sábado, 30 de junio de 2012

Intertexto lector: Doña Truhana




             Esta actividad está dirigida a 3º de E.S.O. y mediante ella se plantea la relación entre las fuentes clásicas de la Literatura en Europa, un texto de Don Juan Manuel, otro de La Fontaine y otro de Samaniego. Ello permite comprobar la existencia de diferentes versiones de una misma historia a lo largo del tiempo, así como su producción en lugares entre los cuales hay cierta distancia.

            Acerca del estudio de los géneros literarios, pueden establecerse múltiples relaciones (principalmente el cuento y la fábula). Para ello se parte de la tradición (Esopo, Fedro). Y hay que destacar que este ejercicio, que a los alumnos no suele plantearles grandes dificultades, puede servir de toma de contacto para, conforme avance el curso, aplicar estos principios a textos y relaciones de mayor dificultad, tales como las que pueden establecerse entre Lope de Vega, Shakespeare y Molière. A partir de estos autores, podrán establecerse relaciones también entre Literatura y cine.

            El texto de don Juan Manuel se incluye en la programación de 3º de ESO. Las otras versiones implican acercarse a una muestra de la Literatura europea y anunciar algunos aspectos de siglos posteriores, concretamente el XVIII.

            La versión de Esopo se titula La lechera y la cántara y es la siguiente:

           La hija de un granjero acababa de ordeñar las vacas y volvía a casa con la cántara de la leche a la cabeza.Mientras caminaba, iba pensando: La leche de esta cántara me proporcionará nata; yo la convertiré en mantequilla e iré a venderla al mercado; con el dinero que me den, compraré huevos, de los que saldrán pollitos que llenaran todo el corral; cuando sean mayores, venderé algunos y con el dinero me compraré un vestido nuevo con el que iré al mercado y todos los hombres me admirarán y se enamorarán de mí, pero yo les diré que no con la cabeza, sin comprometerme con ninguno.Olvidando la cántara que llevaba en la cabeza, unió la idea al pensamiento y movió la cabeza. Cayó la cántara, se rompió, la leche se derramó por el suelo y los sueños se desvanecieron.
 
           Moraleja: No contéis los polluelos hasta que hayan salido del huevo. 


            Para el estudio de El Conde Lucanor, se usa la versión en castellano moderno de Enrique Moreno Báez, que es la siguiente:

De lo que sucedió a una mujer llamada doña Truhana

Otra vez habló el conde Lucanor con Patronio, su consejero, del siguiente modo:
                - Patronio, un hombre me ha aconsejado que haga una cosa, y aun me ha dicho cómo podría hacerla, y os aseguro que es tan ventajosa que, si Dios quisiera que saliera como él dijo, me convendría mucho, pues los beneficios se encadenan unos con otros de tal manera que al fin son muy grandes.
                Entonces refirió a Patronio en qué consistía. Cuando hubo terminado, respondió Patronio:
                - Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era prudente atenerse a la realidad y no a lo que imaginamos, pues muchas veces sucede a los que confían en su imaginación lo mismo que sucedió a doña Truhana.
                El conde le preguntó qué le había sucedido.
                - Señor conde –dijo Patronio-, hubo una mujer llamada doña Truhana, más pobre que rica, que un día iba al mercado llevando sobre su cabeza una olla de miel. Yendo por el camino, empezó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría con el dinero una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero en que vendería las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando con las ganancias hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas. Luego pensó que con aquella riqueza que pensaba tener casaría a sus hijos e hijas e iría acompañada por la calle de yernos y nueras, oyendo a las gentes celebrar su buena ventura, que la había traído a tanta prosperidad desde la pobreza en que antes vivía. Pensando en esto se empezó a reír con la alegría que le bullía en el cuerpo y, al reírse, se dio con la mano un golpe en la frente, con lo que cayó la olla en tierra y se partió en pedazos. Cuando vio la olla rota, empezó a lamentarse como si hubiera perdido lo que pensaba haber logrado si no se rompiera. De modo que, por poner su confianza en lo que imaginaba, no logró nada de lo que quería.
                Vos, señor conde Lucanor, si queréis que las cosas que os dicen y las que pensáis sean un día realidad, fijaos bien en que sean posibles y no fantás ticas, dudosas y vanas, y, si quisiereis intentar algo, guardaos muy bien de aventurar nada que estiméis por la incierta esperanza de un galardón de que no estéis seguro.
                Al conde agradó mucho lo que dijo Patronio, hízolo así y le salió muy bien. Y como don Juan gustó de este ejemplo, lo mandó poner en este libro y escribió estos versos:

En las cosas ciertas confiad
Y las fantásticas evitad.

           
            El texto de La Fontaine es el siguiente:

La lechera y el jarro de leche

                Una lechera caminaba por un sendero del bosque. Llevaba un gran cántaro de leche sobre la cabeza.
                La muchacha era joven y alegre, y llevaba una ampli falda que le permitía andar con comodidad. Además se había puesto unas sandalias planas, con las que caminaba cómodamente por el sendero lleno de piedras.
                Y, dirigiéndose hacia el mercado donde pensaba vender la leche, la muchacha iba pensando así:
                “Por esta jarra de leche me pagarán bastante dinero. Con él podré comprar cien huevos por lo menos. Los llevaré a casa y los colocaré en un lugar calentito, para que, después de incubados, salgan los cien pollitos de ellos.
                Aunque la astuta zorra consiga llevarme algunos, me quedarán muchos que podré cuidar con facilidad en casa, pues se comerán las sobras de las comidas. Ya me imagino cómo acudirán a mí cuando les llame.
                Cuando sean un poco mayores los llevaré al mercado y los cambiaré por un cerdo joven. Como estos animales no necesitan muchos cuidados, en muy poco tiempo lograré que engorde, y ya se sabe que se paga mucho por un cerdo gordo y bien cebado.
                Lo llevaré al mercado, y con el dinero que me den por él, podré comprar una vaca y un ternero. Los pondré en el establo y les cuidaré muy bien. La vaca me dará mucha leche y el ternerito irá creciendo con el tiempo.
                Tengo ganas de ver corretear al ternero entre las ovejas del ganado….”
                Pero he aquí que la joven lechera, olvidándose de que llevaba un cántaro en la cabeza, e imaginando las correrías del ternerito, se puso ella también a saltar por el camino, de manera que el cántaro cayó al suelo y se quebró, desparramándose toda la leche por el camino.
                La chica quedó consternada ante esta desgracia, y con la cabeza baja, dio media vuelta y emprendió el regreso hacia su casa.
                ¡Adiós, huevos! ¡Adiós, pollitos! ¡Adiós, cerdo! ¡Adiós, ternerito! Todas estas cosas habían estado en su imaginación, y por distraerse demasiado había perdido lo único que tenía en realidad: la leche.

            Por último, el texto de Samaniego es el que se recoge a continuación:

La Lechera

                Llevaba en la cabeza
                una Lechera el cántaro al mercado
                con aquella presteza,
                aquel aire sencillo, aquel agrado
                que va diciendo a todo el que lo advierte:
                ¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!

                Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.
Marchaba sola la feliz Lechera
y decía entre sí de esta manera:

Esta leche, vendida,
en limpio me dará tanto dinero;
y con esta partida,
un canasto de huevos comprar quiero
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío-pío.

Del importe logrado
de tanto pollo, mercaré un cochino:
con bellota, salvado,
berza y castaña, engordará sin tino;
tanto, que puede ser que yo consiga
el ver cómo le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado,
sacaré de él, sin duda, buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero
que salte y corra toda la campaña,
desde el monte cercano a la cabaña.

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre Lechera!
¡Qué compasión! ¡Adiós, leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero!

¡Oh loca fantasía!
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría,
no sea que saltando de contento
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna,
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el fin futuro:
Mira que ni el presente está seguro.

viernes, 29 de junio de 2012

Una visión del mito de Frankenstein



(Una clase magistral de Fernando Pérez Cárceles, traductor de lieder de Schubert, Schumann y Mahler)

En el verano de 1816 se reunieron en la casa de Lord Byron en Suiza su médico, John Polidori, el escritor Percy Shelley y su esposa Mary Shelley. Lord Byron lanzó el reto de que cada uno de los cuatro escribirían un relato de terror. Mary Shelley escribió una excelente novela gótica que es considerada la primera novela de ciencia ficción. Su título, Frankenstein o el moderno Prometeo y trata de la moral científica y la creación de la vida rivalizando con la divinidad. Como vemos, este es un debate tremendamente actual: clonación, experimentos con células madres,... 
Aunque Frankestein es el nombre con que popularmente es conocido el monstruo, en realidad es el de su creador, Victor Frankenstein, un joven estudiante suizo que realiza el experimento de crear un cuerpo a partir de cadáveres y consigue gracias a la electricidad dar vida a la criatura. El dilema de Victor es que frente a su éxito siente el horror del mismo y es perseguido por su pecado. El monstruo siente el rechazo de un mundo que no lo acepta y se convierte en asesino. Victor perseguirá a la criatura quien finalmente matará a su creador y se autoinmolará. 


FILMOGRAFÍA y MÚSICA

El número de películas sobre el monstruo de Frankenstein es elevado, por lo que vamos a elegir las más significativas.

- FRANKENSTEIN (1910). Es la primera película sobre este tema. Producida por Edison, duraba 16 minutos y estaba rodada con una cámara fija. 

- FRANKENSTEIN (1931). Dirigida para la Universal por James Whale con música de David Brockman, con Boris Karloff quien nos dio la iconografía del monstruo. Basta comprobarlo en las tiendas de disfraces. Puede que fuese una de las causas de que el film Frankenstein de Mary Shelley (1994) dirigida por Kenneth Branagh con Robert de Niro en el papel de la criatura y música de Patrick Doyle no tuviese el éxito esperado.

- LA NOVIA DE FRANKENSTEIN (1935). Dirigida también por James Whale y con Boris Karloff. Es la segunda parte del film anterior. La música es de uno de los grandes del cine, Franz Waxman, premiado con dos óscar: El crepúsculo de los dioses (1950) de Billy Wilder y Un lugar en el sol (1951) de George Stevens.

La productora inglesa Hammer retomó este personaje y entre 1957 y 1973 realizó siete películas sobre Frankenstein. La primera de ellas fue LA MALDICIÓN DE FRANKENSTEIN, dirigida por Terence Fisher e interpretada por Peter Cushing y Christopher Lee. La música es de James Bernard.

- EL JOVENCITO FRANKENSTEIN (1974). Versión humorística de Mel Brooks con Gene Wilder, Martín Feldmann (en el papel de Igor) y Peter Doyle como el monstruo. La música es de John Morris.

Respecto a la música, además de la de las películas encontramos algunas comedias musicales, como el musical estrenado en Nueva York en 2007 con música de Mark Baron. También está en cartel el musical El jovencito Frankenstein según la película del mismo título.
En marzo de 2009 la Universidad mejicana de Guadalajara puso en escena la obra Doctor Frankenstein con música de José Fors y en septiembre de 2009 se estrenó en Buenos Aires el musical Frankenstein con música de Gabriel Goldman.

Como señala el título de la novela, Frankenstein es una renovación del mito de Prometeo, el creador de la Humanidad.
Prometeo era hijo del Titán Japeto y la ninfa Clímene. En la guerra de los Titanes contra los dioses olímpicos, Prometeo y su hermano Epimeteo se pusieron al lado de los dioses; en cambio sus hermanos Atlante y Menecio lucharon a favor de los Titanes y cuando fueron derrotados, el primero fue castigado a sostener la bóveda celeste y el segundo fue arrojado al Hades. Prometeo era el más inteligente de los Titanes y fue el preceptor de Atenea.
Apolodoro (siglo II a.C.) escribe en el libro I de su Biblioteca que “Prometeo modeló a los hombres con agua y tierra”. Esta acción creadora viene de Oriente, pues lo podemos encontrar en el Génesis. En Babilonia también encontramos que la diosa-madre creó al hombre a partir del barro.
Prometeo dio a los hombres el fuego y les aleccionó en muchas artes civilizadas. Es el “inventor” del sacrificio a los dioses, pues cuando desolló y descuartizó un toro, puso la mejor carne bajo el estómago del animal y los huesos en una bolsa embadurnada de grasa. Se lo ofreció a Zeus, quien engañado por las apariencias, eligió la bolsa que contenía los huesos y la grasa. Desde entonces esa fue la parte que se le ofrecía a los dioses. Zeus quitó el fuego a los hombres y mandó atar a Prometeo en el Cáucaso y todos los días un águila (o un buitre) venía acomerle el hígado, el cual se regeneraba milagrosamente. Fue liberado por Hércules con el beneplácito de Zeus.
En otra ocasión entró secretamente en el Olimpo y robó fuego del carro del sol que guiaba Helios, lo introdujo en el tallo de una cañaheja y lo devolvió a los hombres. Zeus juró venganza y mandó a Hefesto que hiciera una mujer a partir de arcilla y todos los dioses la dotaron con todos los dones. Era Pandora y Zeus se la regaló a Prometeo junto con una caja (o ánfora según autores) pero éste, cuyo nombre significa “previsión”, la rechazó. Pese a sus advertencias, su hermano Epimesteo la desposó y abrió la caja. De ella salieron todos los males que infestan a la Humanidad: la Vejez, el Trabajo, la Enfermedad, la Locura, el Vicio y la Pasión. Tan sólo quedó dentro la necia Esperanza.
Pandora la podemos equiparar a la Eva bíblica, y sobre la mujer recae la misoginia de la tradición judeo-cristiana, grecolatina y oriental: “Una mujer trajo la perdición al mundo”, ergo....   

Audición musical

Vamos a seguir la pista a un tema sencillo y bellísimo. Se trata de la séptima de las Doce contradanzas WoO.14, primero a piano y después en la versión orquestal. Se trata de música “ligera”, para danzar en los saraos. El autor es ¡Beethoven! Tal vez esto nos ayude a eliminar los prejuicios, pues todos los grandes músicos han escrito música danzable. Pero hay más. El tema es muy hermoso y cuando tiene que componer un ballet (algo que puede parecer extraño, pues siempre pensamos en el estereotipo del Beethoven autor de la Novena Sinfonía) utiliza esta melodía en su ballet Las criaturas de Prometeo op. 43. No nos quedemos aquí, pues Beethoven ennoblece el tema y lo emplea en el movimiento final de su Sinfonía nº 3 op. 55, “Heroica”, una sinfonía en la que después de sus dos primeras surge la chispa divina del Beethoven revolucionario y hace saltar por los aires la sinfonía clásica. El apelativo de la sinfonía tiene una pequeña historia. En un principio la iba a dedicar a Napoleón que ante sus ojos representaba el héroe revolucionario, el portador de esa nueva Humanidad que surgía de la Revolución Francesa y hacía a todos los hombres iguales gracias a la Declaración de los derechos del hombre. “Bonaparte” parece ser que iba a ser el nombre. Pero su discípulo Ferdinand Ries le dio la noticia de que había sido coronado emperador. Beethoven montó en cólera, cogió el folio en el que figuraba el título y lo rompió mientras exclamaba: “¡Es un hombre como los demás y se convertirá en otro tirano!”. Escribió un nuevo frontispicio: “Sinfonía Heroica, para festejar la llegada de un gran Hombre”.

jueves, 28 de junio de 2012

Una visión del mito de Ulises






  (Una clase magistral de Fernando Pérez Cárceles, traductor de lieder de Schubert, Schumann y Mahler)

Ulises es el nombre latino de Odiseo, protagonista del poema escrito en el siglo VIII a.C. por Homero, Odisea, que a través de sus diecisiete cantos narra las aventuras de este héroe épico impulsado por la idea de regresar desde Troya a su patria, Ítaca. Tradicionalmente parece obligado leer este libro después de la Ilíada, pero la gran diferencia es que en la Odisea, el héroe es humano porque ama, busca, sufre y lucha valerosamente valiéndose de su inteligencia. La Odisea es el relato de un viaje y es rico en situaciones y personajes: el canto de las sirenas, Circe, la ninfa Calipso, el descenso al Hades, el cíclope, la lucha con los pretendientes a la mano de Penélope... Borges decía que era un libro casi infinito, porque en él "algo hay distinto cada vez que lo abrimos".
En Ulises identificamos al desarraigado, al ser que siente el dolor por la patria abandonada y a la que anhela volver. Es la encrucijada del actual inmigrante que vive en un medio hostil, por la xenofobia o por la “crisis”. La Odisea fue el primer texto griego traducido al latín por Livio Andrónico, nacido en el siglo III a.C. y considerado como el primer escritor romano y el fundador de la poesía épica romana. 
La opinión sobre Ulises no ha sido buena para todos los escritores; así nos puede resultar sorprendente que en La Divina Comedia, Dante Alighieri sitúe a Ulises en el infierno, y cuando recorre el octavo círculo de los condenados, Dante acompañado por Virgilio se para ante una llama doble y es el propio Ulises quien relata su última aventura en la que se adentra en el Atlántico, el “mar tenebroso” de los antiguos, como un precursor de nuestro Cristóbal Colón.

Dante Alighieri : La Divina Comedia

El Infierno: Canto XVII

“¿Quién viene en aquel fuego dividido
que parece surgido de la pira
donde Eteocles fue puesto con su hermano?”

Me respondió: “Allí dentro se tortura
a Ulises y a Diomedes, y así juntos
en la venganza van como en la ira;

y dentro de su llama se lamenta
del caballo el ardid, que abrió la puerta
que fue gentil semilla a los romanos.

Se llora la traición por la que, muerta,
aún Daidamia se duele por Aquiles,
y por el Paladión se halla el castigo.”

La figura de Ulises aparece en el barroco en varias obras teatrales, como en Troilo y Crésida de Shakespeare y en dos obras de Calderón de la Barca: El mayor encanto amor y en el auto sacramental, Los encantos de la culpa.
En el siglo XX nos encontramos una recreación de nuestro protagonista en la novela Ulises de James Joyce, que es la “odisea” vulgar de Leopold Bloom durante un día en Dublín. También es de destacar la figura de Ulises en tres poetas griegos:

- Kontastinos Kavafis, Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

- Nikos Kazantzakis, Odisea.

- Yorgos Seferis, Sobre un verso antiguo.

Dichoso quien hizo el viaje de Odiseo.
Dichoso si al marchar sintió firme la coraza de un amor
extendida por su cuerpo, como las venas donde
bulle la sangre.

En los escenarios españoles se han representado varias obras sobre el regreso de Ulises como, por ejemplo, La tejedora de sueños de Buero Vallejo, ¿Por qué corres, Ulises? de Antonio Gala y Último desembarco de Fernando Savater.
Por último, es obligado citar a Borges que tanto aludió a Homero y a la Odisea (parece que la Ilíada le gustaba poco) y como conclusión leer su hermoso soneto Odisea, canto vigésimo tercero:  

Ya la espada de hierro ha ejecutado
la debida labor de la venganza;
ya los ásperos dardos y la lanza
la sangre del perverso han prodigado.

A despecho de un dios y de sus mares
a su reino y su reina ha vuelto Ulises,
a despecho de un dios y de los grises
vientos y del estrépito de Ares.

Ya en el amor del compartido lecho
duerme la clara reina sobre el pecho
de su rey pero ¿dónde está aquel hombre

que en los días y noches del destierro
erraba por el mundo como un perro
y decía que Nadie era su hombre?


FILMOGRAFÍA

- ULISES (1954). Dirección: Mario Comerini.
Intérpretes: Kirk Douglas, Silvana Mangano, Rossana Podestá y Anthony Quinn.

- LA ODISEA (1969). Director: Mario Bava y otros.
            Intérpretes: Irene Papas.

- LA ODISEA (1997). Director: Andrei Konchalovski.
            Versión televisiva.
Intérpretes: Armand Assanti, Irene Papas, Chritopher Lee y Geraldine Chaplin.


MÚSICA

Al hablar de Ulises surge el nombre de un compositor gigantesco, Claudio Monteverdi (Cremona, 1567-Venecia, 1643). Músico de gran talento que sirvió en la corte de Mantua y más tarde fue maestro de coro y director de San Marcos de Venecia. Históricamente se considera que la primera ópera se representó en Florencia en 1600; se trataba de Euridice, un dramma in musica de Jacobo Peri, director de la corte de los Médici. Pero fue Monteverdi quien evolucionó la primitiva ópera dotando de la impronta de obra maestra a su Orfeo, favola in musica, estrenada en 1607 en el Palacio ducal de Mantua. Monteverdi amplió la orquesta la cual estableció ambientes y describió emociones, al igual que exigió una mayor técnica vocal. El género salió de los palacios y ante la demanda de estos espectáculos se construyeron nuevos teatros (con el patio de butacas semicircular).
En 1641 se estrenó en Venecia su ópera de cinco actos y un prólogo, Il ritorno d’Ulisse in patria (El regreso de Ulises a la patria), cuya acción transcurre desde la llegada de Ulises a Ítaca.

Otros compositores:

- Ya se ha citado anteriormente a Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) con su obra El mayor encanto amor, estrenada en 1637 con motivo de la inauguración del palacio del Buen Retiro. Trata de los amores de Circe y Ulises y de hecho es una zarzuela (aunque aún no se llame así) pues ofrece partes cantadas  y danzas. 
- Ruperto Chapí (Villena, 1851-Madrid, 1909). El genial autor de la inmortal zarzuela La Revoltosa también escribió óperas como Circe, con libreto de Miguel Ramos Carrión basado en la obra de Calderón. Con esta ópera se inauguró en 1902 el Teatro Lírico de Madrid.
- Werner Egk (1901-1983). Compositor alemán. Compuso música para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, fue sometido al proceso de desnazificación como tantas personalidades alemanas. Nunca perteneció al partido nazi. Simplemente sobrevivió. Es autor de la ópera Circe estrenada en Berlín en 1948 y basada en la obra ya citada de Calderón.  
- Salvador Bacarisse (Madrid, 1898-París, 1963). Perteneció a la llamada “generación de la República” y murió en el exilio. Es autor de La nave de Ulises para coro y orquesta.
- Luigi Dallapiccola (1904-1975). Compositor italiano seguidor del dodecafonismo, autor de la ópera en dos actos y un prólogo, Ulises, con libreto del propio Dallapiccola, estrenada en Berlín en 1968. Su ópera más célebre es El prisionero en la que expresa experiencias personales, pues al ser judía su esposa, para evitar la persecución nazi en Italia tras la caída de Mussolini, vivió escondido en casa de unos amigos en Fiésole.

Audición musical

       
Il ritorno d’Ulisse in patria (El regreso de Ulises a la patria)
Música: Claudio Monteverdi
Libreto: Giacomo Bodoaro (basado en la Odisea de Homero)

Acto I

Scena Terza                                                  Escena Tercera

(Una riva in Itaca)                                         (Costa de Ítaca)

NEREIDI                                                       NEREIDAS
Fermino i sibili,                                              ¡Que los vientos
sibili e fremiti,                                                            acallen sus silbidos
il venti e il mar!                                              y el mar sus convulsiones!

SIRENE                                                         SIRENAS
Aura tranquillati,                                           Aires: tranquilizaos.
bell'onda calmati!                                          Bellas aguas: calmaos.
L'addormentato, deh, non svegliar.                ¡Al durmiente, ay, no desveléis!

NEREIDI                                                       NEREIDAS
Tacete, Sirene,                                                           ¡Callad, sirenas,
se tace l'irato.                                                 que calle el colérico!

SIRENE                                                         SIRENAS
Nereidi, tacete,                                                           ¡Nereidas, callad;
se tace Nettuno.                                              que calle Neptuno!

NEREIDI                                                       NEREIDAS
Tacete, venti,                                                  ¡Callad, vientos;
silenzio mar.                                                   silencio, mar!

SIRENE                                                         SIRENAS
Ulisse dorme,                                                 ¡Ulises duerme,
non lo destar.                                                 no despertarlo!

..........................................................................................................................................................................

Acto IV

Final


(Si caricarisce l'arco. Qui tuona)                   (Tensa el arco. Se oye un trueno)

CORO                                                                       CORO
Meraviglie, stupori!                                       ¡Maravilla, estupor!
Prodigi estremi!                                             ¡Prodigio extremo!

ULISES                                                         ULISES
Giove nel suo tuonar,                                     ¡Júpiter, con su trueno,
grida vendetta!                                                          grita venganza!
Così l'arco saetta!                                          ¡Así dispara el arco!
Minerva!                                                        ¡Minerva!
Altri rincora,                                                  A unos eleva
altri avvilisce.                                                 y a otros envilece.
Così l'arco ferisce!                                         ¡Así hiere el arco!
Alle morti, alle stragi,                                     ¡Muerte, destrucción,
alle ruine, alle ruine!                                     ruina, ruina!

miércoles, 27 de junio de 2012

Apuntes para comentar "El coloquio de los perros"


Una verdad te quiero confesar, Cipión amigo: que me dio gran temor verme encerrado en aquel estrecho aposento con aquella figura delante, la cual te la pintaré como mejor supiere. Ella era larga más de siete pies; toda era notomía de huesos, cubiertos con una piel vellosa y curtida; con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas, y aún le colgaba hasta la mitad de los muslos, las tetas semejaban dos vejigas de vaca, secas y arrugadas; denegridos los labios, trapillados los dientes, la nariz corva y entablada, desencajados los ojos, la cabeza desgreñada, las mejillas chupadas, angosta la garganta y los pechos sumidos. Finalmente toda era flaca y endemoniada.
                   M. de Cervantes, El coloquio de los perros (1613)



Anatomía (antiguo notomía): Estudio de la estructura, situación y relaciones de las diferentes partes del cuerpo de los animales o de las plantas.  Esc. y Pint. Disposición, tamaño, forma y sitio de los miembros externos que componen el cuerpo humano o el de los animales.
Badana: Del ár. hisp. baṭána, y este del ár. clás. biṭānah, forro. 1.f. Piel curtida y fina de carnero u oveja.2. f. Tira de este cuero o de otro material, que se cose al borde interior de la copa del sombrero para evitar que se manche con el sudor. 3. m. coloq. Persona floja y perezosa
Corva: arqueada
Curtida (curtir): Dicho del sol o del aire: Endurecer o tostar el cutis de la persona que anda a la intemperie
Entablada: asegurada con tablas. Dicho del viento, que se fija en una dirección
Pie: Medida de longitud que varía en los diferentes países.
Sumidos: (de sumir) Dicho de alguna parte del cuerpo: Hundirse o formar una concavidad anormal; como la boca, por falta de la dentadura, o el pecho, etc.
Trapillados (traspillados): Pobretón, desharrapado.


            EL coloquio de los perros, una de las doce Novelas ejemplares (1613) de Miguel de Cervantes, forma un conjunto con “El casamiento engañoso”. El tema principal es el del engaño-desengaño.
El casamiento engañoso
Cuenta la historia de un alférez que, queriendo engañar a una dama en apariencia rica y él haciéndose pasar por lo mismo, acaba siendo abandonado por ella que, además de llevársele sus bienes, le contagia una enfermedad venérea. En el hospital de Valladolid oye hablar desde la cama durante dos noches a dos perros, Cipión [Escipión] y Berganza, que custodian el edificio.
El coloquio de los perros
No es más que la transcripción que este alférez ha hecho de la conversación de la primera noche, en la que Berganza hace relación de su vida a Cipión, manuscrito que da a leer al licenciado a quien ha encontrado a la salida del hospital y a quien ha relatado la historia de su casamiento engañoso. En este coloquio, que nosotros leemos a la vez que el licenciado, Berganza narra la vida que ha llevado con los diferentes amos hasta llegar al hospital, tras haber conocido a una que dice ser bruja que lo identifica con el hijo de una amiga suya que ha sido convertido en perro, junto con su hermano - ¿Cipión, quizá? -, por otra bruja celosa.

Algunos rasgos característicos en las novelas cervantinas:
- La acción de todas se presenta como una historia verdadera, ocurrida en un lugar y en un tiempo cercano a los lectores. Son historias realistas. Al moverse los héroes en la realidad histórica (en Toledo o en Nicosia), entre personajes que realmente existieron, la sensación de realismo en tan notable, que el cervantismo decimonónico buscó en archivos para identificarlos. Por ejemplo, sabemos que Berganza y Cipión eran los célebres perros de Mahudes, el encargado de ir por Valladolid para con la ayuda de los fielísimos canes recoger la limosna que arrojaban desde las ventanas. O que la presunta madre de ambos fue realmente una bruja procesada por la Inquisición. O que la cofradía de ladrones sevillanos en la que ingresan Rinconete y Cortadillo, y que también conoce Berganza, existió realmente.
-Cervantes borra las fronteras de lo que es verdadero, la historia, lo verosímil, la poesía y la fábula, es decir, lo inverosímil. En el Quijote se dice que el historiador debe contar las cosas como son y el poeta como debieron ser. Es verosímil que dos perros hablen porque en realidad son hombres nacidos de mujer.
- Polivocidad y multieticidad. La historia la cuentan varias voces, dos al menos. Hay un prisma multiético. Cervantes huye de la estructura autobiográfica, monocular, de la novela picaresca.
Berganza cuenta lo que le ha ocurrido hasta ahora desde su nacimiento, relata los diferentes amos, se viaja y así como en El casamiento engañoso los espacios son anónimos, aquí solo hay un espacio, el hospital.
En El casamiento engañoso, el Alférez, narra al Licenciado lo acaecido con su matrimonio con Doña Estefanía, y este se admira de las cosas que le ha contado. “Pues de poco se admira vuesa merced -le dice el Alférez-; que otros sucesos me quedan por decir que exceden a toda imaginación, pues van fuera de todos los términos de naturaleza…[….] “…doy por bien empleadas todas mis desgracias, por haber sido parte de haberme puesto en el hospital donde vi lo que ahora diré, que es lo que ahora ni nunca vuesa merced podrá creer, ni habrá persona en el mundo que lo crea.”. Prepara al Licenciado - y al lector- despertando la curiosidad por saber lo que seguirá. “Ya vuesa merced habrá visto - dijo el Alférez- dos perros que con dos linternas andan de noche con los hermanos de la Capacha, alumbrándoles cuando piden limosna”. “-Sí he visto- respondió Peralta” “También habrá visto o oído vuesa merced - dijo el Alférez- lo que de ellos se cuenta: que si acaso echan limosnas de las ventanas y se cae al suelo, ellos acuden luego a alumbrar y a buscar lo que se cae…”.
Lo real.
“Pues lo que ahora diré dellos es razón que le cause, y que sin hacerse cruces, ni alegar imposibles ni dificultades, vuesa merced se acomode a creerlo; es que vi a estos dos perros, que el uno se llamaba Cipión y el otro Berganza, estar una noche, que fue la penúltima que acabé de sudar, echados detrás de mi cama en unas esteras viejas…” “…oí hablar allí junto y estuve con atento oído...” “…y a poco rato vine a conocer, por lo que hablaban, los que hablaban y eran los perros Cipión y Berganza.”
Lo increíble.
“…Y así, muchas veces, después que los oí, yo mismo no he querido dar crédito a mi mismo…”
La duda.
“…Oí, escuché, noté y, finalmente, escribí, sin faltar palabra…” “Las cosas que trataron fueron grandes y diferentes, y más para ser tratadas por varones sabios que para ser dichas por bocas de perros; así que yo no las pude inventar de mío, a mi pesar y contra mi opinión vengo a creer que no soñaba y que los perros hablaban.”
Él no es tan sabio, escribió lo que oyó, no lo que soñó.
Ya que no me crees, al menos lee lo que escribí, le viene a decir el Alférez al Licenciado. Solo he escrito lo que se dijo la primera noche, pero fueron dos: “…aunque yo no tenga escrita más de una, que es la vida de Berganza, y la del compañero Cipión pienso escribir (que fue la que se contó la noche segunda) cuando viere, o que esta se crea, o, a lo menos, no se desprecie.”
Si me crees o si te gusta, continuaré - se lo dice al Licenciado y al lector-.
[…..] “Yo me recuesto - dijo el Alférez - en esta silla en tanto que vuesa merced lee, si quiere, estos sueños o disparates, que no tienen otra cosa de bueno si no es poderlos dejar cuando enfaden.”
Si no te gusta, lector, cierra el libro.

Los Diálogos de Luciano, de Séneca, picaresca y los Coloquios, de Erasmo, son textos que influyen en Cervantes para escribir el Coloquio de los perros.
Este texto es autosuficiente y autónomo. Hay un autor fingido, un lector fingido, un texto, que es coloquio, oído, trascrito, y un crítico del texto, Cipión, dado que al hablar Berganza le dice, “céntrate”.
Berganza va a tener varios nombres, una identidad confusa, -polionomasia-, es sucesivamente, Berganza, Gavilán, Barcino, el perro sabio Montiel, eso nos lleva a Montiela, su supuesta madre y a Montilla, el toponímico. Esta confusa identidad ya aparece al principio: “Paréceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla…” “…por donde imaginara -si no fuera por lo que después te diré -que mis padres debieron de ser alanos. ...” . Se refiere al encantamiento que narra luego, hasta llegar a la anagnórisis.
Las Metamorfosis o el Asno de oro, de Apuleyo, del siglo II, aparece citado textualmente en el Coloquio de los perros. La bruja Cañizares cita esta obra en su relato. Lucio convertido en asno ejerce la crítica. Lucio se transforma en humano a través de una acción individual, comer una rosa. En el coloquio solo volverán a su condición humana cuando los humildes sean elevados y los poderosos derribados. Esto complica el asunto. Se necesita el concurso de otros.

Berganza tiene varios amos, se pueden dividir en dos grupos, con el intermedio del dialogo con las hechiceras -con una de ellas, las otras habían muerto-, el primero es un jifero, es decir, un matarife, luego un alguacil, unos gitanos, unos titiriteros, unos cómicos, un alquimista, un matemático, un poeta. Se habla de la expulsión de los moriscos en 1.609.
Después del intermedio del relato de la bruja Cañizares, el próximo amo son los gitanos, y con esto conectamos con la primera novela ejemplar, La gitanilla, ya que aparece un personaje, Juan Maldonado, que aparece también en esta novela.
La bruja Cañizares, que no se puede separar de las otras dos ya muertas, la Camacha y la Montiela (uno de los nombres de Berganza es Montiel), reconoce al perro sabio - está haciendo piruetas- y le llama Montiel, al girarse Berganza y atender a ese nombre, recuerda una antigua historia de la Camacha y la Montiela y que explica el origen humano de Berganza.
Esta historia se la cuenta a Berganza, este a Cipión. Ambos son oídos por el Alférez, que lo escribe. Este escrito se lo da a leer al Licenciado y con él lo leemos todos. La estructura de las cajas chinas.
La maga Cañizares le recita unos versos, que ha pronunciado la Camacha y les da un significado. Berganza también los explica y Cipión a su vez.
“Volverán a su forma verdadera/ cuando vieren con presta diligencia/ derribar los soberbios levantados/ y alzar a los humildes abatidos/ por mano poderosa para hacello.”
Dualidad poderoso-humilde. El destino de los canes no se puede separar de los que conviven con ellos. Para que sean humanos deberán esperar a que los humildes se alcen y los poderosos sean derribados.
Estos versos tienen relación con el Evangelio de San Lucas - derribó a los ricos y ensalzó a los humildes -, es la mano divina quien lo hace. No hay solo fuentes bíblicas, también fuentes clásicas. Capítulo VI de la Eneida de Virgilio - respetar a los sometidos y derribar a los soberbios -.
Hay antecedentes de celos y envidia en el coloquio. La Camacha tiene envidia y celos de la Montiela por que se le iba subiendo a las barbas en saber tanto como ella.
A consecuencia de esos celos de la Camacha usa la ciencia mágica de la tropelía y el parto de la Montiela, a la que asiste la Camacha, tiene como fruto dos perritos. Llegado el fin de la Camacha, y estando en su última hora, le confiesa a la Montiela que ella había convertido a sus hijos en perros por cierto enojo que tuvo con ella; pero que no tuviese pena, que ellos volverían a su ser cuando menos lo pensasen; pero que no podría ser hasta que ellos por sus mismos ojos no viesen lo siguiente:
La bruja Cañizares le explica a Berganza diversas peripecias de su vida y de una práctica especial para la que necesita embadurnarse de una untura que le hace entrar en trance y, en este estado, viven situaciones que le parecen reales o cambia de forma. Y le invita a presenciar un trance de estos. “Antes de que se acabase de untar me dijo que, ora se quedase su cuerpo en aquel aposento, sin sentido; ora desapareciese dél, que no me espantase, ni dejase de aguardar allí hasta la mañana siguiente, porque sabría las nuevas de lo que me quedaba por pasar hasta ser hombre.”
Berganza se queda y le dice a Cipión: “Una verdad te quiero confesar, Cipión amigo: que me dio gran temor verme encerrado en aquel estrecho aposento con aquella figura delante, la cual te pintaré como mejor supiere. Ella era larga de más de siete pies; toda era notomía de huesos - esqueleto- , cubiertos con una piel negra, vellosa y curtida; con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas las partes deshonestas, y aun le colgaba hasta la mitad de sus muslos; las tetas semejaban dos vejigas de vaca secas y arrugadas; denegridos los labios, traspillados los dientes, la nariz corva y entablada, desencasados los ojos, la cabeza desgreñada, las mejillas chupadas, angosta la garganta y los pechos sumidos; finalmente, toda era flaca y endemoniada.”
Terminado el relato de Berlanga sobre la bruja Cañizares, se enzarza con Cipión en buscar significado a los versos. Este opina que cobrarán forma humana cuando vieran que los que están en lo alto de la rueda de la fortuna, se vean hollados y en desgracia, y los que: “…hace dos horas que no tenían deste mundo otra parte que servir en él de números que acrecentase el de las gentes, y ahora están encumbrados sobre la buena dicha que los perdemos de vista…” “Y si en esto consistiera volver a la forma que dices, ya lo hemos visto y lo vemos a cada paso…” “…el verdadero sentido es un juego de bolos, donde con presta diligencia derriban los que están en pie y vuelven a alzar los caídos, y esto por la mano de quien lo puede hacer….” “...muchas veces hemos visto lo que dicen y nos estamos tan perros como ves…” Así que les invade el escepticismo.
Puesto que es difícil la actuación de la mano divina o una Revolución ¿qué les queda? Actuar de una manera determinada en lugar de hablar.
Rechazan la profecía, y ambos, los perros de Mahudes, llegan a la conclusión que por hablar, por ladrar como perros, no van a conseguir nada.
Acabamos de leer y aparece el Licenciado Peralta, con lo que volvemos al Casamiento engañoso, el marco del Coloquio. Los personajes se van y el escenario queda vacío.