viernes, 30 de marzo de 2012

El mito de Fausto



Fausto es un personaje de ficción, protagonista de varias obras literarias y musicales, inspirado en un mago que se supone que vivió entre el siglo XV y el siglo XVI y que proclamaba que había vendido su alma al diablo para obtener sabiduría. El Fausto histórico, el mago o doctor Johann Faust, nació probablemente en 1480 en la ciudad de Knittlingen, situada en el actual Estado alemán de Baden-Württemberg. Se dice que murió en 1540 en Staufen im Brisgau, quizá debido a una explosión durante un experimento con sustancias químicas. Se supone que vivió en Colonia, en Leipzig y en otras ciudades. Se hacía llamar Georgius Sabellicus Faustus. Philipp Melanchthon, el gran reformador, afirmaba haber conocido en persona a Fausto. Según Melanchthon, el lugar de nacimiento de Fausto había sido un pueblo llamado Kundling, no lejos de Bretten, lugar donde él nació; decía que Fausto andaba siempre con dos perros que eran demonios. La leyenda afirma que en sus pactos, Satanás acudía con aspecto de monje franciscano y Mefistófeles (demonio súbdito del anterior) se presentaba vestido a la moda del tiempo, por exigencias del mismo Fausto. Martín Lutero (1483- 1546) atribuyó a Faust (un universitario que se ganó la vida con la enseñanza, los conjuros y leyendo la buenaventura) poderes diabólicos, aunque para muchos no fue más que un charlatán y un embaucador. Otros sostienen que gozó del mecenazgo del arzobispo de Colonia a partir de 1532, y que murió siendo un hombre respetado. En cualquier caso, durante el siglo XVI se convirtió en protagonista de cuentos populares y aventuras maravillosas publicadas en Frankfurt por el librero Johann Spiesz bajo el título de Historia de Fausten (más conocido como el Fausto de Spiesz, 1587). De este modo, el pacto de Fausto con el diablo entró para siempre en la mitología popular. En la versión de Spiesz, Fausto compra sabiduría, juventud y poderes mágicos a cambio de su alma inmortal, y el demonio se compromete a servirle durante veinticuatro años, tras los cuales su alma será propiedad del diablo. Tan sólo algunos meses después de haber sido publicado el Fausto de Spies, se preparaba ya en la ciudad de Tubinga una versión rimada de la obra, conocida hoy como Tübinger Reim-Faust. Había sido tan grande el éxito comercial que tuvo Spiesz con su publicación que Alexander Hock, impresor y editor en Tubinga, decidió intentar algo similar, por lo que encargó a Johannes Feinaug, estudiante de teología en la universidad de esa ciudad, que compusiera una versión rimada. La obra fue publicada el 7 de enero de 1588. La publicación fue un fracaso editorial, pues no obtuvo por parte del público la respuesta que Hock había previsto.  Además, él y Feinaug fueron llevados a prisión por no haber cumplido con los estatutos de censura que la universidad imponía ante la publicación de cualquier libro. Es probable que, además del castigo con cárcel, la mayor parte de los ejemplares fueran destruidos, de tal forma que hoy sólo se conserva un ejemplar, resguardado en la Biblioteca Real de Copenhague. La leyenda traspasó las fronteras alemanas y en Inglaterra Philip Marlowe escribió La historia trágica del doctor Fausto (hacia 1588), que sigue fielmente el modelo de Spiesz. En esta obra, Fausto pasa de orgulloso buscador del poder divino a penitente desesperado, y su arrepentimiento llega demasiado tarde para librarse del infierno. La obra consta de un prólogo, trece escenas y un epílogo. Está escrita principalmente en verso blanco (pentámetro yámbico carente de rima), aunque también contiene breves fragmentos en prosa. En el prólogo, el coro nos dice qué tipo de texto va a ser Doctor Faustus. Fausto nació entre la clase baja y por sus méritos obtiene un doctorado en teología. Ya en este prólogo tenemos la primera pista que apunta a su perdición, al ser Fausto comparado con Ícaro, quien quiso volar tan cerca del sol, que éste derritió la cera que sujetaba sus alas y murió por la caída. Sin embargo, no es el orgullo (hybris) lo que mueve a Fausto hacia su destrucción, sino el afán de conocimiento. En la escena primera, Fausto reflexiona sobre los mejores tipos de estudio; considera primero la lógica, tal como fue enseñada por Artistóteles, pero la rechaza, pues su único fin es discutir, algo en lo que Fausto ya es bueno. Considera entonces la medicina, citando a Galeno, pero dado que él ya ha ganado una gran reputación como médico, y que la medicina no puede dar la inmortalidad, ésta tampoco es suficiente para él. Procede entonces a estudiar la ley, citando al emperador bizantino Justiniano, pero descarta la ley por ser insignificante, ya que trata sobre cosas pequeñas. Queda entonces el estudio de la divinidad, la teología, sin embargo, la Biblia dice que todos los hombres pecan, y más tarde que el castigo del pecado es la muerte, lo que Fausto considera inaceptable. Por todo esto, decide investigar la magia y la nigromancia, que le convertirán en un "dios todo poderoso". Fausto pide a su sirviente Wagner que traiga a dos amigos que se dedican a la nigromancia; mientras éstos llegan, el ángel del bien y el del mal visitan a Fausto. El ángel del bien le urge a abandonar sus ideas sobre la magia y a que busque la sabiduría en la Biblia. El ángel del mal, por su parte, le habla de los grandes poderes que la magia le proporcionará. La escena tres describe la noche en la que Fausto renuncia al cielo y a Dios, y jura lealtad al diablo; el demonio Mefistófeles aparece entonces. Fausto clama que venderá su alma al Diablo a cambio de que Mefistófeles le conceda veinticuatro años de servicio. A partir de la escena V, Fausto comienza a dudar de su decisión, pero acepta el contrato, que firma con su sangre. A partir de la escena X, tras adquirir conocimientos, recuerda que los años de contrato están llegando a su fin y que pronto Lucifer se llevará su alma, tras lo que se queda dormido. En la escena XII, Wagner anuncia que Fausto va a morir, mientras éste se encuentra debatiendo con otros doctores. Un hombre trata de persuadir a Fausto para que se arrepienta, pero Mefistófeles hace que vuelva a jurar su alianza al infierno firmando de nuevo el contrato. En la escena XIII, Fausto cuenta a los doctores su pacto con Lucifer y éstos se horrorizan y tratan de buscar un medio de salvación. Pero Fausto cree que no hay nada que hacer. Conforme el reloj avanza, Fausto comienza a rogar a Dios por que el castigo se reduzca a mil años, o cien mil años, cualquier cosa mejor que la eternidad, para que su alma pueda ser salvada. Desea haber sido un animal, así podría simplemente dejar de existir. Cuando el reloj marca las doce, los demonios aparecen para llevarse a Fausto entre los gritos y maldiciones de éste. En el epílogo el coro entra alertando a los sabios de no cambiar sus almas por la sabiduría. Fue el dramaturgo y crítico alemán Gothold Lessing (1729-1781) quien exploró por primera vez la posibilidad de redimir a fausto en lugar de condenarlo. En una escena de su obra ilustra cómo el personaje podría salvarse si Dios reconociera su sincero afán de arrepentimiento. El tema llegó al grupo del Sturm und Drang, porque este personaje representa la rebelión contra Dios. En este sentido es en el que Goethe se fija en este carácter. Para él representa el ideal del hombre que, aun siendo culpable, con su voluntad de emprender el camino recto no permite que prevalezca el mal. Fausto es la gran metáfora del hombre que surge de las tinieblas y alcanza la luz. Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) escribió Fausto durante media vida. En 1774 empezó a esbozar la primera parte (Faust: der Tragödie erster Teil), que acabó en 1805 y que fue publicada en 1808. Esta primera parte es la más dramática, la más asequible y, por tanto, la más conocida. La segunda parte (Faust: der Tragödie zweiter Teil)  la acabó el autor en 1832, poco antes de su muerte, y es más compleja. Los principales personajes de la Primera parte de Fausto son: Heinrich Faust, un estudioso; Mephistopheles, un diablo; Gretchen, el amor de Fausto (hipocorístico de Margaret); Marthe, vecina de Gretchen; Valentin, hermano de Gretchen; Wagner, criado de Fausto. Esta primera parte de Fausto es una historia compleja. Se sitúa en múltiples lugares, el primero de los cuales es el cielo. Mefistófeles hace un pacto con Dios: dice que puede desviar al ser humano favorito de Dios (Fausto), que se esfuerza en aprender todo lo que puede ser conocido, lejos de propósitos morales. La siguiente escena tiene lugar en el estudio de Fausto donde el protagonista, desesperado por la insuficiencia del conocimiento religioso, humano y científico, se vuelve hacia la magia para alcanzar el conocimiento infinito. Sospecha, sin embargo, que su intento no está obteniendo resultados. Frustrado, considera el suicidio, pero lo rechaza cuando escucha el eco del comienzo de la Pascua. Va a dar un paseo con su ayudante Wagner y es seguido a casa por un caniche vulgar, que al llegar al estudio se convertirá en un diablo que le pedirá que firme el pacto con sangre, a lo que Fausto accederá. A continuación, en una de sus excursiones, Fausto conoce a Margaret (también llamada Gretchen) y se siente atraído por ella. Con joyas y ayuda de su vecina Martha, el diablo lleva a Gretchen a los brazos de Fausto. La madre de Gretchen muere por culpa de una poción que su hija le había proporcionado para poder gozar de mayor intimidad con Fausto. Gretchen descubre, además, que se ha quedado embarazada. Su hermano acusa a Fausto, lo desafía y muere a manos de Fausto y el diablo. Gretchen ahoga a su hijo ilegítimo y es condenada por el asesinato. Fausto intenta salvarla de la muerte liberándola de la prisión, pero al no conseguirlo acude a pedir ayuda del diablo. Gretchen, presa de la locura y negándose a escapar, muere en brazos de Fausto. En la Segunda parte de Fausto la historia romántica de la primera parte es olvidada, y Fausto se despierta en un mundo de magia para iniciar un nuevo ciclo de aventuras y objetivos. La pieza consta de cinco actos -episodios relativamente independientes- cada uno de ellos con un tema diferente. Fausto viaja en el tiempo y el espacio. Ayuda al emperador de Alemania a solucionar problemas económicos, presencia una fiesta con criaturas fantásticas como grifos, ninfas o sirenas y es encantado por el fantasma de Helena. Sigue a Helena a la edad antigua y con ella procrea a Euphorion, que muere al tratar de volar como le sucedió a Ícaro. Helena acompaña a Euphorion a las tinieblas dejando de nuevo a Fausto solo, quien regresa junto al Emperador y gana una batalla crucial para unificar el imperio por lo que es obsequiado con tierras en la costa. En ellas, después de haber destruido otras vidas sin quererlo, muere al encontrar un lugar donde le gustaría vivir en paz para siempre. Al final, Fausto va al cielo. Los ángeles declaran al final del quinto acto, con la ayuda de Margarita, que "a quien siempre se esfuerza con trabajo / podemos rescatar y redimir". A lo largo de la Primera parte, Fausto va sintiendo insatisfacción; la conclusión última de la tragedia y el resultado de los pactos solo se revela en la Segunda parte. La Primera parte representa el pequeño mundo y tiene lugar en el terreno de Fausto, el medio temporal. En contraste, la Segunda parte tiene lugar en el ancho mundo o macrocosmos. Además, representa un cambio en la valoración del mundo para Fausto en tanto que cambia su manera de ver las cosas. Para la segunda parte ha superado ya el amor por Margarita y ha descubierto un reciente amor por el poder, sin embargo, la salvación en la que intercede su primer amor demuestra la conexión entre una parte y otra, que no es más que la representación de los ideales del romanticismo alemán, lo emocional o subjetivo, sobre lo racional u objetivo. La obra constituye una parábola sobre el conocimiento científico, la religión, la pasión y la seducción, la independencia y el amor, entre otros temas. En términos poéticos, Goethe sitúa la ciencia y el poder en el contexto de una metafísica moralmente interesada. Fausto es un científico empírico que se ve forzado a enfrentarse a cuestiones como el bien y el mal, Dios y el diablo, la sexualidad y la mortalidad. Una de las aportaciones al mito de lo fáustico, que tendrá una cierta importancia para el nacionalismo alemán, es la del dramaturgo alemán Christian Dietrich Grabbe (1801-1836), conocido especialmente por su obra Don Juan und Faust (Don Juan y Fausto, 1829), en que hace aparecer en escena a estos dos caracteres, presentándolos como prototipos del hombre meridional y el hombre nórdico. Por último debemos mencionar Doktor Faustus, una novela del autor alemán Thomas Mann. Su redacción comenzó en 1943 y fue publicada en 1947 como Doktor Faustus. Das Leben des deutschen Tonsetzers Adrian Leverkühn, erzählt von einem Freunde ("Doctor Fausto. La vida del compositor alemán Adrian Leverkühn contada por un amigo"). La novela fue escrita durante el exilio estadounidense de Mann. La obra relata la vida del ficticio Adrian Leverkühn, un prodigio en la música de principios del siglo XX, desde su infancia hasta su muerte. Intencionadamente hace coincidir su propia historia vital con la historia moral de Fausto, perteneciente a la mitología medieval alemana, quien se vendió a sí mismo al demonio Mefistófeles. La presencia del demonio en la obra de Mann puede ser producto de la imaginación de A. Leverkühn o no. En cualquier caso, Leverkühn, inspirado por este demonio, desarrolla su arte hasta sus últimas consecuencias, culminando en su fatídica muerte determinada de antemano. Paralelamente la sociedad alemana se encamina, con el nazismo, hacia su fatídico y catastrófico destino. La novela sigue a grandes rasgos la vida del filósofo alemán Friedrich Nietzsche y el pensamiento estético del compositor Arnold Schönberg, padre del dodecafonismo, de quien A. Leverkühn sería una especie de alter ego en lo artístico. La vida de Leverkühn coincide con la de Nietzsche en los orígenes de la personalidad intelectual del personaje en su época de estudiante de Teología y sobre todo en el detalle básico del colapso mental provocado por la sífilis, casi al final de su vida, enfermedad que contrae Leverkühn por medio de la prostituta Esmeralda, única mujer con la que tendrá conocimiento carnal y que le convertirá en un ser desvalido y ausente al cuidado de su madre. Y coincide en lo artístico con la de Schönberg en la búsqueda de la verdad en el arte musical mediante la ordenación racional de la música en series basadas en las doce notas de la escala cromática. Esta "apropiación" de la técnica serial desarrollada por Schönberg supuso un motivo de enfado para el compositor austriaco, lo que hizo que Mann hiciese incluir en todas las ediciones de la novela una aclaración reconociendo la autoría de Schönberd para dicha técnica compositiva. La novela de Mann entrelaza armónicamente distintos elementos: el destino alemán, la venta del alma de Alemania al nazismo a cambio de un breve periodo de "gloria" y el desastre al que conducirá esta ideología al país, la filosofía de Nietzsche y el arte musical de vanguardia, entre otros temas presentes en la novela, como la amistad y el amor desgraciado o la idea de Eterno Retorno. Desde el capítulo IV en adelante, la redacción de la novela recibe notables influencias del texto Filosofía de la Nueva Música y de El estilo de madurez en Beethoven, de Theodor W. Adorno, quien asesora a Mann escribiendo incluso pasajes enteros con descripciones musicales de las composiciones de Leverkühn y reflexiones estéticas sobre música, hasta completar el plan de la narración. Las referencias a la vida y el carácter huraño y solitario de Beethoven son también evidentes en el desapego afectivo de Leverkühn, sólo superado por el amor hacia su sobrino Nepomuk, considerado por el personaje como su propio hijo, quien morirá trágicamente, como trágicamente murió el sobrino de Beethoven, Karl, también querido por el compositor como un hijo. La figura de Nepomuk y la manera de autodesignarse de éste, "Eco", están inspirados en el nieto de Mann, Frido, por quien el escritor sentía devoción, así como por los ojos del niño, rasgo que también resaltará en dicho personaje. En la edición de la correspondencia mantenida por Thomas Mann con Adorno entre 1943 y 1955 se hacen numerosas referencias al arietta de la sonata para piano nº 32, Opus 111 de Beethoven, pues, de acuerdo con estos dos intelectuales, en dicha pieza podría situarse el inicio de la ruptura entre la música y la belleza. Sería en ese momento cuando se abandonaría la búsqueda de Dios a través de una música que llega del Alma, a cambio de una composición que profundiza en las "entrañas" del hombre. Un hijo de Thomas Mann, el también escritor Klaus Mann, retomará la mitología faustiana en su obra Mephisto (1936), en la que un actor vende abiertamente sus ideales a la Alemania nazi, a cambio de una posición dentro de la sociedad hitleriana.
            En el terreno musical, encontramos al personaje de Fausto en distintas formas, con Lieder de Beethoven, Schumann, Wagner y Schubert (de las cuatro canciones que éste le dedica, la más célebre es Margarita en la rueca, compuesta en 1814 y cuyo texto corresponde a la escena XV de la primera parte del texto de Goethe). De 1840 es la obertura Fausto, de Richard Wagner. El 6 de diciembre de 1846 se estrenó en París, en versión de concierto, La Damnation de Faust (La condenación de Fausto), una obra para orquesta, voces, y coro, compuesta por Hector Berlioz, quien la llamaba "légende dramatique". Es una obra entre la ópera y la sinfonía coral. Berlioz escribió el libreto con ayuda de Almire Gandoniére, a partir del Fausto de Goethe. Condensó la trama de la primera parte de la obra, eliminando varios de sus personajes, para concentrarse en el romance entre Fausto y Margarita. La Sinfonía Fausto es una sinfonía coral escrita por el compositor húngaro Franz Liszt. Fue estrenada el 5 de septiembre de 1857, para la inauguración del monumento a Goethe y Schiller. La obra tiene, aproximadamente, setenta minutos de duración, y fue ideada para orquesta con complementos de pícolo, dos flautas, dos oboes, dos fagotes, cuatro trompas, tres trompetas, tuba, timbal, platillos, triángulo, órgano, arpa y sección de cuerda. También aparecen un solista tenor y un coro. El estreno de la ópera en cinco actos Fausto de Charles Gounod (1818- 1893), adaptado por los libretistas Jules Barbier y Michel Carré y que se basa en la primera parte de la tragedia (la aventura amorosa que mantienen la joven Margarita y el doctor Fausto), se produjo en el Théâtre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859. Posteriormente fue revisado para representarlo en el formato de "grand-opéra", en la que se sustituyeron los diálogos hablados por recitativos cantados, con la inclusión de un brillante ballet en el Acto V. Esta nueva versión se estrenó en la ópera de París, el 3 de marzo de 1869. El éxito fue extraordinario. Es el italiano Arrigo Boito (1842-1918) con su ópera Mefistófeles, quien más se acerca al trabajo original de Goethe. La obra fue presentada en 1868 en La Scala de Milán. El estreno no es bien recibido y provoca desórdenes y peleas por su supuesto "wagnerismo"; después de dos representaciones la policía interrumpe las funciones. Boito hace varias revisiones de la ópera y realiza cortes (la parte de Fausto, escrita para un barítono, es reescrita para tenor). La nueva versión, presentada en 1876 en el Teatro Comunal de Bolonia, es un gran éxito y a partir de entonces forma parte del repertorio más conocido de óperas y es representada con frecuencia. Ya en el siglo XX, encontramos la ópera de Ferruccio Busoni Doktor Faust, de 1916.

            En el terreno artístico, encontramos diferentes tratamientos, como el grabado que Rembrandt realizó entre 1650 y 1652.

            Aunque destaca la obra del pintor romántico francés Delacroix (1798-1863), interesado en temas exóticos y violentos, quien para ilustrar la versión francesa del Fausto de Goethe pintó 17 litografías.

            También de Delacroix es la obra quer se titula Fausto y Mefisto y que está fechada en 1828.

El óleo Fantasía sobre Fausto (1866) es obra de Mariano Fortuny Marsal, pintor miniaturista español. Recoge el momento de una velada en el estudio de su amigo, el también pintor Francisco Sans Cabot. Lorenzo Casanova y Agapito Francés son los nombres de las dos figuras que escuchan atentamente la melodía del piano, en el que se interpreta una "Fantasía" sobre la ópera Fausto, estrenada durante esos años. La estancia en la que tiene lugar la audición se inunda de una niebla de la que emergen Mefistófeles, vestido de rojo, y la vieja Marta, cogida del brazo para distraer su atención sobre Margarita, cuya silueta se aprecia al fondo de la neblina. Sería una escena en la que el maestro nos muestra su propio mundo, en el que se siente integrado y feliz. El cuadro se conserva en el Museo del Prado, en Madrid.

En el terreno cinematográfico citaremos algunas de las versiones más conocidas que se han realizado sobre este mito. Fausto es un clásico del cine mudo de 1926 de la UFA, dirigido por F.W. Murnau y protagonizado por Gösta Ekman como Faust. El director se basa en los cuentos tradicionales de la figura de Fausto recogidos en la versión de los clásicos de Goethe.

Mi alma por un amor (1964) es una adaptación de cine mexicano de Rafael Baledón, con Enrique Guzmán como Faustino (Fausto), Manolo Muñoz como El Diablo (Mefistófeles) y Angélica María como Marga (Margarita).

           La farsa Faustina, de 1957, es una película española dirigida por José Luis Sáenz de Heredia y protagonizada por María Félix y Fernando Rey. En esta versión encontramos que en el infierno hay deliberación para enviar a La Tierra a un diablo que se encargue de devolver la juventud a una anciana de tempestuoso pasado. Y el elegido es Mogó, un condenado que se suicidó por aquella mujer. Ella fue la causa de que perdiera su alma y esté en el infierno.

          Cruce de caminos (Crossroads) es una película de 1986, dirigida por Walter Hill. La película está protagonizada por Ralph Macchio. Eugene es un joven guitarrista amante del blues. Trabajando como conserje en un geriátrico, conoce a Willy Brown, un armoniquista de delta-blues que acompañó a Robert Johnson en sus últimas grabaciones y dice haber escuchado un tema inédito suyo. Eugene trata de convencer al anciano de que se lo enseñe, pero lo hará sólo si lo lleva a Mississipi, según él la "tierra del blues". Juntos emprenden el viaje. Conocen a una chica que los acompaña hasta La Encrucijada, el mítico cruce de la Ruta 61, donde Brown había vendido su alma al diablo cuando tenía 17 años para aprender a tocar la armónica de forma virtuosa. Logra reencontrarse con ese "diablo" y realizan un nuevo pacto. Si Eugene ganaba un duelo de guitarristas contra Jack Butler (interpretado por Steve Vai), Brown obtendría su alma de nuevo; de lo contrario, su alma iría al diablo. Eugene se enfrenta entonces a Butler y le vence, de modo que Willy Brown recupera su alma.

De 2001 es la película española Fausto 5.0, una versión actualizada del mito a cargo del grupo teatral La Fura del Baus, dirigida por Álex Ollé, Isidro Ortiz y Carlos Padrisa. En una convención médica, el doctor Fausto (Miguel Ángel Solá) se encuentra con un antiguo paciente llamado Santos (Eduard Fernández). Este guiará a Fausto en un viaje alucinante en el que los deseos de Fausto son órdenes para Santos. El paciente es un ser grosero y malvado pero seductor, es por ello que tendrá que luchar para que sus propios deseos no se vuelvan en su contra.


Ghost Rider es una película de acción del año 2007, protagonizada por Nicolas Cage, Eva Mendes y Peter Fonda y dirigida por Mark Steven Johnson. La película narra la historia de Johnny Blaze, un joven piloto de motos de 17 años que descubre que su padre está muriendo de un cáncer de pulmón. Mephistófeles (Fonda) se acerca a él con la promesa de librar a su padre de la enfermedad si le entrega su alma a cambio. Al día siguiente su padre está curado del cáncer, pero muere en un accidente de moto. Mephistófeles informa a Johnny de que su alma ahora le pertenece y le obliga a abandonar todo lo que conoce y ama, incluyendo a su novia Roxanne.




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