martes, 12 de marzo de 2013

Literatura medieval: la épica, los cantares de gesta




(Un trabajo de Paula Belchí Gómez, Andrea Vicente Hernández y Beatriz Maroto Martínez)

Definición y orígenes de la épica
Entendemos por poesía épica aquellas composiciones en verso destinadas a contar las hazañas de un héroe o de una colectividad, que se cultivó en Europa durante la Edad Media (siglo VIII hasta el XV).
Sobre los orígenes de la épica, existen fundamentalmente dos teorías:
- Los denominados tradicionalistas defienden el origen de la épica en el Mester de Juglaría (el oficio de los juglares). Los juglares, en el repertorio de cantos que realizaban para entretener y divertir a la gente en actuaciones públicas, tanto en las plazas, las romerías, los lugares recreativos del momento, o los atrios de las iglesias, incluían el cantar de las hazañas de un determinado personaje del momento o histórico, o de un pueblo. Estos modos de diversión pública ya tenían lugar en la antigüedad clásica o entre los musulmanes, con figuras similares a la de los juglares. Los tradicionalistas opinan que son las prácticas juglarescas -herederas de las tradiciones clásicas y antiguas- las que provocan la aparición de la literatura neolatina y, como consecuencia, de la épica. El juglar es entendido como poeta y, al mismo tiempo, intérprete de la obra, y conocedor de la técnica literaria como parte de su formación cultural. Es decir, el término juglar para nada es sinónimo de inculto, sino de diversión.
- Como contrapartida a los tradicionalistas están los individualistas, quienes defienden el origen de la épica en el mester de clerecía (el oficio de los clérigos). Los clérigos eran los hombres poseedores de la cultura de la época y, por lo tanto, tenían la posibilidad de conocer los hechos históricos y reflejarlos por escrito. Los individualistas creen que son autores concretos los iniciadores de los poemas épicos, y no una colectividad. No dudan de que los clérigos utilizaran a los juglares como medio de difusión de la cultura.
Es necesario señalar que, sea su origen juglaresco o clerical, las intenciones que tuvieran cada uno de ellos -dado sus oficios- debieron ser distintas: el juglar, divertir; el clérigo, adoctrinar.
Entonces, ¿cuál es su verdadero origen? Probablemente ninguna de las dos teorías fuera errónea y se produjera una coexistencia de ambos orígenes, que generaron el nacimiento de este arte románico.

Los cantares de gesta

Los cantares de gesta son poemas épicos en verso que narran hazañas protagonizadas por caballeros medievales elevados a la categoría de héroes. Los cantares de gesta eran normalmente de transmisión oral y eran recitados por juglares, debido al analfabetismo de la sociedad.
Algunas de sus características son las siguientes:
A.           Métrica: Los poemas están formados por series o tiradas de extensión indefinida, con versos con desigual número de sílabas, divididos en hemistiquios (medios versos) por una fuerte cesura o pausa medial. Una rima parcial o asonante domina en cada tirada.
B.           Los cantares de gesta utilizan las siguientes fórmulas: fórmulas apelativas (con ellas el juglar se dirige a sus oyentes) y epítetos épicos (adjetivos y expresiones con las que se ensalza la figura del héroe).
C.           Utilizan un estilo directo: el narrador cede la voz a los personajes mediante la utilización del estilo directo.
D.           Realismo: para hacer más creíble la historia, estos cantares aportaban datos reales sobre lugares, batallas, vestimenta…
E.           Los juglares, al recitar los cantares de gesta, solían utilizar expresiones que reclamaban la atención del público.
F.           Utilización abundante de verbos, ya que predomina la acción.
Respecto la autoría y difusión de los cantares de gesta; la poesía épica se caracteriza por su transmisión oral por medio de los juglares, hombres encargados del espectáculo, que poseían diversas habilidades y se encargaban de difundirlas, acompañadas por algún instrumento musical. Esta transmisión oral determina la existencia de variantes en los textos, pues cada juglar modificó las obras según su memoria, sus gustos y la acogida del público.
A pesar de las investigaciones, no nos ha llegado con certeza y seguridad el nombre de los autores. Por lo tanto, podemos decir que los cantares de gesta son anónimos.

El Poema de Mío Cid

El poema o cantar de Mío Cid fue escrito hacia finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Fue el mayor de los cantares de gesta españoles de la Edad Media y una de las obras clásicas más importantes de la literatura europea, además de ser la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance.
El nombre de su autor es desconocido. Nadie sabe a quién pertenece pero numerosos análisis de su contenido mencionan que debió ser obra de un autor culto, con conocimientos del derecho ejercido en la época medieval y que, por su conocimiento de la zona, podría ser de Burgos, Medinaceli (actual Soria) o de la zona fronteriza de Castilla con Aragón. Pere Abbat fue el encargado de recopilar por escrito la tradición oral que existía en esa época en la que los juglares recitaban la historia de este héroe por los pueblos para ganar dinero. Dicha copia fue realizada en 1207.
El Cantar de Mío Cid es un cantar de gesta de autor anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar.

El poema se divide externamente en tres partes o cantares:

- Cantar I: Cantar del Destierro.
Narra el destierro del Cid al ser acusado de robo y de cómo huye a Burgos en busca de asilo, un asilo que no le es concedido por temor a las represalias del rey. Entonces se dirige al monasterio de San Pedro de Cardeña para despedirse de su esposa, Jimena, y de sus dos hijas, familia de la que le habían privado la patria potestad. Parte a tierra de moros, asalta la villa de Castejón, donde vence y recoge así numerosos botines de los que entrega parte al rey.

- Cantar II: Cantar de las Bodas.
Comienza con la conquista de Valencia y la derrota del rey moro de Sevilla a manos del Cid, quien le envía un presente a Alfonso VI, por lo que este le permite visitar a su familia. Entonces la ciudad es tomada por el rey de Marruecos al que el Cid también derrota, así que envía un tercer presente a Alfonso VI. Tras esto consigue el perdón real y el señorío sobre Valencia. Su nuevo estatus de señor hace que los infantes de Carrión soliciten al rey de Castilla la mano de las hijas del Cid. El cantar termina con los preparativos de la boda.

- Cantar III: La afrenta de Corpes.
Los infantes de Carrión quedan en ridículo ante los cortesanos del Cid por su cobardía en el campo de batalla y por su pánico ante un león escapado. Como venganza, parten a Valencia con sus esposas, las hijas del Cid, y las abandonan en el robledal de Corpes tras haberlas azotado bárbaramente, hecho que produce de nuevo la deshonra del Cid, quien pide justicia al rey. Los matrimonios son anulados y los guerreros del Campeador, convocados por las cortes de Toledo, vencen a los infantes y les declaran traidores. El cantar termina con las bodas de sus hijas, doña Elvira y doña Sol, con los infantes de Navarra y Aragón, llegando al máximo ascenso social posible y con la pérdida de los privilegios por parte de los infantes de Carrión. El Cid pasará a ser leyenda y terminará rodeado de gloria.

En cuanto a la estructura interna, podemos diferenciar dos partes temáticas, pues El Cantar de Mío Cid trata el tema del complejo proceso de recuperación de la honra perdida por el héroe (honra pública como caballero y honra privada o familiar), cuya restauración supondrá una honra mayor a la de la situación de partida.
Así, la estructura interna está determinada por unas curvas de obtención–pérdida–restauración–pérdida–restauración de la honra del héroe. En un primer momento, que el texto no refleja, el Cid es un buen caballero vasallo de su rey, honrado y con heredades en Vivar. El destierro con que se inicia el poema es la pérdida de esa honra, y la primera restauración, el perdón real y las bodas de las hijas del Cid con grandes nobles. La segunda curva se iniciaría con la pérdida de la honra de sus hijas y terminaría con la reparación mediante el juicio y las bodas con reyes de España. Pero la curva segunda supera en amplitud y altura a la primera. 
En cuanto a la métrica, el poema, tal y como se nos ha conservado, se compone de 3733 versos anisosilábicos (la medida oscila entre las 10 y las 20 sílabas) con rima asonante. Están divididos en hemistiquios de entre cinco y trece sílabas (aunque predominan los de siete).
Los versos se agrupan en tiradas épicas de extensión variable, que pueden unirse mediante versos de encadenamiento (se inicia una tirada con el mismo verso con que acabó la anterior).

Otros cantares nacionales (nombre y temática)

1.            Cantar de Roncesvalles: Este cantar de gesta navarro, del que sólo se conserva un fragmento de cien versos de los 5.500 originales, narra una versión legendaria de la histórica batalla de Roncesvalles (año 778), en la que el ejército de Carlomagno mandado por Roldán fue diezmado por vascones. Forma parte de un poema épico y es obra de un autor anónimo.
2.            Mocedades de Rodrigo: Cantar de gesta castellano también anónimo compuesto alrededor de 1360 que relata los orígenes y las hazañas del joven Rodrigo Díaz de Vivar. El único códice que transmite la obra es un manuscrito de 1400 que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París.

2 comentarios:

  1. me gusto
    me parece muy interesante ademas no sabia nada sobre eso
    gracias

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    1. Gracias a ti. Me alegro de que te sirviera.

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