico de arte alemán Franz Roh en su libro de 1925 Postexpresionismo: los problemas de la nueva pintura europea. Esta obra se traduce al español en 1927, cuando es publicada por la Revista de Occidente, traducida por José Ortega y Gasset. Después de su utilización por parte de escritores surrealistas de la época, como María Luisa Bombal, el polifacético intelectual venezolano Arturo Úslar Pietri recurre a él en El cuento venezolano (1947).
Si bien a finales de los cuarenta y durante los cincuenta encontramos a algunos de los autores pioneros del realismo mágico (como el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el cubano Alejo Carpentier o el mexicano Juan Rulfo), la expansión del movimiento coincide con la mayor visibilidad de los escritores del boom, vinculados en sus orígenes al realismo mágico. Todos ellos partieron de la experimentación para incorporar a sus obras cierto carácter político.
En palabras del crítico literario Brett Levinson, de acuerdo con los mandatos del realismo mágico, las cosas irreales son tratadas como realistas y las cosas mundanas como elementos irreales.

Algunas características que podemos señalar acerca del realismo mágico son las siguientes:
-                           Los elementos que sorprenden al lector por su carácter fantástico (y que, normales y acostumbrados, no obedecen a nada) son percibidos por los personajes como parte de su realidad cotidiana.
-                           Aparecen elementos mágicos intuitivos, pero nunca explicados.
-                           Los sentidos cobran una importancia enorme al tejer la historia. Vemos y escuchamos lo que ocurre, pero también lo olemos, lo saboreamos e incluso lo palpamos.
-                           La magia tiene que ver con la necesidad de huir, puesto que muchas de las historias del realismo mágico suceden en espacios de pobreza y marginalidad.
-                           Los hechos son reales, pero algunos no tienen explicación o sería muy improbable que ocurrieran.


Los principales autores dentro de la corriente del realismo mágico son:

-                           Miguel Ángel Asturias (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1899 - Madrid, España, 1974). Escritor, periodista y diplomático. En su obra literaria dio voz a las culturas indígenas, especialmente a las de su país, Guatemala. Durante su primera estancia de juventud en París entró en contacto con dos de las disciplinas que marcarían su escritura: la antropología y el surrealismo. Entre los títulos que publicó, podemos destacar Leyendas de Guatemala (1930), El Señor Presidente (escrita desde 1933, fue publicada en 1946), Hombres de maíz (1949), La trilogía bananera (compuesta por Viento fuerte, El papa verde y Los ojos de los enterrados, de entre 1950 y 1960) y Mulata de tal (1963). Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1967.
-                           Alejo Carpentier (Lausana, Suiza, 1904 - París, Francia, 1980). Periodista, musicólogo y narrador, considerado referencia del boom por sus integrantes. Sus distintos orígenes (nació en Suiza, su padre era francés y su madre rusa, y fue criado en La Habana) configuraron la diversidad de sus influencias. Entre sus novelas destacaron El reino de este mundo (1949), Los pasos perdidos (1953), El siglo de las luces (1962) y El recurso del método (1962). Fue galardonado con el Premio Miguel de Cervantes en 1977.
-                           Juan Rulfo (Saluya, México, 1917 - Ciudad de México, México, 1986). Le bastaron dos títulos para ser considerado uno de los mejores escritores latinoamericanos del siglo: los relatos de El Llano en llamas (1953) y la novela Pedro Páramo (1955). Escritor, guionista y fotógrafo, en la vertiente fantástica de su literatura se intuye una intención política (Pedro Páramo enlaza con la novela revolucionaria mexicana) que interesó a los escritores del boom. Entre sus reconocimientos se encuentra el Premio Príncipe de Asturias en 1983.
-                           Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927 - Ciudad de México, México, 2014). Escritor, guionista, editor, periodista... Muchos de los sucesos de su vida y muchas de sus realidades inspiraron su escritura. La traducción que Jorge Luis Borges realizó de La metamorfosis de Franz Kafka guio sus primeras obras. La aldea de Macondo es el lugar de invenciones como El coronel no tiene quien le escriba (1961), Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) o Crónica de una muerte anunciada (1981). Fue Premio Nobel de Literatura en 1982.

            Por otra parte, podemos señalar también las principales obras dentro del realismo mágico, entre las que destacan las siguientes:

-                           El reino de este mundo (1949), de Alejo Carpentier. Las peripecias del esclavo negro Ti Noel nos permiten conocer las tensiones entre las tradiciones africana y europea que chocan en un territorio americano: Haití. Recordemos que en el prólogo de esta obra, Carpentier describió su visión de “lo real maravilloso”, patrimonio y natural de Hispanoamérica.
-                           Hombres de maíz (1949), de Miguel Ángel Asturias. Extrae su título de uno de los mitos del Popol Vuh, uno de los libros sagrados de la cultura maya. Se refiere a la creencia de los mayas de que su carne estaba hecha de maíz. El argumento gira en torno a una comunidad indígena cuya tierra está amenazada por personas ajenas que desean explotarla comercialmente. Contrapone las costumbres tradicionales con aquellas que el colonialismo pretendía imponer.
-                           Pedro Páramo (1955), de Juan Rulfo. La novela está contada en primera y tercera persona. En la obra Juan Preciado regresa a Comala para cumplir la promesa que realizó a su madre moribunda: reclamar a su padre, Pedro Páramo, lo que les pertenece. La historia del viaje y la historia de la relación con su madre se entremezclan con la vida de aquellos a quienes conoce.

-                           Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez. Narra la historia de siete generaciones de la familia Buendía, residentes en el pueblo ficticio de Macondo. Una historia de guerras, revoluciones y desgracias, en la que García Márquez desarrolla su reflexión sobre la condena de la soledad y la salvación que ofrece la ficción. La historia se narra con una estructura cíclica temporal. Los acontecimientos del pueblo, de los Buendía y los nombres de los personajes se repiten una y otra vez, en una fusión de la fantasía y la realidad.

miércoles, 22 de junio de 2016

Notas sobre la Égloga I de Garcilaso




(Análisis estilístico-estructural de un fragmento de la Égloga I)

 
  El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,                   5
(de pacer olvidadas) escuchando.
Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado                     10
el ínclito gobierno del estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
                                                
  agora de cuidados enojosos                       15
y de negocios libre, por ventura
andes a caza, el monte fatigando
en ardiente jinete, que apresura
el curso tras los ciervos temerosos,
que en vano su morir van dilatando;                20
espera, que en tornando
a ser restituido
al ocio ya perdido,
luego verás ejercitar mi pluma
por la infinita innumerable suma                   25
de tus virtudes y famosas obras,
antes que me consuma,
faltando a ti, que a todo el mundo sobras.

  En tanto que este tiempo que adivino
viene a sacarme de la deuda un día,                30
que se debe a tu fama y a tu gloria
(que es deuda general, no sólo mía,
mas de cualquier ingenio peregrino
que celebra lo digno de memoria),
el árbol de victoria,                              35
que ciñe estrechamente
tu gloriosa frente,
dé lugar a la hiedra que se planta
debajo de tu sombra, y se levanta
poco a poco, arrimada a tus loores;                40
y en cuanto esto se canta,
escucha tú el cantar de mis pastores.

  Saliendo de las ondas encendido,
rayaba de los montes al altura
el sol, cuando Salicio, recostado                  45
al pie de un alta haya en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,                               50
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente
como si no estuviera de allí ausente
la que de su dolor culpa tenía;
y así, como presente,                              55
razonando con ella, le decía:

Salicio:

  ¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;                60
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,                                 65
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              70

            El primer apartado de la estructura abarca los seis primeros versos. Tienen por objetivo la enunciación rápida del tema, además de la presentación de los protagonistas.
            En el sintagma dulce lamentar del primer verso se inaugura la serie de epítetos que proliferarán a lo largo del texto.
            Inaugura también un sentimiento básico en Garcilaso de la Vega: la contención del dolorido sentir, un “lamentar” modulado, contenido por el epíteto dulce.
            El verso 2 (Salicio juntamente y Nemoroso), con la mención onomástica, nos lleva a la caracterización del texto como un canto alternante.
            En el tercer verso es interesante la segunda mitad (sus quejas imitando). Se trata de la idea del distanciamiento, marcado por el gerundio. Este distanciamiento se irá acortando conforme avance el texto en su temática, conforme el dolor amoroso existencial adquiera protagonismo. El gerundio es el primero de una serie de estos tiempos verbales que abundarán en el poema, con lo que estamos ante una acción contenida, un tiempo lento.
            El verso 4, con ese cantar sabroso añade al texto el tema de la presencia musical, lo que es algo básico en la lírica del Renacimiento (poesía/música), muy importante en por ejemplo Fray Luis de León y su Oda a Salinas.
            Entre los versos 4 y 6 se introduce la primera idea de la naturaleza, que es pasiva, expresada a través de un abrupto hipérbaton. Este será, en sintaxis oracional, una de las notas distintivas de este poema.
            El segundo apartado se puede clasificar como de circunstancias o tópico. Contiene a don Pedro de Toledo a través de distintos términos laudatorios (versos 7-14).
            En el verso 8 encontramos el tratamiento renacentista de la vida de la fama (un nombre en todo el mundo). La posición de privilegio que ostentaba don Pedro en la política estatal la encontramos en el noveno verso. Las alusiones al mundo de la Diplomacia se centran sobre todo en los versos 10 y 11, también con alusión al tema político que encontramos en la Literatura del Renacimiento, por el sentido de la gobernación de la ideología humanista. En Garcilaso esta temática es enaltecida (en Fray Luis será igual a angustia y ajetreo).
            En lo que se refiere al nivel formal, el verso 11 destaca por el cultismo ínclito (ilustre).
            Recordemos que con respecto a la frecuencia de cultismos, Garcilaso es austero (en contraste con otros poetas como Fernando de Herrera, por ejemplo).
            El tema cinegético se sitúa entre los versos 11 y 17. Recordemos que Dámaso Alonso aludía a este tema, conectando la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora con Garcilaso. El tema se desarrolla repleto de tópicos, entre los que destaca el rasgo anunciador de la tragedia, ya que en el verso 19 aparecen esos ciervos temerosos.  El texto en su temática deriva de lo amoroso a lo existencial. La queja amorosa trasciende a una queja vivencial. Los rasgos existencialistas se hacen más explícitos en los versos 19 y 20. La muerte dilatada de los ciervos supone un simbolismo de la agonía dilatada del poeta. El verso es la plasmación de una intuición: la muerte joven del poeta.
            Hay una antítesis con respecto al verso 10. Se opone el ajetreo de la actividad política al tema del ocio, del descanso. Este último tendrá una relevancia especial en Fray Luis.
            En el verso 24 aparece la expresión ejercitar mi pluma, que muestra un rasgo de orgullo profesional, que contrasta con la humildad.
Con respecto al verso 25, su característica más significativa es la utilización de la hipérbole, junto a un rasgo nuevo: la inclinación de Garcilaso a utilizar la redundancia con un objeto intensificador (infinita innumerable).
En el verso 26 se recogen dos términos laudatorios. El primero (virtudes) se utiliza en sentido laico (son las virtudes diplomáticas y políticas), no religioso. El segundo (famosas) es la segunda alusión a la vida de la fama.
El verso 27 es plenamente existencialista. Contiene una premonición de muerte (antes que me consuma). El último término laudatorio aparece en el verso 28 (a todo el mundo sobras), con el sentido de que excedes o sobresales.
A partir del verso 29 se puede señalar un tercer apartado cuya función es la presentación de coordenadas espacio-temporales, con el fluir de las aguas (pero sin el sentido de temporalidad de Manrique, Heráclito o Machado). Es un elemento que contribuye al embellecimiento del mundo natural.
Entre los versos 43 y 45 aparece el tópico clásico de la Aurora, con presencia ya en la Odisea de Homero. Utiliza el cultismo ondas. Hay un despliegue de epítetos y es significativa la aliteración, suave, en vocablos como sonido, sonaba y pasaba.
En el verso 52 presenta una nueva redundancia con dulce, blandamente.
A partir del verso 53 y en los siguientes aparecen las primeras referencias al tema de la amada enemiga o mujer desdeñosa. En este tema destaca el verso 54 (la que de su dolor culpa tenía), porque alude a una presencia invisible, creada por la mente del poeta, que supone por ejemplo un preludio del poemario de Salinas La voz a ti debida.
Se cierra el tercer apartado con otra contención del sentimiento: el gerundio razonando (verso 56). La contención se produce desde la alusión al racionalismo, opuesto al sentimentalismo.
La lamentación de Salicio se produce a partir del verso 57. En esta lamentación podríamos señalar varios apartados. En el primero de ellos, la característica más significativa es el empleo de los contrastes poéticos (fuego-nieve, muerte-vida). En el verso 57 además, fuertemente aliterado, se presenta la redundancia dura-mármol. Este último simboliza la frialdad de la mujer. Tiene también el mármol connotaciones de nobleza. En el nivel lingüístico hay un contraste entre el vocablo culto mármol y el coloquial quejas.
En el verso 58 aparece un nuevo despliegue de redundancias, con el encendido fuego y la helada nieve.
El verso 59 finaliza con un vocativo (Galatea), típico onomástico. El nombre auténtico se muda por otro de sabor clásico. Obedece a una cuestión de decoro.
El final del verso 60 (la vida temo) es de sabor existencialista. La angustia se suma a la frustración amorosa.
Los versos 61 y 62 se podrían clasificar como prerrománticos, ya que plasman la idea de que sin el amor la vida no tiene sentido.
Por último, el verso 70 es la plasmación del estribillo (Salid sin duelo, lágrimas, corriendo). Herrera decía que esta expresión se debía a Garci Sánchez de Badajoz. A pesar de no ser original es un verso muy acertado, porque se enmarca perfectamente en el contexto de la contención sentimental que se despliega en el poema. Esa contención se da en ese sin duelo.



miércoles, 15 de junio de 2016

Notas sobre el “Lazarillo”




            El título original de la novela, Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, tiene un tono altisonante y declamatorio.
            No hay una correspondencia entre el “abarrocamiento” del título y la vida vulgar de Lázaro, lo que nos lleva al carácter paródico de la obra con respecto a las novelas de caballerías.
            En el mismo título el segundo elemento paródico es ese “Vida de” que guarda relación con textos medievales, como las vidas de Santos. Esta parodia religiosa implica uno de los componentes del carácter erasmista de la novela (así como el supuesto carácter judeo-converso del autor).
            Podríamos preguntarnos el porqué de ese apodo de “Lázaro” y no otro y podríamos señalar al menos tres posibilidades:
1)      Ser acompañante de un ciego
2)      Parodia del Lázaro bíblico, que resucita tras la muerte. Lazarillo resucita tras estar “muerto de hambre” (lo cual sería un elemento erasmista)
3)      Es un diminutivo con valor afectivo, lo que supondría una corriente de cariño entre el autor y el ente de ficción
            El sintagma “de Tormes” es un nuevo elemento paródico, ya que los caballeros nacían junto a un río (el agua es un símbolo de pureza).
            Por otra parte ese “y de sus fortunas y adversidades” tenía un significado diferente en la Edad Media y el Renacimiento, cuando ya significa “suerte”, en este caso mala.
            El título sufrió un proceso de reducción por razones de economía expresiva (como sucedió con el Quijote o la Celestina, o ya en el siglo XVIII con la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Dr. Don Diego de Torres Villarroel, que quedó reducido a “Autobiografía”; o también la Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, que se conoce como “Fray Gerundio”).
            Es importante al hablar del Lazarillo recordar las hipótesis de autoridad, al haberse publicado la novela de forma anónima. La obra apareció en 1554 en Burgos, Alcalá y Amberes simultáneamente. Probablemente fue llevada a la imprenta por un oficial. Entre estas hipótesis acerca de quién pudo ser el autor podemos destacar al menos seis:
1)      En 1605 se fecha por primera vez por el Padre Sigüenza en Historia de la Orden de San Jerónimo una autoría: la de Fray Juan de Ortega. A partir de esta hipótesis, hay quienes piensan que realmente Ortega fue el autor. La primera posibilidad que dan es que la obra va dirigida contra el vendedor de bulas y otros clérigos, mientras que la crítica a los frailes estaba más matizada y era más suave. La segunda razón es que el fraile recomendaba públicamente su lectura. Pero Blecua señala que el manuscrito de Ortega no es prueba irrefutable. Por otra parte, Marcel Bataillon defiende la autoría de Ortega, apuntando que era normal entre los monjes instruidos el ataque a los clérigos relajados. Y él señala como ejemplo a Rabelais.
2)      En 1607 aparece la segunda hipótesis. El belga Taxandro piensa que el autor fue Diego Hurtado de Mendoza. Esto parece menos lógico. Mendoza se presentaba como autor satírico y cuando aparecía una obra de estas características se le achacaba.
3)      Julio Cejador apunta hacia un escritor del siglo XVI: Sebastián de Horozco, autor de Representación de la historia evangélica. En esta obra hay una escena en la que aparecen un lazarillo y un ciego, parecida a una de las escenas que comprende la novela del Lazarillo.
4)      Castro afirma que el autor fue un judío converso, basándose en el campo léxico-semántico de la novela. El nombre de Dios aparece frecuentemente, pero las referencias a Cristo son muy pocas. Castro se fija también en el juramento preferido de Lázaro: “por la hostia consagrada”.
5)      Francisco Maldonado de Guevara dice que el autor fue un “cínico genial”, un desarraigado.
6)      Rosa Navarro Durán atribuye la novela a Alfonso de Valdés, basándose en las “cortes” en Toledo en 1525 y en que el autor debía ser un erasmista.
            Las tres primeras y la última de estas hipótesis son nominativas (apuntan a un autor concreto). Las otras dos solo son hipótesis genéricas.
            Lo más importante es que el autor se refugió en una máscara que le dio libertad para lanzar su ataque.
            En cuanto a la fecha de composición, al final de la novela se nos permite acercarnos a la fecha en que su Majestad celebró Cortes en Toledo: 1525 o 1538.
            Manuel Asensio cree que la correcta es 1525 porque esas Cortes tuvieron mayor resonancia. Otros, entre los que se encuentran Francisco Rico o Blecua, se inclinan por 1538. Se basan para ello en el “deseo de publicar”.
Recordemos por otra parte que el Lazarillo es un relato autobiográfico. Está contado por el protagonista en primera persona. Estamos ante una fingida autobiografía. Adopta la forma de una carta. Claudio Guillén habla de una “epístola hablada”.
Por el Prólogo sabemos que alguien (“Vuesa merced”) ha escrito a Lázaro rogándole que le cuente qué hay de verdad en un “caso” que se refiere al propio Lázaro. El caso lo conoceremos en el último apartado: Lázaro se ha casado por interés con la amante de un clérigo. Pero Lázaro da noticia entera de su vida.
Este es un artificio del autor para que el lector comprenda por qué una serie de razones han conducido a una persona a la situación en que se encuentra. Tiene que ver con el carácter realista de la novela, para hacérnosla más verosímil.
En el Prólogo se va marcando el carácter intimista a través del “yo”. Ya al principio, la aparición de los sintagmas “nunca oídas” “ni vistas” se relacionan con las novelas de caballerías. En este momento Lázaro promete al lector tres cosas: “cosas señaladas”, “cosas nunca oídas” y “ni vistas”, al tiempo que son deleitosas. Con todo ello se intenta llamar la atención del lector.
Las “cosas señaladas” se refieren a “cosas importantes” o “cosas nunca oídas”, lo que es lo mismo que “cosas originales”. Y es cierto, ya que con esta novela se inaugura el género de la picaresca. La promesa del deleite también es cierta. Es una novela cómica, aunque haya un trasfondo distinto.
La postura mayoritaria del autor del Lazarillo se muestra en el “Vengan a noticia de muchos”.
“No se entierren en la sepultura del olvido” es una oración culta, con utilización de la metáfora, una de las características lingüísticas del Lazarillo. Podemos hablar de un gran nivel idiomático en la novela. Lázaro va situándose entre dos extremos: las expresiones vulgares y los eufemismos.
Debemos recordar la tesis de Horacio de mezclar lo bueno, lo dulce, con lo útil (“que alguno que la lea halle algo que le agrade”). Además “a los que no ahonden tanto” les da dos posibles lecturas: aventuras (ropaje cómico) o una lectura en profundidad (los datos críticos y denunciadores).
La frase de Plinio que aparece (“no hay libro por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena”) supone la aparición de una cita de una autoridad clásica. El objetivo de estas citas era dar sensación de nivel intelectual. Pero la cita de Plinio es uno de los fallos del autor, ya que no es posible que un personaje como Lázaro conozca a estos autores. Además, la cita de Plinio es un tópico: en todo libro se puede encontrar algo.
            Otro tópico es el gusto literario, las modas en Literatura (“lo que uno no come, otro se pierde por ello”).
            Por otra parte, la repetición de vocablos normalmente indica nivel vulgar, personaje popular, etc.
            Cuando dice que “pues no se hace sin trabajo” se refiere a las dificultades a la hora de escribir (algo doloroso y no un placer). Y el “no con dinero” contradice el carácter materialista y práctico de Lázaro en la novela.
            Recordemos que el autor jamás consiguió la gloria y la fama.
            Acaba con una nueva cita, de Tulio, que contiene algo de lo que carece Lázaro (honra): “La honra cría las artes”. Recordemos además que el prólogo es redactado cuando Lázaro ya está casado.
            El siguiente párrafo del Prólogo gira temáticamente en torno a tres tipos sociales: el soldado, el religioso y el noble. Estamos ante la sociedad en la Literatura. El precedente lo encontramos en el Libro de los Estados de don Juan Manuel. La razón de nombrarlos está en que en este mundo se lucha por conseguir la fama. El “presentado” que aparece es el Licenciado en Teología. Esta referencia supone un precedente de la oratoria sacra (sermones incorporados a la Literatura).
            El párrafo es simétrico, ya que comienza y termina con una interrogativa retórica, que en realidad no preguntan, sino que afirman: ¿Quién piensa que el soldado que es primero del escala tiene más aborrecido el vivir? Y ¿qué hiciera si fuera verdad?
            A continuación aparece el vocablo “nonada” referido a “clase”. El “grosero estilo” supone una concesión de registro idiomático. El cierre de este fragmento es sarcástico, con una hipérbole de su vida vulgar (fortunas, peligros y adversidades). Hay también una disonancia entre verdad y expresión. Se aplica un estilo culto para una realidad vulgar.
            En la última parte del prólogo aparece la Fortuna como tópico. Por su carácter inestable Boccaccio lo relacionó o comparó con una mujer. La fortuna distribuye a ciegas la riqueza (tal como vemos en el Laberinto de Fortuna de Juan de Mena o en las Coplas de Jorge Manrique).
            En el Lazarillo se cambia el tratamiento: para él la Fortuna no es ciega.
            Además se ataca por primera vez a la nobleza en la novela. No tiene excesivo mérito, pues han recibido la ayuda de Fortuna.
            El Prólogo muestra también la comparación entre la existencia humana y la navegación, tópico inaugurado por Petrarca en el Cancionero y que aparece en nuestra literatura desde Lope a Antonio Machado, pasando por Fray Luis de León o Quevedo. El “buen puerto” en el Lazarillo es en realidad la infidelidad de su mujer.
            Por otra parte, debemos hablar de la estructura del Lazarillo:

HAMBRE
I)                   Ciego
II)                 Cura de Maqueda
III)              Escudero
ASCENSO SOCIAL
IV)              Fraile de la Merced
V)                Buldero
VI)              Maestro pintor
VII)           Capellán à Aguador
VIII)         Auxiliar de alguacil, Pregonero, Casamiento

            En el Tratado III se produce la primera aparición en nuestra literatura del tema de la fraternidad. Este tema alcanzará su cumbre en la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández.
            En los cuatro últimos tratados encontramos la misma temática que presenta el Cantar de Mío Cid: del exilio al emparentamiento con la alta nobleza.
            A partir del Tratado IV baja la calidad y sorprende la brevedad de algunos fragmentos. Sobre esta irregularidad en los tratados hay varias teorías:
            1) Los tres primeros están completos y los cuatro restantes son solo un esbozo, un esquema que el autor no llegó a completar.
            2) Los cuatro finales fueron violentamente censurados por la Inquisición.
            3) El autor no realizó la división en capítulos, sino que esta se debe a un editor. Esto explicaría que los títulos de los capítulos estén en tercera persona.
            4) Se habla de dos autores distintos. Uno hizo los tres primeros tratados y otro, de menor calidad, y debido al cansancio psicológico, que la terminaría.
            5) En los tres primeros Lázaro ha aprendido casi todo y a partir de ese momento casi no evoluciona.
            En el Tratado V Lázaro no actúa como protagonista. Se limita a contemplar las estafas del bulero.
En el Tratado VI el capellán es un explotador. Lázaro solo puede conseguir unas “ropillas”. Esas ropas son similares a las que llevaba el escudero (recordemos que la única influencia positiva en Lázaro).
En el Tratado VII abandona pronto el oficio porque es peligroso, lo cual denota su carácter de anti-héroe.
Estamos ante una novela iniciática (el personaje se inicia en la vida). Es también una novela itinerante, que se desarrolla en distintos lugares. Además es una novela de personaje, porque gira en torno a un personaje central.
Con respecto a las principales características del Lazarillo, podemos señalar en primer lugar la sobriedad expresiva. No podía ser de otro modo, ya que el autor presta su pluma a un inculto pregonero. Para que la ficción fuese perfecta era preciso que Lázaro escribiera en un estilo natural. El modelo de esta lengua fue el Diálogo de la lengua de Valdés.
El profesor Criado de Val dice que todo en el Lazarillo es escueto y directo. Pocas palabras, pero sencillas y naturales.
Esta sobriedad expresiva se manifiesta en:
-                           Abundantes diálogos, a nivel coloquial (esto puede hacernos pensar en una influencia de La Celestina).
-                           En parajes descriptivos las frases se suceden espontáneamente, como si no estuviesen planeadas de antemano.
-                           Las repeticiones de vocablos, impropias de un lenguaje elegante.
-                           Aparición de palabras vulgares y rústicas.
-                           Uso de aumentativos, de adjetivos y de diminutivos con un valor fuertemente plástico; es decir, realista.
La segunda característica que podemos señalar es que el Lazarillo se considera fuente inmediata del Quijote, sobre todo en lo referente al Tratado III.  En cuanto a la figura idealista del escudero, Cervantes tomó el carácter idealista del Quijote. Del carácter realista tomó el realismo de Sancho.
La tercera y última de estas características principales que señalamos es que el Lazarillo se considera la primera novela moderna. En este sentido podemos observar que además de iniciar la picaresca, el Lazarillo es el pórtico de la novela moderna. Para ello podemos apoyarnos en el hecho de que hasta entonces la novela presentaba a un héroe adulto. Por ejemplo, en las novelas de caballerías, el caballero andante tiene unas características y un destino fijados desde el comienzo de la novela. Las sucesivas peripecias y aventuras no lo transforman, sino que lo confirman en lo que ya es. Pertenece además al gran mundo.
En el Lazarillo encontramos una vida haciéndose. Nos narra la historia de un personaje desde la niñez para que entendamos por qué en el último tratado ha caído en la deshonra. De esta manera, ese personaje por primera vez en la historia, un protagonista miserable y pobre, es en cada momento una consecuencia de lo que ha vivido.
Así, no podríamos entender qué siente con el cura de Maqueda si desconociésemos lo sucedido sirviendo al ciego.
Las novelas anteriores eran sartas de episodios. Estos podrían cambiarse de orden sin que el relato se alterara.
En el Lazarillo los acontecimientos exigen un orden progresivo e intocable.
Se considera además nuestra primera novela moderna por poseer un doble alcance, individual y social. Individual porque nos plantea la vida y personalidad de Lázaro, y social porque es reflejo de la miseria de la España del siglo XVI.
Para insistir en este último punto, recordemos la literatura de la época de Carlos V:
Lírica
Boscán y Garcilaso
Teatro
Torres Naharro y Gil Vicente
Prosa histórica
Bartolomé de las Casas, Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo
Novela
Caballería, Hampesca, Didáctica y el Lazarillo

La época se inicia con el influjo petrarquista. El teatro tampoco registra un componente social (además Torres Naharro escribe en Italia). En la prosa histórica hay crítica social, pero en América y por parte de Bartolomé de las Casas.
Así que el Lazarillo inaugura el componente social y cabría preguntarse si la miseria que aparece en él es real o inventada.
Blasco Ibáñez en La Catedral presenta al protagonista (un alter ego del autor) como un anarquista que huye de España tras cometer un atentado. Pasado el tiempo, envejecido y defraudado, regresa y se refugia en la catedral de Toledo. A partir de la llegada de Gabriel Luna, la novela se estructura en dos novelas. La primera trata de los amores platónicos entre Gabriel y su sobrina Rosario. La segunda, más importante, se compone de las conversaciones entre Gabriel y los sacerdotes de la catedral.
El final de la novela es curioso porque Gabriel Luna muere defendiendo la catedral de un grupo de anarquistas. Pero gracias a esta novela sabemos que la miseria descrita en el Lazarillo era real.
Debemos tratar también el Lazarillo como novela picaresca y su influencia en la novela posterior.
Esta breve y gran novela funda el género picaresco. En ella están presentes una serie de rasgos que luego imitarán, en mayor o menor medida, las demás novelas picarescas, y que son los siguientes:
1)      El protagonista narra su propia vida (autobiografismo)
2)      Es hijo de padres sin honra.
3)      Se ve obligado a abandonar el hogar por la pobreza.
4)      En una parte importante de su vida sirve a diferentes amos.
5)      Es un ladrón ingenioso, inducido unas veces por el hambre y otras por su naturaleza viciosa.
6)      Cuando parece que ha obtenido éxito en sus planes, le sobreviene una desventura. Suerte y desgracia se alternan, con predominio de la segunda.
7)      Aspira al ascenso social, pero no logra salir de su estado miserable.
8)      Suele contraer matrimonio sin honra.
9)      No narra sucesos fantásticos (realismo).
En lo que atañe a su influencia en la literatura posterior, en el siglo XVI encontramos dos malas versiones: Lazarillo de Manzanares de Tolosa y Aventuras del Bachiller Trapaza de Castillo Solórzano. También en el siglo XVI encontramos una edición censurada por la Inquisición, Lazarillo castigado.
En el siglo XVII su influjo se percibe en la Vida de Estebadillo González, en el Guzmán de Alfarache y en el Buscón. En el siglo XVIII encontramos la Autobiografía de Villarroel. En el siglo XX se publican Lazarillo español de Ciro Bayo, Nuevas andanzas y aventuras de Lazarillo de Tormes de Cela y La canción del Pirata de Quiñones.
Por último, señalaremos algunos aspectos que se podrían comentar en los tres primeros tratados de la novela.
En el inicio de la obra, la mayoría de los críticos comparan el Lazarillo y el Quijote por la precisión y la imprecisión geográfica. En la novela aparece la dilogía, vocablos con doble significación, en por ejemplo “Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a moler venían”, donde la palabra “sangrías” se refiere a un procedimiento médico y a los granos o a la harina que habían sido robados. Se exprimen los significados de los términos.
En el proceso de mitificación del padre podemos encontrar la técnica del “mundo al revés”, que parte del Elogio de la locura de Erasmo, fue utilizada por Cervantes en El coloquio de los perros, y también por Saavedra Fajardo. La técnica florecería en el siglo XVIII.
La expresión referida a la madre viuda “sin abrigo” con el sentido de “sin protección” ya aparecía en Jorge Manrique.
Por otra parte, la presencia de refranes implica que el texto es popular, folclórico.
En otro sentido podemos observar que en el Lazarillo hay respeto por los grupos marginales, lo que refuerza la idea de que el autor sería un judío converso.
En el Tratado I queda patente la inocencia de Lázaro cuando habla de un hombre que venía a casa y se iba por la mañana.
El tema gastronómico, por otra parte, (con menciones al pan, trozos de carne, etc.) arranca del Arcipreste de Hita y aparecerá en los Pasos de Lope de Rueda, entre otros.
El autor utiliza la técnica de contrastes que se montan sobre negativo y positivo, que son sencillos.
Podemos señalar también las premoniciones que aparecen a lo largo del Lazarillo:
-                           Madre e hijo no volverán a verse (“hijo, ya sé que no te veré más”)
-                           El ciego le dice que el vino le salvará la vida (“si hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, que serás tú”).
-                           En el Tratado V el bulero le dice que los cuernos le darán más de una mala noche.
-                           Hay una profecía no cumplida que es que morirá en la horca.
Los adjetivos posesivos mostrarán la insolidaridad entre Lázaro y sus amos, con excepción del escudero.
En el episodio del jarro de vino podríamos señalar los condicionamientos familiares negativos que empujan a Lázaro a ser lo que llegará a ser:
-                           Padre ladrón, encerrado
-                           Madre ladrona, amancebada, prostituta
-                           Padrastro
-                           Miseria que rodea la infancia de Lázaro
-                           Alcohol: tiene ocho años, está hecho al vino y muere por él
El Tratado I es un tratado simétrico, porque se inicia y termina de la misma forma. Esta simetría se plasma por medio del toro (“Salimos de Salamanca, y, llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal” y “Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y póngome detrás del poste, como quien espera tope de toro”).
Frente a la frialdad que encontrábamos en el ciego, en el Tratado II el personaje del cura se caracteriza por el carácter impresionable.
Una vez que recoge el golpe que le da el cura de Maqueda, Lázaro explica que de lo que aconteció en los tres días siguientes “ninguna mención haré porque los tuve en el vientre de la ballena”, que es una alusión al pasaje bíblico de Jonás y la ballena. La interpretación que podemos dar es que estuvo tres días sin conocimiento (en una oscuridad paralela a la del estómago de la ballena).
Acerca del Tratado III, podemos señalar en primer lugar que Toledo es una ciudad de alta presencia en textos literarios, quizás por su carácter “hechicero” y mágico, quizás también por la confluencia de tres grupos: judíos, cristianos y musulmanes. Algunos ejemplos de lo que decimos serían:
-                           Berceo sitúa allí algunos milagros
-                           Garcilaso sitúa las Églogas
-                           José Zorrilla sitúa en Toledo la trama de A buen juez, mejor testigo
-                           Jesús Fernández Santos utiliza Toledo en El griego, una biografía novelada de El Greco, que tiene correspondencia en la de Ventila Horia.
El tema de la burla al desvalido será utilizado por Cervantes en El Licenciado Vidriera.
La novela del Lazarillo presenta distintos tipos de movimiento. En primer lugar el espacial, que iría de Tejares a Salamanca. Hay otro movimiento de tipo vertical, que arranca de la miseria al “ascenso” social. Un tercer movimiento es el temporal, de la niñez a la edad adulta de Lázaro. Todo ello significa que estamos ante una novela dinámica.
En el Tratado III encontramos la expresión “Desta manera anduvimos hasta que dieron las once”. Esta medición exacta del tiempo la encontraremos en autores posteriores como Antonio Machado.
El agua en el jarro “desbocado y no muy nuevo” puede relacionarse con la aparición del agua también en otros autores. Por ejemplo, en Machado el “agua que brota” es siempre tiempo que comienza. Si se trata de “agua estancada” es tiempo muerto. El mar, tanto en Machado como el García Lorca, simbolizará la muerte.
La descripción de la casa del escudero en el Lazarillo es similar a la de Rinconete y Cortadillo de Cervantes que posee Monipodio.
Por otra parte, en el Lazarillo encontramos la técnica de la ausencia de Verba dicendi, que señalan quién tiene el uso de la palabra, lo que implica que se busca la rapidez en el diálogo para alcanzar mayor verosimilitud.

Al final del Tratado III el escudero no corresponde al cariño de Lázaro, porque lo abandona en manos de los acreedores. A pesar de ello, puede ser considerado mejor amo que los dos anteriores.