martes, 20 de mayo de 2014

Antología



(Antología para 1º y 2º de ESO, realizada por Toñi García Bernal)


El juego de hacer versos
El juego de hacer versos
-que no es un juego- es algo
parecido en principio
al placer solitario.

Con la primera muda,
en los años nostálgicos
de nuestra adolescencia,
a escribir empezamos.

Y son nuestros poemas
del todo imaginarios
-demasiado inexpertos
ni siquiera plagiamos-

porque la poesía
es un ángel abstracto
y, como todos ellos,
predispuesto a halagarnos.

El arte es otra cosa
distinta. El resultado
de mucha vocación
y un poco de trabajo.

Aprender a pensar
en renglones contados
-y no en los sentimientos
con que nos exaltábamos-,

tratar con el idioma
como si fuera mágico
es un buen ejercicio ,
que llega a emborracharnos.

Luego está el instrumento
en su punto afinado
la mejor poesía
es el Verbo hecho tango.

Y los poemas son
un modo que adoptamos
para que nos entiendan
y que nos entendamos.

Lo que importa explicar
es la vida, los rasgos
de su filantropía,
las noches de sus sábados.

La manera que tiene
sobre todo en verano
de ser un paraíso.
Aunque, de cuando en cuando (…)

(El juego de hacer versos,
que no es un juego, es algo
que acaba pareciéndose
al placer solitario.) Fragmento 
adaptado

Jaime Gil de Biedma, Moralidades (1966), fragmento adaptado



EL POEMA DIFÍCIL
El poema está dentro

El poema está dentro
y no quiere salir.

Golpea en mi cabeza
y no quiere salir.

Yo grito, me estremezco,
y no quiere salir.

Lo llamo por su nombre
y no quiere salir.

Bajo a la calle, entonces,
y lo encuentro ante mí.

                                                                       José Agustín Goytisolo, Algo sucede (1968)


NATURALEZA

EN LAS MAÑANICAS

En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.

En las mañanicas,
como son frescas,
cubren los ruiseñores
las alamedas.

Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.

Vístense las plantas
de varias sedas
que sacar colores
poco les cuesta.

Los campos alegran
tapetes varios,
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.
        Lope de Vega, El robo de Dina, (1938)


A JOSÉ MARÍA PALACIO
Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!…
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay zarzas florecidas
entre las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra…
                                                                       Antonio Machado, Campos de Castilla, (1917)


Aparición urbana

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.

                                                                         Oliverio Girondo, Persuasión de los días (1942)


OBJETOS

Cántico doloroso al cubo de la basura

Tu curva humilde, forma silenciosa,
le pone un triste anillo a la basura.
En ti se hizo redonda la ternura,
se hizo redonda, suave y dolorosa.
Cada cosa que encierras, cada cosa,
tuvo esplendor, acaso hasta hermosura.
Aquí de una naranja se aventura
su delicada cinta leve y rosa.
Aquí de una manzana verde y fría
un resto llora, zumo delicado
entre un polvo que nubla su agonía.
Oh, viejo cubo sucio y resignado:
desde tu corazón la pena envía
el llanto de lo humilde y lo olvidado.
Rafael Morales, Canción sobre el asfalto (1954)

EL BALÓN DE FÚTBOL

Poner un balón, Dios mío.

Qué planeta de fortuna.

Vamos a los Arenales;
cinco hectáreas de desierto,
cuadro y recuadro del puerto.

Qué olor a
la Tabacalera.

-Suelta
ya el balón Incera.

-No somos once. -No importa.

Si no hay eleven hay seven.

Qué elegante es el inglés;
decir sportman, team, back;
gritar goal, córner, penalty.
(Aún no se ha abierto el Royalty.)

-Marca tú la portería;
textos y guardarropía.

-Somos siete contra siete.

Un portero y un defensa,
dos medios, tres delanteros;
eso se llama la uve.

Y a jugar. Vale la carga.

Pero no la zancadilla.

Yo miedo nunca lo tuve.
(Una brecha en la espinilla.)

Ya se desinfla el balón.

Sopla tu fuerte la goma.

Ata ya el cuero marrón.

El de badana en colores
déjase a los menores
para botar con la mano.

-Mañana a la Magdalena
a jugar contra el "Piquio".

Y al "Plazuela", desafío.

Tener un balón, Dios mío.

            Gerardo Diego, Mi Santander, mi cuna, mi palabra (1961)


Oda A La Cebolla

Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.
Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.
(…)
Pablo Neruda, Odas elementales (1954)

AMOR

Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

                        Pablo Neruda, 20 Poemas de amor y una canción desesperada (1924)



PIENSO MESA Y DIGO SILLA
Pienso mesa y digo silla,
Compro pan y me lo dejo,
Lo que aprendo se me olvida,
Lo que pasa es que te quiero.
Gloria Fuertes, Obras incompletas (1975), fragmento

                                   Desmayarse
 
 
                                              Desmayarse, atreverse, estar furioso,
                                              áspero, tierno, liberal, esquivo,
                                              alentado, mortal, difunto, vivo,
                                              leal, traidor, cobarde y animoso:
 
                                              no hallar fuera del bien centro y reposo,        
                                              mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
                                              enojado, valiente, fugitivo,
                                              satisfecho, ofendido, receloso:
 
                                              huir el rostro al claro desengaño,
                                              beber veneno por licor süave,                      
                                              olvidar el provecho, amar el daño:
 
                                              creer que el cielo en un infierno cabe;
                                              dar la vida y el alma a un desengaño,
                                              ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.
 
                                                                                   Lope de Vega, Rimas humanas (1609)

SOLO
Poco
        a
          poco
                  me
                       fui
                            quedando
                                          solo

Imperceptiblemente:
Poco
        a
          poco

Triste es la situación
Del que gozó de buena compañía
Y la perdió por un motivo u otro.

No me quejo de nada: tuve todo
Pero
       sin
            darme
                      cuenta

Como un árbol que pierde una a una sus hojas
Fuime
          quedando
                          solo
                                 poco
                                        a
                                          poco.

                        Nicanor Parra, Poemas y antipoemas (1954)

LIBERTAD

Canción del pirata
 
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,                 
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
 
La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,               
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,          
y allá a su frente Stambul:
 
«Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza                  
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
 
Veinte presas
hemos hecho
a despecho                               
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.                              
 
  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                                         
Allá muevan feroz guerra               
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.              
 
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
que no sienta                            
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,            
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
 
A la voz de «¡barco viene!»
es de ver
cómo vira y se previene                  
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
 
En las presas
yo divido
lo cogido                                
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.                               
 
  Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


            José de Espronceda, Poesías (1840)




LETRILLA

Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
Mas quiero vivir segura
n’esta tierra a mi soltura,
que no estar en ventura
si casaré bien o no.
dicen que me casé yo:
no quiero marido, no.
Madre, no seré casada
por no ser vida cansada,
o quizá mal empleada
la gracia que Dios me dio.
dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
No será ni es nacido
tal para ser mi marido;
y pues que tengo sabido
que la flor yo me la soy.
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.

                                                                                   Gil Vicente, Auto de la Sibila Casandra (1513)



Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo, Canciones y soliloquios (1926)

POESÍA

                         UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE
Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.
                                                           Lope de Vega, La niña de plata (1617)


ARTE POÉTICA
     Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

      Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.

Vicente Huidobro, El espejo de Agua (1916)

martes, 13 de mayo de 2014

El español




           En el nivel de 4º de ESO se realizó un trabajo sobre el idioma español. Para ello, se dividió cada clase en siete grupos de cuatro alumnos cada uno y se distribuyó el trabajo de la siguiente forma:

Grupo 1
Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay
Grupo 2
Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú
Grupo 3
Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y México
Grupo 4
Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua
Grupo 5
Costa Rica, Panamá y Venezuela
Grupo 6
Estados Unidos y Brasil
Grupo 7
Filipinas, Sáhara, Andorra y Guinea

            Los materiales que se podían utilizar eran enciclopedias, libros de texto y varias páginas de internet acerca de los diferentes países, de los rasgos del español en cada uno de ellos y si tenía consideración de lengua oficial.
            En cada uno de los murales que realizaron los alumnos se debía incluir un mapa y la bandera, así como los datos siguientes:
-         Población, número de hablantes de español y porcentaje de los mismos.
-         Otros idiomas que se hablen en el país, su nombre y el número de hablantes de cada una de ellas, además de indicar si tienen consideración de lengua oficial.
-         Se señalan también las características fonéticas o gramaticales del idioma y se citan algunas palabras que se utilicen mucho en esas zonas.

Una vez que cada uno de los grupos había redactado el trabajo y había compuesto el mural, lo exponían en clase durante cinco o diez minutos.


Y estos son algunos de los resultados:














domingo, 11 de mayo de 2014

El incierto señor don Hamlet



           Cuando estudiaba las diferentes versiones de Hamlet para preparar los mitos de la asignatura de Literatura Universal, tropecé casi por causalidad con una obra del autor gallego Álvaro Cunqueiro, titulada como indico en el epígrafe El incierto señor don Hamlet (1958).
            Se trata de una obra de teatro compleja, de la que algunos directores señalaban la necesidad de andar siempre comparándola con la versión de Shakespeare para poder realizar el montaje.
            Lo más destacable de esta obra de Cunqueiro es que ya en el arranque se advierten enormes diferencias. Así, mientras Shakespeare señala al comienzo que la acción se sitúa en Elsinor (solo necesita unas pocas palabras: Elsinor. Explanada delante del castillo), el autor gallego ocupa seis páginas en la descripción del lugar. Al comenzar la obra, en el primer acto, un coro explica aún más qué es Elsinor.
            Pero hay otras diferencias fundamentales. En Shakespeare, el primer acto se ocupa en hacernos comprender el motivo de la obra. Hamlet queda profundamente conmovido al ver a su padre. Su fantasma se le aparece y le pide venganza. La trascendencia de esta aparición es tal que el autor desarrolla el motivo durante todo ese primer acto.
            En Cunqueiro la historia es otra. No aparece el fantasma del padre, porque el padre de Hamlet no está muerto. Está vivo y es el rey. En esta versión, Hamlet conoce que el que ha muerto es su tío. Y cuando se inicia la obra, varios personajes conocen este hecho. Además, hay otro detalle importante: se refiere un hecho ya sucedido. Por eso todos lo saben, menos Hamlet que no se ha enterado de nada. Y es por ello que al hablar de la obra, los críticos se refieren a este protagonista como patético. Es el único ciudadano de Elsinor que no conoce la verdadera historia del rey, su padre.
            Por otra parte, la reina en esta versión de Cunqueiro es un personaje absolutamente inocente, una especie de niña que no conoce nada de la vida y que vive el sexo y su embarazo sin conocer las consecuencias.
            Hay una cierta relación entre este Hamlet y la interpretación que realizó el psicoanálisis del personaje, ya que aparece en la obra el complejo de Edipo. Hay alusiones a una relación incestuosa entre el príncipe y la reina. Hay una mutación en los personajes hasta convertirse en dos amantes. Sin embargo en la obra de Cunqueiro el mundo edípico se desmorona al acuchillar Hamlet a su madre de forma repentina. Después, Hamlet se ahorca.
            La obra El incierto señor don Hamlet pertenece al mundo del absurdo. En ella aparecen rasgos de humor negro. Y lo que más destaca en lo que se refiere a los personajes, como ya mencionaba, es el comentario y análisis de directores teatrales que señalan la enorme dificultad de representarlos. 

martes, 6 de mayo de 2014

El ensayo




           El ensayo es un escrito en prosa, generalmente breve, que expone una interpretación personal sobre cualquier tema, sea filosófico, religioso, histórico, literario, etc. Su nombre proviene de la obra Essais de mesire Michel, Seigneur de Montaigne, escrita por Michel de Montaigne en 1578.
            Este género literario se caracteriza por:
·        Brevedad. No se trata de abordar el tema de forma exhaustiva sino de realizar una reflexión sintética y amena.
·        Subjetivismo. En todos los ensayos se aprecia el tinte subjetivo del autor, su intención e ideología.
·        Variedad temática. Aunque el ensayo tiene preferencia por los temas relacionados con las disciplinas humanísticas (historia, filosofía, literatura…), también puede tratar temas científicos, temas de la vida cotidiana o noticias de prensa.
·        Interpretación sugestiva. Mientras en el trabajo científico se buscan conclusiones, en el ensayo predominan las sugestiones, las nuevas formas de ver las cosas, proporcionando incitaciones y perspectivas originales.
·        Destinatario universal. Los ensayos se dirigen a un lector medio no especializado, por lo que se convierten en instrumentos de divulgación cultural. Su capacidad para ganarse el interés de los lectores reside en la sencillez y la amenidad.
·        Estilo. Se combinan las características del lenguaje científico y las del literario. El peso de uno u otro dependerá de la materia que se aborde. Del lenguaje científico conserva la abundancia de nombres abstractos o los tecnicismos. Del lenguaje literario toma la riqueza léxica y el empleo de los recursos estéticos (comparaciones, metáforas, adjetivos ornamentales…).

La lengua del ensayo



 Léxico
-         Uso de tecnicismos
-         Predominio de un léxico abstracto (muy general) en la exposición de las ideas y más concreto y asequible cuando se refieren ejemplos, anécdotas o datos de la realidad.








Morfología
-         Alternan los adjetivos de carácter neutro (muestran una realidad) con los adjetivos valorativos (muestran una cualidad) de tipo apreciativo y estimativo que traducen la subjetividad del autor.
-         En cuanto a los verbos, hay un predominio del modo indicativo que es el modo denotativo, referencial.
-         Uso del presente que se presta a la expresión de ideas de valor permanente, intemporales y que también tiene un carácter actualizador de las opiniones que se exponen al lector.
-         Utilización del imperativo y de las perífrasis obligativas, con la intención de influir sobre el lector.












Morfosintaxis
-         Uso de oraciones impersonales y pasivas con se cuando se quiere dar una visión impersonal.
-         Presencia de oraciones causales y consecutivas, para indicar las causas y las consecuencias de un razonamiento.
-        Utilización de oraciones condicionales cuando se plantean hipótesis.
-       Uso riguroso de conectores que reflejan la cohesión del discurso y manifiestan la progresión del razonamiento, estableciendo relaciones entre las ideas de carácter sumativo, restrictivo, de oposición, etc.
-         Utilización de recursos expresivos que embellecen el estilo.
-         Uso de citas (=> principio de autoridad)
-         Aportación de anécdotas y ejemplos concretos que presenten de forma práctica las ideas que se exponen.




domingo, 4 de mayo de 2014

Advertencias de un escritor



Gabriel García Márquez (1927-2014) dejó una lista de valiosos consejos con el título de:

Advertencias de un escritor

1.      Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada.
2.      El final de un reportaje hay que escribirlo cuando vas por la mitad.
3.      El autor recuerda más cómo termina un artículo que cómo empieza.
4.      Es más fácil atrapar un conejo que un lector
5.      Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.
6.      Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo.
7.      No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo.



sábado, 3 de mayo de 2014

La evolución del mito de don Juan: orígenes, barroco, romanticismo y actualidad



            El mito de don Juan es un mito genuinamente español., aunque se ha intentado hacer ver que el origen estaba en el renacimiento italiano. González Palencia señalaba que había antecedentes de esta leyenda en romances de Castilla y León.  Tradicionalmente se considera que nace a partir del drama atribuido a Tirso de Molina titulado El burlador de Sevilla y convidado de piedra, que se conserva en un tomo de dramaturgos impreso en 1630.
            El título hace pensar en el personaje de un libertino, al estilo de El rufián dichoso de Cervantes (h. 1615), que cuenta la vida de un pícaro sevillano que se convierte en santo por medio de un proceso dramático.  
Por otra parte, la lucha contra lo sobrenatural aparece en consejas populares, donde un joven irrespetuoso al tropezar con una calavera, la invita a cenar con él. En esas consejas, el joven moría o era salvado por la intercesión de la Virgen María.
            Hay que recordar el apunte del hispanista Arturo Farinelli, quien situaba el origen de la leyenda de don Juan en una representación de la historia del conde Leoncio llevada a cabo por jesuitas alemanes en 1615. El personaje, un conde pervertido por las doctrinas de Maquiavelo y que no cree en la vida eterna, al pasear por el cementerio, da una patada a una calavera a la que invita a cenar “si es que aún vive eternamente”. Un esqueleto se presenta a la cena, dice ser el abuelo del joven y se lo lleva despedazado.
            En cualquier caso, el personaje se popularizó y fue modificándose con el tiempo. El mayor cambio se produjo en el Romanticismo, un movimiento que sentía atracción por personajes rebeldes y amantes de la libertad y que, en su fascinación, salvará al seductor aunque sea culpable.
            Posiblemente el antecedente más directo de la obra atribuida a Tirso sea El infamador de Juan de la Cueva (1543-1612). En él aparece el difamador de mujeres.
            Recordemos por otra parte la famosa atribución que realizó A. Rodríguez López-Vázquez del mito de don Juan a un dramaturgo murciano, Andrés de Claramonte. El título de la versión original del mito sería Tan largo me lo fiais. Claramonte iría afinando los caracteres de los personajes tras las representaciones (fechadas hacia 1617) y así llegarían a la versión que conocemos de El burlador de Sevilla.
            En la obra, don Juan seduce a la duquesa Isabela en Nápoles, pero consigue huir al conmover a su tío don Pedro que es quien debe apresarlo para vengar el deshonor. En su huida seduce a una pescadora que lo rescata y lo cuida y que acaba arrojándose al mar. Ya en Sevilla, don Juan intenta burlar a doña Ana, hija del Comendador don Gonzalo de Ulloa. Ella pide ayuda, don Gonzalo intenta defenderla, don Juan lo mata y huye. Posteriormente, don Juan asiste a una boda y cuenta al novio cómo sedujo a su mujer, así que Patricio se va. Deja el camino libre a don Juan que, ahora sí, seduce a Aminta, la novia. Tras este reguero de burlas, son muchos los que reclaman justicia. El rey manda apresar a don Juan, pero él se refugia en la iglesia donde está sepultado el Comendador. Ahí se produce el desafío, cuando don Juan invita a la estatua del Comendador a cenar esa noche con él. La estatua acude a esa cena y quedan citados nuevamente la noche siguiente en la capilla. Al darle la mano a la estatua, el fuego recorre el cuerpo del burlador, mientras confiesa no haber deshonrado a doña Ana. Finalmente se hunde en el sepulcro y muere. Doña Ana es pedida en matrimonio por el marqués de la Mota.
            En el siglo XVII serán varias las obras que recojan personajes que seducen y burlan a las mujeres, así como venganzas de muertos tras una ofensa.
            Leonido es el protagonista de La fianza satisfecha de Lope de Vega (h.1615). Es un personaje de pasiones mucho más negativas que las de don Juan. Intenta violar a su hermana, apalea a su cuñado, le saca los ojos a su padre, reniega del Cristianismo. Aunque hay aún otra diferencia esencial con el don Juan de Tirso de Molina. Este último condena eternamente al protagonista, mientras que Lope salva a Leonido, que muere como un mártir, crucificado y con una corona de espinas.
            En No hay cosa como callar (1639), Calderón de la Barca presenta a un libertino irresponsable, don Juan. El joven se enamora de una muchacha que ve en la iglesia, pero no puede identificarla porque antes de poder hacerlo se mete en una riña callejera. Tiene que incorporarse a su regimiento, pero olvida su documentación de militar, así que regresa a casa de noche. En su habitación descubre dormida a la dama de la que se ha enamorado y la viola. La víctima es Leonor, hermana de don Diego, un caballero al que salvo la vida don Juan. Al estar su hermano fuera, Leonor ha pedido acogerse a la casa de sus vecinos, por eso la encuentra don Juan en su habitación. Durante la violación, Leonor arranca la insignia de los Caballeros de Santiago a don Juan, así que podrá identificarlo. Mientras, don Juan presume de su violación en las tabernas. Los personajes terminarán encontrándose y reconociendo que les interesa callar lo que saben. El matrimonio entre don Juan y Leonor promete infelicidad y la posibilidad de una venganza sangrienta.
            Hay cambios en el don Juan de Alonso de Córdova y Maldonado que protagoniza  La venganza en el sepulcro (1660 o 1670). El personaje sigue a doña Ana por el campo y se le declara, al mismo tiempo que se vanagloria de su pasado engañador. Este don Juan  es el único, por otra parte, que no se rebela contra su progenitor, puesto que este ya ha muerto. Doña Ana busca engañarle y le cita en Sevilla, donde le desprecia al sentirse a salvo en su casa. También el criado aquí es diferente, ya que sirve como celestina de la relación. Don Juan aparecerá obsesionado por esta mujer, es violento en cierta medida pero también siente ese enamoramiento. Al final, don Juan muere y doña Ana se casa con el marqués de la Mota.
            De 1665 es la obra de Molière Dom Juan ou le Festin de pierre. Muestra a un personaje infiel, seductor, libertino, blasfemo, valiente, hipócrita, que seduce mujeres, se bate en duelo y cuestiona los dogmas religiosos. La obra supone una reflexión sobre el libertinaje y sus excesos. El cinismo y la hipocresía del personaje se castigan con la muerte.
            Antonio de Zamora es el autor de No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague y convidado de piedra, de 1722. En este don Juan, lo más característico es la ira. En esta versión si es muy importante el trato que don Juan da a su progenitor. La diferencia fundamental, por otra parte, de este don Juan con el de Tirso estriba en que el burlador de Tirso creía en el infierno, aunque como algo lejano, que podía evitar porque tenía tiempo, mientras que el don Juan de Zamora parece más proclive a seguir el camino de Satanás. Don Gonzalo aquí irá ofreciendo posibilidades de salvación a don Juan, pero el seductor las despreciará. Al final, no obstante, el personaje parece aceptar y la condena no es definitiva. En las versiones anteriores, sí lo era.
            Este detalle abre paso a la salvación de don Juan gracias a doña Inés que aparecerá en  Zorrilla.
            De 1787 es el libreto del abate Lorenzo da Ponte de Don Giovanni, la ópera de Mozart, que se estrenó el 29 de octubre en el Teatro de Praga. En esta obra, basada en la versión de Tirso, el protagonista no se arrepiente y es condenado al infierno.
            El poema épico Don Juan (1821) fue escrito por Lord Byron, quien proyecta en el personaje su propia personalidad. Con él simboliza casi el derecho al amor libre.
            En 1834, Prosper Merimeé publica Las almas del purgatorio, que recogía dos leyendas sevillanas, la del Tenorio y la de Mañara. En esta obra manifiesta el gusto por lo fantástico y su atracción por España.
            En 1837, Alexandre Dumas publica Don Juan de Marana o la caída de un ángel, donde se identifica al personaje con don Miguel de Mañara, un personaje sevillano histórico que sufrió una conversión piadosa en el final de su vida. En esta versión, una monja llamada Marta es realmente un ángel que baja a la tierra para salvar a don Juan. Pero será él, el seductor, quien haga desaparecer la condición angelical de Sor Marta para convertirla en una mujer enamorada.
            También en 1837, Espronceda mostrará su admiración por el personaje en El estudiante de Salamanca. La mujer es Elvira y sufre por el amor con un protagonismo mayor que en versiones anteriores. Aquí Félix siente mayor atractivo por la aventura que por el hecho de añadir un trofeo más a su lista. Dios aparece “empeñado” en salvar el alma de este don Juan, pero Félix insiste en la persecución de la dama y está seguro de que su alma tiene ya marcado por la existencia que ha llevado el lugar al que irá. No se arrepiente de sus pecados ni de su vida anterior.
            En 1844, José Zorrilla escribe Don Juan Tenorio. Lo más novedoso del personaje es su fracaso ante sí mismo. Se enamora totalmente y pierde así la posibilidad de mantenerse firme. Muestra su debilidad cuando habla con Brígida. Don Gonzalo le niega la mano de su hija y con eso cierra las puertas que don Juan quería abrir con su arrepentimiento. El destino le obligará a matar a don Gonzalo y don Luis. Doña Inés buscará apoyo en su amado, que es precisamente el asesino. Pero el amor en esta versión será fuerte y seguirá tras la muerte de la joven. Cuando don Juan vuelva del exilio, seguirá enamorado. Se salvará gracias a la intercesión de doña Inés, que permanecerá como rehén en el limbo hasta que su amado se salve.
            Con posterioridad al romanticismo, podemos señalar otras versiones como la de  Baudelaire, que en 1861 dedica el poema 15 de Las flores del mal al personaje: Don Juan en los infiernos. Podemos destacar en La Regenta (1884 y 1885) cómo Clarín muestra su admiración por el don Juan de Zorrilla a través del provinciano don Álvaro Mesía, que corteja a Ana Ozores. Y el mito de don Juan es uno de los temas favoritos de los escritores del 98, que tratan Azorín, Valle Inclán, los hermanos Machado o Unamuno.
            Un momento importante del tratamiento del mito es la aparición de un ensayo de Gregorio Marañón en 1940. En Don Juan. Ensayo sobre el origen de su leyenda, se pone en duda la virilidad del personaje.
            No podemos olvidar que el mito ha tenido varias versiones cinematográficas. La más curiosa quizá sea la realizada en 1952, dirigida por Alejandro Perla, en la que queda recogida la representación teatral del Don Juan Tenorio de Zorrilla por parte del Teatro Nacional María Guerrero, con decorados y símbolos diseñados por Salvador Dalí. En 1950, Sáenz de Heredia había rodado un Don Juan que tomaba hechos y situaciones tanto de la obra de Tirso como de la de Zorrilla.
            En 1956, Fernandel y Carmen Sevilla protagonizaron El amor de don Juan, donde el criado del personaje debe hacerse pasar por él, ya que don Juan ha sido apresado.
            En 1963, Torrente Ballester intenta explicar las razones del donjuanismo, relacionadas con la disyuntiva entre el libre albedrío y la predestinación en Don Juan.
            En marzo de 2006 se estrenó la ópera en un acto Don Giovanni o el disoluto absuelto, de Azio Corghi. El autor del libreto fue José Saramago.
            El 13 de noviembre de 2008 se estrenó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la obra djuan@simétrico.es, de Jesús Campos García. En esta versión, don Juan es un profesor de informática y doña Inés acaba de abandonar el convento. Los dos son piratas informáticos que forman parte de la secta “los hackers de Cristo”. Lo más relevante es que doña Inés se convierte en burladora. El autor señalaba que el personaje “impresentable, asesino y maltratador, que se tiene como modelo para los hombres” no se sostiene en el siglo XXI. Por otra parte, la relación amorosa de los protagonistas se basa y se mantiene en esta obra por la amistad entre ambos.